Artículos de opinión

Aporte de las mujeres rurales

Mónica Novillo G.

Domingo, 19 Noviembre 2017

Cuando los extractivismos y la corrupción se encuentran

Eduardo Gudynas

Jueves, 09 Noviembre 2017

Indígenas avasallados por otros indígenas en Bolivia

JOSÉ LUIS BAPTISTA MORALES

Domingo, 29 Octubre 2017

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Según los productores de café, producir un kilo de café cuesta más de $5300, pero se está vendiendo máximo a $5000. El tema de las deudas no se solucionó y no hay control real para los 5 monopolios importadores que funcionan en el país. Los precios de los fertilizantes no se han controlado y tampoco se hace un control sobre los 6 o 7 monopolios de importación que funcionan, afirma Alonso Osorio, integrante de la junta directiva de Dignidad Cafetera.

A esa serie de incumplimientos se suma el hecho de que la revaluación, aunque controlada, está afectando directamente a las 560 mil familias cafeteras. Según Osorio, el problema del sector es estructural y requiere salidas estructurales. Uno de los puntos neurálgicos de la crisis son las deudas de los pequeños cafeteros que ascienden a 20 mil millones de pesos. Según Osorio, aunque el gobierno pagó el subsidio en 2013, no hay recursos para atender la crisis y las deudas de 2014.

Por: Eberto Díaz Montes

El campesinado colombiano ha estado en una encrucijada histórica, entre hacer frente a la violencia latifundista y el terrorismo de estado a través de múltiples resistencias políticas, al mismo tiempo la práctica de ofensivas que le han permitido ser escuchado y reconocer sus exigencias.

Las perspectivas y luchas del campesinado en nuestro país han estado íntimamente ligadas y se han desarrollado de acuerdo a las condiciones históricas del momento político que le ha tocado vivir en cada una de sus etapas del pasado y recientes.

Un estudio de la Universidad Javeriana y Unillanos muestra casos de éxito de un modelo productivo que se ha pensado inviable.

La altillanura colombiana, la subregión del oriente del país más cercana a Venezuela y que comprende los departamentos del Meta y Vichada, desde la margen derecha del río Meta, en Puerto López, hasta la desembocadura del Orinoco, ha sido tradicionalmente considerada agreste para la agricultura. Los suelos no son los más fértiles y se presentan fuertes vientos e intensos veranos, por lo que la actividad acostumbrada ha sido la ganadería extensiva.

La advertencia de un desplome de la producción como consecuencia de los cambios climáticos, entre otros factores, ha puesto a esta zona en lo más alto de las prioridades del Gobierno a nivel rural en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo. Dicen las bases de la hoja de ruta para el próximo cuatrienio que la “altillanura productiva tiene un amplio margen de expansión, ya que el 5,5% del total de hectáreas en el país con vocación agrícola se ubica en esta zona, y de éstas, menos del 3% se encuentra cultivada”.

Por la memoria de los que hicieron parte del proceso e iniciaron el sueño y la iniciativa de la Maloka de la selva Amazonía - OPIAC que ha construido y fortalecido con sueños y esfuerzos, con retos y dificultades, pero también con satisfacciones y logros con crecimientos individuales y colectivos en 20 años de oficialidad de la organización y miles –miles de años de historia como pueblos con culturas milenarias y principios solidos de interrelación con el mundo externo y sobre todo con el territorio y la naturaleza, por este gran legado y con el propósito de enriquecer las propuestas y el derrotero de la Amazonía como Maloka con 63 pueblos se dio inicio al VI Congreso de la OPIAC que se lleva a cabo hoy 19 y mañana 20 de mayo en Villavicencio –Meta.  

El desarrollo del Congreso comenzó con un ritual integral de armonización en el cual los paye, taitas, caciques, taitas y los sabedores desde Amazonía, Putumayo, Caquetá, Guaviare, Vaupés y Guainía, hicieron un llamado a reflexionar profundamente sobre las consecuencias que pueda generar los actos del hombre a la naturaleza y su interrelación ecológica y el mal e irresponsable uso que hacemos de los recursos naturales. Llamaron al diálogo y a hacer una evaluación ecuánime, franca y respetuosa del camino recorrido y orientar el derrotero, sueños y quehacer organizativo de los pueblos indígenas y principios espirituales y cosmogónicos para consolidar la Maloka de proyección de la Amazonía.

Cerca de 300 delegados de la Cumbre Agraria, articulación de organizaciones sociales surgida de los paros agrarios de 2013, se reunieron en la ciudad de Bogotá para evaluar, a un año de la instalación de las negociaciones, el estado de las mismas. Los voceros coinciden: el balance de las negociaciones es negativo y en cualquier momento se esperan nuevas movilizaciones.

Delegados del Coordinador Nacional Agrario –CNA-, de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina –Anzorc-, del Proceso de Comunidades Negras –PCN- de la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC-, la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, entre otras organizaciones regionales de todo el país atendieron a la cita para evaluar la situación y proyectar las acciones de respuesta frente a la actitud del Gobierno que calificaron como incumplimiento y dilación.