Artículos de opinión

Aporte de las mujeres rurales

Mónica Novillo G.

Domingo, 19 Noviembre 2017

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Cada 22 de marzo desde 1993 se celebra el Día Mundial del Agua, por resolución de las Naciones Unidas. Colombia está dentro de los diez países de mayor generación de agua del mundo, pero comunidades no cuentan con agua potable. Oro, carbón y petróleo entre las actividades contaminantes.

Oferta de agua y contaminación

Durante los últimos años la tenencia de agua potable para el consumo humano se ha vuelto una prioridad. Desde hace miles de años la extracción, distribución y consumo del agua han dado lugar a conflictos de gran magnitud. La escasez de agua en el planeta cada vez es mayor. Sin embargo, el origen del problema no está en la falta de agua dulce potable, sino en la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos en los distintos países del mundo.

El documental de Gonzalo Guillén será una de las pruebas que utilizará la comunidad indígena Wayúu para detener el exterminio de su etnia

La nación indígena más grande de Colombia, Wayúu, establecida en el extremo norte de Colombia, muere de hambre y sed porque el río madre de la región fue represado y su agua privatizada para el servicio de la industria agrícola y la explotación de la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.

Las cifras han conmovido al país: más de 37 mil niños indígenas sufren de desnutrición en esa zona (departamento desértico de La Guajira) y al menos 5 mil han muerto de inanición, aunque autoridades tradicionales Wayúu, como Armando Valbuena, sostiene que el número de pequeños muertos de hambre se acerca, en realidad, a los 14 mil.

“El río es sólo una de las manifestaciones del agua. Proteger el agua aquí, defender el agua aquí, es defender totalmente el ecosistema de todo el territorio y en esa medida del mundo, aquí estamos en un lugar especialmente privilegiado y tal vez el lugar desde el que habría que articular en este mundo y para este mundo el discurso del agua, por eso me parece tan importante todo esto, porque no puede ser percibido simplemente como la lucha local de unos ribereños o como la lucha local de unos nacionales por defenderse de unas fuerzas que avasallan un territorio y que quieren apoderarse de él, sino que es la lucha de la humanidad por salvar la esencia de su futuro es la lucha por salvar este planeta de un colapso anunciado y casi inminente”. William Ospina

Recientemente el Gobierno de Santos concesionó el Plan Maestro de aprovechamiento del río Magdalena a la estatal Hydrochina con la excusa de buscar su recuperación pero con el claro propósito de privatizar el río para megaproyectos de generación de energía y transporte de carga como “uno de los pilares estratégicos para la competitividad de la Nación, debido a los bajos costos y el desarrollo de infraestructura para el estímulo a la inversión privada”.

Se carecía aquí de culturas agrícolas, mientras en Europa y Estados Unidos ya se utilizaban equipos para el manejo de subsuelos, abonos orgánicos, rotación de cosechas, drenajes, riego y selección de razas.

Desde 1950, con la Revolución Verde, Colombia se tornó en gran demandante de insumos químicos a partir de los fertilizantes, teniendo en cuenta que el 80% de nuestros suelos son ácidos. En 1984, 30 años después, el consumo de fertilizantes pasó de 20.000 toneladas al año a 754.000, 37 veces más, y de ahí a 2010 se ha duplicado hasta llegar a un millón y medio. Para 1974 Colombia ya era el primer consumidor de agroquímicos de América Latina.

Con los años no ha cambiado. Un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, de 2012, afirma que Colombia aplica 521 kilos por hectárea, mientras que en América Latina el promedio de aplicaciones de fertilizantes es de 148; en Asia, 85; en el norte de África, 157, y en el África subsahariana, 10.

Así es, desde el punto de vista de los nativos, la batalla por la recuperación de las tierras que se libra con dureza en este departamento. Reportaje del periodista Ramón Campos Iriarte.

Desde Cali, en un carro, nos encaminamos hacia Corinto, uno de los 42 municipios del departamento de Cauca. El viaje dura dos horas, con hermosos paisajes, por una carretera pavimentada. El objetivo es llegar a las fincas Quebrada Seca, Miraflores, García Arriba y García Abajo, en el municipio de Corinto, Cauca, todas ocupadas por indígenas, mayoritariamente nasa, desde diciembre pasado. A la salida del pueblo de Corinto, vemos unos 50 ESMAD desabrochados, tomando gaseosa bajo el sol inclemente del suroccidente colombiano. Desde ese punto hacia las fincas se entra por un camino destapado con vestigios de disturbios: piedras y palos atravesados, ramas quemadas. Los portones de las fincas, rocas enormes y troncos de árboles sobre la carretera están pintados de rojo y verde, los colores del Consejo Regional Indígena del Cauca, la organización que heredó las luchas de Juan Tama, La Gaitana, y Quintín Lame. Esto es territorio indígena.