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Cerca de las 18:30 horas de este martes comenzó un violento operativo policial en la  Comunidad Autónoma de Temucuicui, de la comuna de Ercilla (Bajo Malleco), en la región de La Araucanía. Fue más de un centenar de Carabineros y civiles los que irrumpieron abruptamente las entradas principales del sector para producir un allanamiento en base a bombas lacrimógenas y perdigones. Tras el extraño operativo policial, la autoridad mapuche desapareció durante casi 10 horas, sin tener ningún rastro de su paradero y siendo arduamente buscado por miembros de su comunidad. Finalmente, la madrugada del miércoles, Victor Queipul llegó a la comisaría de Traiguén para denunciar un violento secuestro. El Lonko Queipul conversó en exclusiva con El Ciudadano y reveló los detalles de su trágica jornada.

¿Podría contarnos qué pasó el martes pasado?

Fue secuestro y tortura, porque al final ellos, cuando me estaban deteniendo, yo había gritado, pero como estaban disparando y con el ruido de los vehículos, la gente no escuchó cuando a mi me sacaron por otro lado, no por donde estaba la gente defendiéndose, porque para qué vamos a negar algo, si igual nos quisimos defender.

Al final acá, yo de alguna manera quise conversar y después de estar ahí defendiéndonos, pero cuando vi que la guaguita estaba mal y la mamás gritaban, yo quise hablar con ellos para que pararan de disparar porque no eran balines de goma, estaban disparando balas, llegaban a rebotar y salían chispas en el ripio con las balas. Fue muy duro lo que vivimos, hoy toda mi gente anda con miedo, cada vez que ven un vehículo se preocupan, andan con miedo. Así es la situación que estamos viviendo ahora.

¿Cómo ocurrió el secuestro?

La verdad es que ayer en la tarde llegó una caravana de autos blindados por ambos lados a mi casa y cerca de mi casa, en un camino público. Llegaron disparando bombas lacrimógenas y balas, parecía un infierno todo esto.

En algún momento yo quise hablar con Carabineros, porque si querían hacer un procedimiento debían tener una orden, pero en ese minuto ellos sólo disparaban y tapaban las casas de bombas lacrimógenas.

Yo intenté conversar para detener todo y en eso me empujaron con un zorrillo y le levanté la mano para conversar, pero en eso uno de ellos me tira una bomba lacrimógenas que me pegó en el pecho, ahí explotó y no pude respirar ni ver, quedé botado. No pasaron más de dos minutos y me levantaron dos personas, me arrastraron y me dijeron que me llevarían al consultorio, pero después de avanzar 100 metros, llegó otro y dijo: “A este hueón hay que vendarle los ojos”. Me vendaron los ojos y me hicieron caminar cerca de 400 metros en un potrero y luego sentí que me estaban subiendo a un vehículo, mis vendas se habían corrido un poco y alcancé a ver una camioneta roja y a la persona que me estaba echando arriba, que no era un carabinero, porque llevaba puesto jeans y zapatillas de civil. Eran cuatro personas, atrás me llevaban dos y los dos de adelante que iban conversando. A mí me amarraron con un cordel de nylon las manos y los pies.

¿Y qué le decían?

Me dijeron que tenía que decirle quién tenía armas y qué armas eran las que teníamos en mi comunidad y decirles también que nunca más apoyaría a las comunidades ni a la machi Francisca Linconao. Si les decía eso, me dejaban libre, pero si no, me iban a matar. “¿Qué es lo que quieres, la muerte o la vida?”, me preguntaban. Me decían que me venían siguiendo de hace tiempo  y que me iban a matar.

Antes de dejarme abandonado me bajaron dos veces, me torturaron, me abrían las piernas entre dos personas, me pegaron en la cabeza, me patearon y seguían castigándome diciendo que tenía que responderle todo lo que ellos me decían, si no, me mataban.

Después me dijeron que hiciera un compromiso, de decirle que yo nunca más voy a andar recuperando tierras, que tengo que decirle quiénes son los peñi que tienen armas en mi comunidad, porque ellos insistían en que eran mis peñi los que quemaban los camiones y las casas, si yo les decía algún nombre me dejaban vivo, si no me mataban.

¿Qué hizo?

Yo no podía decirles nada, porque les dije que nosotros, para recuperar las tierras, no ocupábamos las armas  y ahí me sacaron la, no sé si era pistola o no, pero me apuntaron en la cabeza y me preguntaron ¿quieres vivir o morir?, yo al final les dije que estaba en la mano de ellos y si querían matarme, que me mataran. Pero yo no puedo mentirles, porque ellos me dijeron que conversáramos, que asumiéramos un compromiso, pero yo les decía que qué compromiso iba a asumir con ellos si me tenían con armas y amarrado de las manos y los pies, entonces qué diálogo. Yo les dije no poh, es más fácil para mi que ustedes me maten.

De repente se vio una luz en el camino y el que iba manejando se empezó a preocupar, les decía a los otros, ya poh, decídanse rápido si lo van a matar, mátenlo al tiro y si no, déjenlo ahí, que se muera de frío. Los otros seguían insistiendo sobre el compromiso, que yo tenía que dejar de apoyar a las comunidades, que tenía que decirles quiénes tenían armas en mi comunidad, yo les decía que no tenía nada que comentarles, que estaba en la mano de ellos y si querían matarme que lo hicieran.

Su actuar era bastante desafiante y odioso, la mayoría de sus palabras eran matar y ahí me empezaron a patear, patadas, puñetes, me tomaban los dos pies y entre dos me abrían las piernas mientras otro me pateaba por la espalda, con odio y rabia me decían que me querían matar y aunque no me mataron me dejaron tan lejos que yo no tenía forma de llegar a mi comunidad.

¿Entonces fue en ese momento cuando lo soltaron?

Cuando me soltaron me dejaron los pies amarrados, yo me desaté y empecé a caminar pensando que estaba cerca de Ercilla o Victoria, que era más cerca de mi comunidad, pero me dejaron cerca de Traiguén, bastante lejos de mi comunidad y entonces como pude, cuando empecé a ver luz y vehículos, me dirigí siempre para el sur y no sabía en qué pueblo estaba, en eso me encontré con un camioncito de esos que reparten gas y lo hice parar, el muchacho me preguntó qué quería y yo le dije que no sabía dónde estaba, cuando me dijo que estaba en Traiguén le pedí la dirección de un consultorio, pero me dijo que era difícil porque estaba muy afuera del pueblo así que mejor me dirigiera a la comisaría, ahí llegué como a las 04:00 de la mañana pidiendo auxilio, porque estaba todo mojado, me quitaron los cordones, los calcetines y además me tiraron en un estero y me mojaron entero.

¿Qué más le preguntaron?

Nombraron a varios peñi de mi comunidad pero que por seguridad yo no voy a nombrar, me nombraron a varios dirigentes de la región y lo único que decían era que querían matar, que iban a matar, que estaba cabreados porque el gobierno no hacía nada y me decían que tenían la autorización del gobierno para matar, por eso yo les dije que si ellos querían hacer eso, que me mataran no más, pero al final con todo lo que me castigaron yo ya no sentía dolor ni nada.

¿Tiene alguna idea de quiénes eran?

De repente igual creo que pueden tener el apoyo del gobierno, porque al final acá en la comuna de Ercilla está funcionando la vigilancia rural en donde la gobernación les pasan radios, vehículos y armas y para que ellos trabajen coludidos con la policía, entonces cuando dicen eso del apoyo del gobierno, no es mentira, porque es de conocimiento público que acá los parceleros y la vigilancia rural trabaja con el Estado.

Estoy golpeado y en donde me llevaban amarrado con el cordel, tengo heridas, pero no quise ir al hospital porque ayer cuando fui a constatar lesiones el doctor sólo me miró y me preguntó si tenía heridas cortantes, entonces me dijo que no tenía nada, que me llevaran les dijo a los carabineros.

Yo creo que efectivamente me han venido siguiendo, me han querido hostigar de cualquier manera para que yo renuncie como algunos dirigentes lo han hecho cuando tienen cuestiones judiciales, pero a mi me va a dar fuerza, porque con el apoyo que he recibido de distintos lugares me llené de fuerza, así que si ellos quisieron amedrentarme para detenerme yo jamás lo haré, porque mi lucha por el derecho al territorio y la autonomía al pueblo mapuche la cuido y no la desprestigio, así que yo voy a seguir y si ellos pensaron que yo podía asustarme o algo, se equivocaron conmigo, así que yo voy a seguir con más fuerza porque entiendo que estoy en una lucha y no la puedo abandonar.

 

Fotografía: PaísMapuche.org

Texto: El Ciudadano

Artículo original disponible en: http://www.elciudadano.cl/2016/06/16/298255/exclusivo-lonko-victor-queipul-revela-crudos-detalles-del-secuestro-del-que-fue-victima16-6-16-08/

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