Artículos de opinión

Aporte de las mujeres rurales

Mónica Novillo G.

Domingo, 19 Noviembre 2017

Cuando los extractivismos y la corrupción se encuentran

Eduardo Gudynas

Jueves, 09 Noviembre 2017

Indígenas avasallados por otros indígenas en Bolivia

JOSÉ LUIS BAPTISTA MORALES

Domingo, 29 Octubre 2017

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La soja avanza sobre el campo argentino, desalojando pequeños productores y sustituyendo ganado y otros cultivos. Una encrucijada para un país cuya alimentación depende en 70 por ciento de la agricultura familiar, pero que igualmente requiere las divisas procedentes del llamado “oro verde”.

En el 2013, las exportaciones de granos, aceites y harinas de soja generaron 23.208 millones de dólares,  equivalentes a 26 por ciento de las ventas al exterior, según la Cámara de la Industria Aceitera-Centro de Exportadores de Cereales.

Eso convierte a la soja, de variedad transgénica, en la principal fuente de divisas, al mismo tiempo que la cadena productiva de la oleaginosa aporta 5,5 por ciento del producto interno bruto (PIB) y 10 por ciento de la recaudación fiscal.

“Más allá de términos fiscales o del valor agregado, sin duda la soja es el mayor aporte en la cadena de oleaginosas, en las exportaciones y en el superávit de dólares que le da a la economía”, dijo a IPS el economista Luciano Cohan.

Mientras algunos especialistas afirman que el modelo productivo argentino ha traído cosecha e ingresos récord, otros sostienen que tiene efectos adversos en el medio ambiente y va en desmedro de productores y empresas nacionales

En los últimos 20 años, tras producirse un cambio sustancial en el modelo productivo argentino -debido a la incorporación de biotecnología- se suscitaron diferentes debates por los impactos que trajo aparejado en la sociedad, los ingresos del país y el medio ambiente.

Los productores agropecuarios, quienes se vieron beneficiados con el modelo, más otros partidarios de la biotecnología, afirman que fue positivo para la economía argentina y para las tierras, principalmente por los altos rendimientos sobre los cultivos y por el control de las malezas en forma económica, entre otros factores.

Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco concentran el 80 por ciento de las hectáreas arrasadas. En Salta, comunidades wichís reclamaron al gobernador Urtubey un freno al desmonte, pero no obtuvieron respuesta. Críticas de la Universidad de Salta.

En Argentina se produce el 4,3 por ciento del desmonte mundial y se arrasa una hectárea cada dos minutos. Salta es una de las principales provincias en las que el modelo agropecuario avanza sobre el monte nativo. “El bosque es nuestra vida. Sin él no somos nadie”, reclamaron comunidades wichí mediante una carta abierta al gobernador, Juan Manuel Urtubey. La Escuela de Antropología de la Universidad Nacional de Salta (UNSA) alertó sobre la “extinción” de los pueblos originarios y definió la grave situación diciendo que “bien podría calificarse como genocidio”.

El Frente Nacional Campesino (FNC) señaló  "la necesidad de reglamentar" la ley de la Agricultura Familiar, sancionada en diciembre último, para garantizar "su efectiva aplicación".

"Al mismo tiempo, urge la asignación presupuestaria correspondiente para su ejecución inmediata a través de programas y proyectos destinados a la agricultura familiar y que deberían ser acordadas y/o consensuadas con las organizaciones del sector", sostuvo el FNC en un comunicado que firmó su coordinador, Benigno López.

La agrupación destacó además la reunión del pasado 5 de enero entre representantes del gobierno nacional y de organizaciones campesinas en la Casa Rosada,  donde quedó formalmente constituido, "como manda la ley, el Consejo Interministerial de Políticas Publicas para la Agricultura Familiar". 

Murió por una tuberculosis derivada de un cuadro de falta de alimento. Pero el hospital puso “enfermedad” en la causa de defunción. Denuncian que así se ocultan los índices del hambre.

La muerte de Néstor Femenía, un niño qom de 7 años, a raíz de un cuadro de desnutrición y tuberculosis, reavivó ayer el debate sobre la persistencia en el país de situaciones de pobreza extrema que involucran a poblaciones invisibilizadas por la estadística oficial.

Mientras que el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dijo que se trató de “un hecho doloroso pero aislado” (ver pag. siguiente), la ONG que denunció el cuadro de salud del chico rechazó esa lectura. “Es un caso extremo, pero no aislado”, planteó Rolando Núñez, coordinador del Centro Nelson Mandela.