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Agronegocio: práctica y discurso

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Jueves, 03 Agosto 2017

El caso de Bosque Tsimane

Ismael Guzmán T.

Martes, 18 Julio 2017

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La Coordinadora de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Paraguay COCIP, instaló la Escuela Campesina e indígena, con el fin de promover una propuesta pedagógica y metodológica para la formación sistemática de cuadros que favorezcan al pensamiento crítico, cuestionando la realidad y promoviendo a los sectores menos favorecido.

El curso tiene por objetivo estudiar y comprender los procesos de formación social, económica, cultural y política de las sociedades y en particular la realidad latinoamericana. También busca elevar el conocimiento de los jóvenes dirigentes populares para poder incidir en los cambios sociales en general y en su organización en particular.

Alrededor de 30 jóvenes (hombres y mujeres), integrantes de las organizaciones de la COCIP y de otras agrupaciones fraternas, forman parte de dicha escuela en donde las clases se desarrollaran de manera presencial en 8 etapas de 5 días cada una. Se inicia en este 2014 y se ampliará hasta el 2016. 

Unos 27 grupos empresariales acaparan 1.641.000 hectáreas, lo que equivale al 10% de la superficie de suelo de uso agropecuario de Uruguay y es “prácticamente” la misma área que ocupan los 21.645 establecimientos productivos registrados como agricultores familiares en el Ministerio de Ganadería, según un trabajo elaborado por los docentes de la Facultad de Agronomía estatal y del Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio de la Universidad de la República, Gabriel Oyhantcabal, Pablo Areosa e Ignacio Narbondo, al que accedió Campo.

Entre los mayores propietarios de tierras figuran compañías con participación accionaria de Estados extranjeros, como Finlandia, en Montes del Plata y UPM, y Singapur, en New Zealand Framing Systems Uruguay (NZFSU). A fines de setiembre el gobierno promulgó una ley que prohíbe la compra y tenencia de tierras por parte de empresas en las que exista relación directa o indirecta con un Estado foráneo.

Indica que a diferencia de lo que sucede en otros países “el acaparamiento de tierras en Uruguay no está vinculado a un proceso de desplazamiento y exclusión de los antiguos propietarios” de los campos, en tanto que “buena parte de estos cedieron sus derechos de propiedad y/o uso de la tierra, por vía de la compraventa o arrendamiento, a los capitales que dinamizaron ese acaparamiento, convirtiéndose así en sus socios rentistas”

En el Día Internacional de la Lucha por la Soberanía Alimentaria, convocada por movimientos de mujeres rurales, campesinas, ambientalistas, de pescadores y pescadoras artesanales y de organizaciones que abrazan estos principios y construyen el Derecho Humano a la Alimentación, la Red de Ecología Social (REDES), Amigos de la Tierra Uruguay insiste en la necesidad de transformar este principio en un eje central del accionar de los trabajadores y trabajadoras, del medio rural y urbano, así como de internalizar este derecho a través de políticas públicas.

“La Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos a producir y a comer alimentos sanos. La alimentación no puede reducirse a una mercancía de las corporaciones transnacionales”, indica en su convocatoria a movilizarse y manifestarse a nivel local y global en esta fecha la federación Vía Campesina Internacional, que acuñara el concepto de Soberanía Alimentaria, hoy extendidamente aceptado.

Han pasado diez años desde que el pueblo uruguayo organizado y movilizado enfrentó la privatización neoliberal de los servicios de agua y saneamiento y preservó este bien público estratégico dentro del patrimonio de la República, como bien común y al hacerlo también sentó las bases para su consideración como un derecho humano fundamental, lo cual posteriormente fuera refrendado a nivel internacional a través de la Organización de Naciones Unidas.

La década transcurrida desde este enorme triunfo popular, de los trabajadores y las trabajadoras, del movimiento ambientalista y social uruguayo no ha sido de contemplación ni de pasividad.

El Foro se desarrollará en dos jornadas, la primera de ellas propiamente de Foro "clásico" con exposiciones y debate abarcando tres ejes centrales, y en la segunda se realizará un intercambio de experiencias de recuperación y gestión colectiva de tierras a través del Instituto Nacional de Colonización y un encuentro de la Red de Semillas Criollas y Nativas.

Participarán representantes de colectivos organizados de Uruguay, investigadores y grupos que reivindican la Soberanía Alimentaria y la agroecología como principios, integrantes de las Mesas de Desarrollo Locales de los diversos departamentos, sindicatos rurales y de pescadores artesanales, así como autoridades de institutos y organismos nacionales y departamentales vinculados a la temática de la producción familiar y el desarrollo rural, en un sentido amplio.

El encuadre estará dado por el principio de la Soberanía Alimentaria, que reconoce y reivindica el derecho de los países y pueblos a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimentos sanos, destacando el papel central de la producción campesina y familiar y la agroecología.

Nos acompañarán compañeras y compañeros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC) y de la Marcha Mundial de las Mujeres, con amplia experiencia en las temáticas a abordar, dos de los movimientos fundadores de la Alianza por la Soberanía Alimentaria.