Sudamérica Rural Suscribase

Somos parte de

Artículos de opinión

François Houtart, extraordinario ser humano

Gustavo Pérez Ramírez

Jueves, 22 Junio 2017

Cinco Reflexiones sobre el fin de la guerra en Colombia y la dejación de armas de las FARC

Achiote Colectivo Agrario Abya Yala

Viernes, 09 Junio 2017

Mirarse en el espejo de la soberanía alimentaria

Ruth Bautista Durán

Miércoles, 07 Junio 2017

Envíe su artículo

Contáctenos

Av. 20 de octubre # 2396, casi esq. Belisario Salinas
Edif. María Haydee. Piso 12
Telf. 591-2-2115952
Casilla Nº 9052
Contacto: ipdrs@sudamericarural.org
La Paz – Bolivia
NIT: 169994029

CIPCA / 04 de abril de 2017.- Con la finalidad de transformar los sistemas productivos agropecuarios de las unidades familiares campesinas, desde una perspectiva integral, sostenible y agroecológica con perspectiva de género, afiliadas y afiliados de la Asociación Integral de Productoras Ecológicas en Agropecuaria de Marquirivi (AIPROECAM) y la Asociación  Integral de Productoras de Leche de Machacamarca (AIPROLEM) del municipio de Colquencha de la provincia Aroma del departamento de La Paz, elaboraron sus agendas de trabajo para la gestión 2017, coincidiendo en varias demandas y propuestas.

En el pueblo tsimané nadie se muere de infartos. Según una reciente investigación, los ancianos tienen la misma salud vascular que los occidentales de 50 años. ¿Cuál es su secreto?

Según un nuevo estudio publicado en la revista científica The Lancet, las arterias de la tribu tsimané, una comunidad indígena que vive en la Amazonia boliviana, son las más sanas del mundo.

En la tribu se calculan unas 16.000 personas que están distribuidas en cientos de aldeas a lo largo de las cuencas del Maniqui y el Quiquibey, afluentes del Amazonas. Aunque utilicen ropa y herramientas occidentales, se caracterizan por tener un estilo seminómada, vivir de una economía comunitaria de subsistencia y ser cazadores y  pescadores.

Para realizar la investigación, los expertos estadounidenses visitaron 85 aldeas tsimané entre 2014 y 2015. En total, estudiaron a 705 adultos entre los 40 y 94 años. Durante el análisis, los expertos se sorprendieron al comprobar que los tsimané adultos carecen del endurecimiento de las arterias, una afección que es inevitable con la edad en otras sociedades.

De hecho, lo sorprendente de estos resultados es que contrastan con una tendencia mundial, pues según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Al año fallecen 18 millones de personas por esta causa.

El cronista, fotoperiodista y editor Migue Roth brindará un workshop exclusivo en el que presentará casos de estudio (destacados y desatinados) en la difusión de datos e imágenes de respuestas humanitarias a emergencias y problemáticas de largo aliento.

La propuesta pretende ofrecer a los participantes del taller una serie de elementos, pautas y tips para hacer coberturas complejas; precauciones para no ser rehén del efecto lacrimógeno y la inmediatez; cuáles son los principios básicos de acción humanitaria a nivel internacional; qué es la pornografía humanitaria, cómo identificarla y no ser parte de ella.

Migue Roth es realizador multimedia, fotoperiodista y cronista. Actualmente trabaja como asesor de comunicación para agencias humanitarias y como colaborador para diferentes medios internacionales; tiene un posgrado en Comunicación y Economía Social; ejerció como docente y se especializó en Periodismo y Acción Humanitaria.Editor fundador de Angular; nómade y lector. Su mirada está enfocada en las problemáticas sociales latinoamericanas y sus transformaciones.Actualmente vive en Argentina

Migue Roth obtuvo también  el primer lugar en la categoría “Fotografía” del Concurso Anual del Instituto Para El Desarrollo rural de Sudamérica “Alimentos y pensamiento, siempre en agenda” en su V Versión: Agricultura Resiliente al Clima 2016. Es parte de los profesionales Ruralistas que aportan a nuestro trabajo y al de nuestras instituciones aliadas

 

Lorenzo Soliz/IPDRS

La amazonía boliviana, peruana y brasilera, como se recordará el año 2014, vivió inundaciones de magnitud, pero fue un año de buena producción de castaña, cacao y otros frutos amazónicos que no fueron recolectados en su totalidad.

Los siguientes dos años fueron malos: los cambios en el régimen de lluvias con retrasos significativos, sequías prolongadas y fuertes vientos afectaron los niveles de producción de castaña y cacao. A ello se suman los incendios forestales, que pese a su disminución persisten. En la zafra de castaña del 2015-2016, según testimonios de muchas familias recolectoras, sólo se llegó a recolectar entre el 50% y 60% de lo habitual. En la zafra del 2016-2017 la reducción fue mayor, tal como afirmaron dirigentes del Norte Amazónico la semana pasada: “… de 35 cajas que normalmente recolectaba, este año apenas hubo para llenar 11 cajas, eso apenas alcanza para pagar la cuenta (deuda), algunos no han sacado ni para eso” (Dirigente de Municipio Gonzalo Moreno).  Otro dirigente de la misma región: “En mi comunidad recolectábamos unas 3.000 cajas de castaña, ahora apenas ochocientas…” (Dirigente de Municipio Santos Mercado).

El proyecto de Ley General de la Coca, aprobada en la Cámara de Diputados y Senadores de Bolivia, aguarda ser promulgada para autorizar el incremento de 12.000 a 22.000 hectáreas de cultivos de coca en el país. El Gobierno y el MAS han justificado el incremento, explicaron que hicieron cálculos internos sobre producción y consumo tradicional. El ministro de Desarrollo Rural, César Cocarico, explicó que la demanda interna de coca es de 18.000 ha y que las restantes 4.000 se destinarán para la industrialización. Sin embargo, según el Estudio Integral de la Hoja de Coca financiado por la Unión Europea y por el Tesoro General de la Nación, presentado en 2013 establecía que se requerían 14.705 hectáreas de coca para el consumo legal, con un rendimiento de hasta 20.690 toneladas. No obstante las autoridades advirtieron en ese tiempo que el dato serviría como base para modificar la Ley 1008 que fijaba 12.000 hectáreas de cultivos de coca.