Artículos de opinión

Aporte de las mujeres rurales

Mónica Novillo G.

Domingo, 19 Noviembre 2017

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El principal albergue de San José de Chamanga, parroquia rural ubicada al sur del cantón Muisne, acoge a 1.016 personas tras el terremoto del 16 de abril y sobrepasa los límites de su capacidad. Según las normas de convivencia básica, en ese sitio debería haber entre 400 y 500 damnificados, y contar con espacios recreativos (limitados actualmente) para que los niños practiquen deportes o jueguen.

Una de las medidas que se implementan, a más de un mes y medio del desastre natural, es la construcción de la segunda fase de ese albergue para desconcentrar a la gente e incluir, por ejemplo, una cancha de fútbol. Así lo informó el equipo de Ministerio de Ambiente (MAE), responsables de la zona desde el Gobierno Central. 

Ayer, a través de una rueda de prensa, Sandra Naranjo, titular de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades); Omar Bello, coordinador de la unidad de Desarrollo Sustentable y desastres de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal); Diego Zorrilla, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador (ONU); y José Rosero, director ejecutivo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), presentaron los resultados de la estimación de los impactos del evento sísmico del 16 de abril y el costo de la reconstrucción.

Durante el evento, la ministra Naranjo señaló que se requerirán $ 3.344 millones para solventar los costos de reconstrucción. De este monto, el 67% ($ 2.253 millones) será asumido por el sector público y el 33% ($ 1.091 millones) por el sector privado.   

Con tanques y la red de distribución afectados por el terremoto del 16 de abril y sus réplicas, la distribución de agua en Bahía de Caráquez continúa realizándose en tanqueros. Los problemas en el sistema aún impiden que el servicio de agua potable se restablezca con normalidad en algunos sectores.

En los barrios se comienza a sentir malestar porque moradores perciben que el agua que abastecen los tanqueros no es suficiente. “El asunto es grave, desde el terremoto para acá no hay agua, lo que están haciendo es repartir agua en tanqueros”, dice con preocupación Ignacio Andrade, dirigente del sector de Julio Marín Barreiro.

Afirma que en los últimos días el tanquero pasó una vez por su barrio y la calidad del líquido que se está repartiendo tiene un olor desagradable. “Tenemos que racionarnos, ni siquiera tenemos la opción de beber esa agua que no es potable”, afirma Andrade, quien teme que el problema se agudice como ocurrió en 1998.

La adjudicación de áreas será efectuada mediante subastas competitivas basadas en el 'Swiss Challenge'. El proceso inicia según la fecha determinada para cada una de las cinco zonas.

El 'Catastro Minero' es un registro público de las áreas mineras concesionadas, reservadas y libres, existentes en el país en un momento determinado. Aquel registro facilita la supervisión y el control de la información para la zonificación de áreas susceptibles de concesionar en el territorio nacional.

Con la apertura de esta herramienta se posibilita que personas naturales o jurídicas (nacionales o extranjeras) puedan solicitarle al Estado ecuatoriano que les conceda áreas para efectuar exploración geológica y para desarrollar nuevos proyectos mineros. Las concesiones pueden ser otorgadas a empresas privadas, públicas, mixtas, comunitarias y autogestionarias.

Conchas, camarones, langostinos, dulces y licores. Esos son los productos que se comercializan la mañana de este miércoles 11 de marzo, en los exteriores del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), en el norte de Quito. Se trata de productores de las provincias afectadas por el terremoto que fueron invitados a la feria Intipallana (cosecha del sol) que se realiza una vez al mes en este lugar.

Evelia Chávez y su esposo Carlos Vera Zambrano llegaron desde Chone. Comercializan derivados de cacao y café cómo rompope, licor de café y cacao, también cacao líquido hecho manjar. Generalmente venden en Portoviejo, bajo el nombre de Theos Café y Cacao Gourmet, su emprendimiento familiar. Pero -dicen- la venta ha sido nula desde el terremoto.