Artículos de opinión

Aporte de las mujeres rurales

Mónica Novillo G.

Domingo, 19 Noviembre 2017

Cuando los extractivismos y la corrupción se encuentran

Eduardo Gudynas

Jueves, 09 Noviembre 2017

Indígenas avasallados por otros indígenas en Bolivia

JOSÉ LUIS BAPTISTA MORALES

Domingo, 29 Octubre 2017

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La próxima vez que abra la despensa o la nevera, anímese a enumerar los alimentos que allí guarda. ¿Sabe quién es responsable de que lleguen a su mesa? Contrario a lo que suponemos, las mujeres que trabajan en el campo aportan al menos la mitad de la producción de alimentos a nivel mundial.

Esto es lo que los expertos llaman la “feminización del campo”. En América Latina y el Caribe, entre el 8% y el 30% de las explotaciones agrarias están a cargo de una mujer, de acuerdo a la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Pero lejos de ser una moda, se trata de hacer visible una realidad que ocurre desde hace siglos pero que solo en los últimos años ha comenzado a reconocerse.

“En América Latina, las mujeres siempre trabajaron en la agricultura, pero nunca estuvieron a cargo de sus fincas como en otras regiones del mundo” explica Barbara Coello, economista rural especializada en género y nutrición y consultora del Banco Mundial. “Recién en los últimos años empiezan a aparecer en las estadísticas”.

La Via Campesina, La Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA), el Foro Mundial de los Pueblos Pescadores (WFFP), la Alianza Mundial de Indígenas Trashumantes (WAMPI), el Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI), la Federación Internacionales de Movimientos Adultos Rurales Cristianos (FIMARC), Centre Europe-Tiers Monde (CETIM), FIAN Internacional y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Para la segunda sesión del grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre una Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en zonas rurales.

"La soberanía alimentaria asume el principio fundamental de que los trabajadores y trabajadoras rurales y sus homólogos urbanos —no las instituciones del mercado ni las empresas— son quienes deben determinar el sistema alimentario mundial. La agroecología y establecer mercados locales siguiendo métodos ecológicos que se basan en conocimientos ancestrales de probada eficacia son las prácticas fundamentales para lograr la soberanía alimentaria."

"No tiene absolutamente nada de inteligente", afirma en un trascendental taller sobre agricultura climáticamente inteligente celebrado en Lima Jean-Baptiste Chavannes, líder haitiano de La Vía Campesina que se ocupa de la coordinación del trabajo del movimiento sobre cambio climático. "La crisis climática tiene su origen en el sistema económico capitalista, que también está en crisis", explica. "Los empresarios están intentando salir de esta situación y, para ello, implantan el capitalismo verde, que se caracteriza por la agricultura climáticamente inteligente.

El ministro nepalí de Desarrollo Agrario, Hari Prasad Parajuli, declaró la Década de la Agricultura Familiar 2015-2024 en Nepal, en un acto de clausura del AIAF-2014 celebrado el 1 de enero en Kathmandu. De esta manera, dada la importante contribución que los hombres y mujeres agricultores familiares realizan a la economía y la seguridad alimentaria del país, se prolongarán en el país asiático las actividades iniciadas durante el Año Internacional de la Agricultura Familiar AIAF-2014.

El evento estuvo organizado por Nepal Agriculture Cooperative Central Federation Ltd. (NACCFL), que ha venido ejerciendo la secretaría del Comité Nacional del AIAF-2014 en Nepal, así como por el comité gubernamental para el AIAF-2014. El Comité Nacional lideró gran parte de las actividades del AIAF-2014 en Nepal, consiguiendo importantes objetivos, como por ejemplo el aumento del presupuesto público destinado a la Agricultura Familiar.

En el mundo hay alrededor de 842 millones de personas que no tienen lo suficiente para comer. Siete países podrían tener la solución para este fenómeno.

Dentro de estos, cuatro son latinoamericanos. Junto a Angola, la República Democrática del Congo y Sudán, Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia concentran 2.076 millones de hectáreas cultivables, que representan la mitad del suelo que puede usarse para siembra.

Sin embargo, estas naciones enfrentan dos problemas: la tecnificación y uso apropiado de los terrenos.

Argentina tiene disponible para cultivar 14,4% de su extensión total (lo que significa 0,96 hectáreas por cada habitante). Del total de la tierra de Brasil, 8,7% es arable (0,37 hectáreas por persona). Bolivia tiene 4% de su extensión total (0,41 hectáreas por habitante) y Colombia dispone de 1,4% de su porción total para dichos fines, lo que significaría 0,03 por cada colombiano, según cifras publicadas por el Banco Mundial. En total, América Latina y el Caribe cuentan con 1.066 millones de hectáreas para cultivos, seguida por África Subsahariana, que cuenta con 1.031 millones. En tercer lugar está Asia Oriental con 366 millones de hectáreas, Asia Meridional, Cercano Oriente y América del Norte.