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Miércoles, 31 Enero 2018

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En Chile existe un conflicto político, étnico y territorial que se ha extendido durante siglos, sin encontrar aun una solución diplomática competente. La comunidad Mapuche, que en su idioma natal significa 'Gente de la Tierra', es uno de los pueblos originarios más representativos de este país latinoamericano y hasta el día de hoy se esmera en cultivar sus raíces e identidad, pero la tarea no ha sido nada fácil.

Descripción: forestales chileDesde diversos territorios se ha levantado un amplio rechazo a los intentos de prórroga del Decreto Ley 701 que proviene desde la dictadura militar de Pinochet, que busca multiplicar las plantaciones de pinos y eucaliptus  en sectores campesinos y de comunidades Mapuche y que va en beneficio directo de las empresas forestales chilenas, quienes mantienen el mercado y son el poder adquisitivo de las cosechas, hecho considerado como una nueva arista del sistema de corrupción político – empresarial entre sectores del gobierno, forestales y grupos políticos de la Nueva Mayoría y la Alianza por Chile.

El Decreto, durante toda la dictadura y los gobiernos de la Concertación y la Alianza han beneficiado directamente los intereses de las grandes empresas, en costos de producción, bajo un verdadero saqueo de los territorios en el centro sur de Chile, donde los niveles de crisis hídrica, empobrecimiento, pérdidas de suelos, reemplazos de tierras agrícolas, bosque nativo, frutícola y el explosivo uso de fumicidas, el acaparamiento de tierras, entre otras consecuencias, han sido parte de las denuncias y protestas que numerosas comunidades y organizaciones vienen sosteniendo.

Un ambiente orquestado que evidencia la intención de desviar los procesos de reivindicaciones de tierras ancestrales que sostienen varias comunidades Mapuche en el centro sur de Chile y llevarlo a un escenario de mayor polarización, mayor represión, negación de derechos y a su vez, en la misma línea, de ampliar modelos donde grupos de poderes fácticos basan sus economías de lucro como es la industria forestal, energía y en menor medida la agroindustria.

La catástrofe en el norte nos conmocionó. El aluvión que arrasó pueblos fue un duro golpe del que la comunidad nortina aún no logra reponerse. Además, al fenómeno natural se sumó otro de origen humano que ha causado gran alarma: el colapso de tranques de relaves mineros con la consiguiente contaminación del ambiente con residuos tóxicos. Ambos golpearon los hogares en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo.

Actualmente empresas mineras están evaluando depositar masivamente los relaves en océanos y mares. Éstos suelen contener prácticamente todos los metales pesados que existen, y un cóctel diverso de elementos químicos que se utilizan para los procesos de separación, floculación, lixiviación, etc. de los metales.

Entre el 3 y 9 de mayo pasado se iniciaron las actividades formativas del primer módulo de la Escuela Nacional de Agroecología en la localidad de Auquinco, Región de O´Higgins, que se extenderá hasta octubre de 2015, según informan desde Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), organizadores de la iniciativa.

La Escuela Nacional de Agroecología significa un segundo paso formativo para las alumnas, pues incluye a mujeres rurales e indígenas que participaron de las escuelas interregionales. ANAMURI indica que este ciclo “se ha diseñado en términos curriculares, incorporando contenidos políticos y prácticos que engloban el sentido y desarrollo de la agroecología”.

Según cuentan desde la organización, las estudiantes participaron de intensas jornadas, donde compartieron saberes y experiencias, asistieron a clases teórico prácticas de agroecología y formación política, pasando por otras sobre el proceso e historia de la mujer en la CLOC, grandes visiones e ideologías, el género como categoría de análisis, manejo agroecológico de suelos y agua y la agroecología en sus fundamentos y principios.