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Gustavo Pérez Ramírez

Jueves, 22 Junio 2017

Cinco Reflexiones sobre el fin de la guerra en Colombia y la dejación de armas de las FARC

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Viernes, 09 Junio 2017

Mirarse en el espejo de la soberanía alimentaria

Ruth Bautista Durán

Miércoles, 07 Junio 2017

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Las lluvias de octubre dejaron zonas con anomalías positivas de más de 200 milímetros en el norte La Pampa, el sur de Córdoba, el noroeste de Buenos Aires, norte Santa Fe y el sur de Corrientes, lo que provocaron importantes inundaciones en La Pampa, Córdoba y Buenos Aires.

Por otro lado, muchas zonas recibieron pocas precipitaciones y quedaron con anomalías negativas de hasta 100 milímetros, como es el caso de sur y norte de Buenos Aires, sur de Entre Ríos y el centro-sur de Santa Fe.

Fuente: Biodiversidad en América Latina y el Caribe

Fotografía: Internet

Teresa Sofía Buscaglia/La Nación

Varios médicos y organizaciones provinciales piden regular el uso de pesticidas cerca del trazado urbano de los pueblos, y alertan sobre la multiplicación de problemas de salud entre quienes viven cerca de las zonas fumigadas. En el país los campos se fumigan con pesticidas, como en la mayor parte del planeta. Pero aquí tenemos una particularidad: el mapa de salud de los pueblos fumigados está manifestando grandes diferencias con el mapa epidemiológico nacional.

Fuente:

Una asamblea de vecinos de Sarmiento, Chubut, denuncia a petroleras y estancieros como causantes de la sequedad del lago de 53 mil hectáreas. También sostienen que el lago contiguo, el Musters, tiende a desaparecer.

Se puede caminar en un lago y no mojarse lo pies. Sucede en Chubut, donde desapareció un lago de 53.000 hectáreas. El sector político y empresario culpa al “clima y las pocas nevadas”. Los vecinos aportan otros factores: los grandes estancieros realizaron decenas de canales ilegales (hasta cuentan con lagunas privadas), las petroleras consumen agua sin ningún control y la millonaria familia Bulgheroni construyó un terraplén (también ilegal) en medio del río que llevaba agua al lago desaparecido. El panorama puede empeorar: el río Senguer y el lago Musters están en descenso. De allí toman agua 500 mil personas.

El uso agropecuario está afectando negativamente a las tierras de la Argentina. Por eso los productores deben sostener los rendimientos con subsidios externos de energía. Proponen implantar especies alternativas para captar más energía solar.

Todas las prácticas agrícolas dejan su rastro en la tierra. Alteran características fundamentales de los suelos, del ciclo del agua y hasta de las emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras. Un proyecto innovador de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) junto a otras instituciones, productores y semilleros argentinos y uruguayos promueve el uso de especies no tradicionales, en ciertos lugares y momentos del año, que en lugar de ser cosechadas sirven para recuperar los servicios ecosistémicos deteriorados. Y como si fuera poco, usando principalmente la energía del sol.

Volver a sentir el sabor original de los alimentos saludables es el corolario de una dura batalla que están dando pequeños y medianos productores de la Argentina, Bolivia y Uruguay ante el avance del negocio de los agroquímicos y el monocultivo en la Región.

Organizaciones de productores familiares y consumidores, técnicos y funcionarios de los tres países se reunieron en la Universidad Nacional de La Plata, donde debatieron sobre la construcción de sistemas participativos que garanticen la producción y comercialización de alimentos saludables.