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Desde la Corriente Agraria Nacional y Popular (CANPO) Chaco cuestionaron recientes resoluciones del gobierno macrista que destinan mil millones de pesos en subsidios a productores sojeros. A la agricultura familiar solo se destinaron 45 millones de pesos.

Con las firmas de Ricardo Buryaile y Alberto Abad, ministro de Agroindustria y director de la Administración Federal de Ingresos Públicos respectivamente, el pasado día 15 se dictó la Resolución General Conjunta 3993-E/2017, denominada "Estímulo Agrícola del Plan Belgrano", por el cual se otorgarán subsidios por $1.000 millones a productores de soja en Salta, Jujuy, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán, Corrientes, Misiones, Catamarca, La Rioja y Chaco. Este monto representa casi el 23% del presupuesto total del citado ministerio y, según palabras del propio Buryaile, con esta medida "se verán beneficiados 2.950 productores".

Esta medida, implementada por un gobierno de ricos para favorecer a los ricos, va en la misma línea de la distribución de la Cuota Hilton, tomada en el pasado enero, cuando el empresario amigo de Macri, Alfredo Coto y la familia del secretario de Comercio Miguel Braun, salieron favorecidos en el reparto. A la empresa del funcionario macrista se le otorgaron 2.200 toneladas de Cuota Hilton, una cifra 333% superior a la que recibió el año pasado; al Supermercado Coto le otorgaron 1.200 toneladas, una cifra 463% superior y al Frigorífico Rioplatense, controlado por la familia Costantini, le asignaron 1.650 toneladas, un 450% más, ubicándose de esta manera entre los principales beneficiarios de la distribución oficial.

No sorprenden estas medidas. Desde el inicio de la gestión de la alianza Cambiemos todas las medidas que se han tomado han sido positivas para los grupos concentrados de poder, en tanto han sido negativas para las mayorías populares. La quita de retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras, la baja de impuestos a los autos de alta gama, la eximición impositiva a los vinos espumantes se contrapone a la eliminación del Plan Remediar, del Plan Conectar Igualdad, del Plan Qunita (modelo copiado en Nueva Jersey – EEUU), como así también a los cambios que desvirtúan su inclusivo espíritu originario como sucedió en el Plan PROCREAR, el Plan PROGRESAR, el ARSAT, entre otros que es largo enumerar.

Los beneficiarios de las políticas macristas siguen siendo los sectores concentrados. Bajo el disfraz de reparación histórica y fortalecimiento de las economías regionales, se oculta una medida pergeñada en el marco de esta auténtica revolución de los ricos; en la jurisdicción del Plan Belgrano no más de cincuenta empresas concentran el 80% de la soja que se produce, empresas que pertenecen a Alfredo Olmedo, al Banco Macro, al grupo Soros, a Cresud y a la propia familia Macri. Esta medida, además de la transferencia monetaria, es la reprimarización de la economía y la continuidad de la tendencia de seguir deforestando y sembrar más soja donde no se debería hacer.

En la lógica sojera del gobierno macrista, los campesinos no merecen nada. Tras la devaluación de diciembre de 2015, que disparó el precio de los insumos hasta en un 80%, la situación de los campesinos empeoró con los tarifazos, el aumento desmedido de los alquileres de la tierra y la apertura de las importaciones. Quienes producen para poner el alimento en la mesa familiar de los argentinos, quienes abastecen el mercado interno, quienes producen gran parte de las frutas, hortalizas y otros alimentos, no están en la agenda del presidente Mauricio Macri y su ministro de Agroindustria, el terrateniente Ricardo Buryaile. Al contrario, son castigados, ya que con la apertura de las importaciones entran tomates de Chile y verduras de Brasil, con los que los productores locales no tienen posibilidades de competir.

Mil millones van a ir a parar a los bolsillos de los grupos concentrados, en tanto a los agricultores familiares solo se les otorgó 45 millones de pesos para el funcionamiento de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, monto que se encuentra muy lejos de los 1.500 millones que se reclaman desde la sanción de la Ley Nº 27.118 “De Reparación Histórica de la Agricultura Familiar”, sancionada en 2014.

Mil millones de pesos en una nueva transferencia de recursos hacia terratenientes y grandes empresas agroindustriales que ya fueron favorecidos con la quita de retenciones. Nada para 300.000 productores familiares.

La Alegría es para pocos, muy pocos!

Fuente original: Biodiversidad en AL y Caribe

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