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Prácticamente todos los gobiernos de América Latina apuestan a intensificar el extractivismo como respuesta a la crisis de los precios internacionales de minerales, hidrocarburos y alimentos, según Lorenzo Soliz, director general  del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).

Explicó que esa tendencia fue verificada durante el Tercer Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural que a partir de experiencias concretas en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú se evidencia que “en lugar de discutir cuál sería el mejor camino para enfrentar la crisis, se está optando por la profundización del extractivismo, lo que conlleva un conjunto de nuevas formas de afectación de los territorios donde están justamente los recursos”.  

Una de las noticias de esta semana tuvo que ver con la fuga de cianuro en la mina Veladero, explotada por la empresa Barrick Gold en la Provincia de San Juan. Para hablar sobre el extractivismo en Argentina desde Estación Central (Radio Sur, FM 88.3) se comunicaron con la socióloga, investigadora y escritora, Maristella Svampa.

Cuándo hablamos de extractivismo, ¿De qué estamos hablando? Sabemos que es un tema que poco se discute en los medios de comunicación.

El extractivismo es una categoría que se ha difundido mucho en el pensamiento crítico y también en el lenguaje de los movimientos sociales de América Latina en los últimos 5 o 6 años y designa el proceso de sobre explotación de recursos o bienes naturales no renovables o agotables y la expansión de las fronteras de producción hacia territorios antes considerados improductivos.

Han pasado 15 años desde la creación de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y se impone un balance desde la perspectiva de su aporte a la integración.

Una ciudad de Quito arrasada por los efectos del cambio climático, cobijó el Seminario Internacional 15 Años de IIRSA, “Miradas críticas sobre la integración sudamericana”. El día que comenzaba el encuentro, martes 15 de setiembre, gigantescas nubes envolvían la ciudad que sufría 22 incendios forestales, tres de ellos en la ciudad y el resto en el sector rural colindante. La sequía causa estragos y hasta 18 barrios de la ciudad sufren racionamiento de agua[1].

En el marco del Tercer Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural realizado en la ciudad de La Paz-Bolivia durante los días 23 y 24 de septiembre del año 2015, nosotros, representantes de organizaciones indígenas campesinas originarias afrodescendientes quilombolas de esta región sur americana, luego de un profundo debate político y orgánico sobre el contexto actual y las perspectivas de vida que se proyectan en el horizonte de nuestros países, presentamos el siguiente manifiesto:

1. El vivir bien, es un paradigma civilizatorio alternativo propuesto desde los pueblos

Las afirmaciones identitarias que a partir de la década de los 70 genera el movimiento indígena originario campesino en la región, ha significado en la práctica, una cuestionante a las bases políticas e ideológicas de los paradigmas de desarrollo que han diseñado un tipo de sociedad universal y un sistema de vida humana, que sostienen como horizonte el tener antes que el ser bajo el mito de un progreso ilimitado y la obsesión del consumo mercantilizado. Ello ha puesto en evidencia el límite regenerativo de la naturaleza como fuente material de este paradigma de desarrollo dominante y ha provocado la crisis del sistema civilizatorio de la humanidad, expresada en la prevalencia de la cultura consumista de muerte por sobre la cultura del cuidado de la vida.

Observan las políticas extractivistas de los gobiernos de estos dos países, que van a contramano del discurso ecologista.

El Vivir Bien ha sido vaciado de contenido y su viabilidad desahuciada debido a políticas de corte desarrollista que fomentan el extractivismo, según el panel de expertos que cerró las deliberaciones del III Foro Internacional Andino Amazónico de Desarrollo Rural que tuvo lugar en La Paz.

El ex presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, Alberto Acosta, aseguró que en paralelo, tanto en su país como en Bolivia, “se han abierto las puertas a la megaminería, se fomenta el agronegocio y el uso de transgénicos, y se  convierte el Buen Vivir en un pretexto para dar lugar al extractivismo”.