Voces campesinas. Olga Quintero en Bolivia

Voces campesinas. Olga Quintero en Bolivia
Olga Quintero
Responsable de la entrevista: Claudia Terrazas
Fecha: Domingo, 20 Septiembre 2015

La líder campesina colombiana Olga Lucía Quintero Sierra vinculada a la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), desde el año 2005, es también vocera política de la Mesa de Interlocución y Acuerdo del Catatumbo (MIA), en la Cumbre Nacional, Agraria, Campesina, Étnica y Popular y parte del Comité Patriótico Nacional de la Marcha Patriótica. 

Como evento previo al Tercer Foro Andino de Desarrollo Rural,  el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudaméica IPDRS junto a la Universidad Pública de El Alto (UPEA) organizó el convite Memoria de la Lucha Campesiana en Colombia, que se realiza hoy martes 22 en intalaciones de la Universidad.

En esta segunda entrevista con el IPDRS hablamos sobre la situación y la lucha de las campesinas colombianas.

¿Cómo viven el conflicto armado las campesinas colombianas?

Respuesta (R): Las mujeres campesinas son las principales víctimas del conflicto armado en Colombia. Sin desconocer el gran número de hombres que han muerto, las mujeres son las que quedan: huérfanas, viudas, desplazadas o madres solas cabeza de hogar en medio de la pobreza, la exclusión, la represión y la violencia sexual.

En contexts de conflicto, como en el Catatumbo, la región de donde yo provengo, el Estado ha desarrollado una política contrainsurgente expresada en la militarización del territorio, poniendo en riesgo la vida y los cuerpos de las mujeres.

La militarización es una amenaza en contra de la integridad, la autonomía y la libertad de las mujeres campesinas, porque funciona como un mecanismo de control social y de dominación que viola derechos ganados por las mujeres en sus territorios, con resultados terribles, como el aumento de las violencias (física, psicológica y sexual) en contra de miles de mujeres y niñas en el Catatumbo en particular y en Colombia en general. Es una política de violación sistemática de los derechos humanos.

¿Hay situaciones de violencia sexual?

R:Colombia tuvo un despliegue de una estrategia paramilitar que utilizó la violencia sexual contra mujeres y niñas como parte de un ataque predeterminado de carácter sistemático en contra de las mujeres. El uso de la violencia sexual, por parte del ejército, de la guerrillera y del narcotráfico, se constituyó en un arma de guerra y fue utilizada con unos fines específicos de control social, desplazamiento forzado, control territorial, y un ejercicio perverso de dominación, tortura y violencia en contra de las mujeres.

El desarrollo de esta estrategia también dio como resultado múltiples feminicidios en las áreas rurales, entendidos con el último eslabón de la violencia en contra de las mujeres. ASCAMCAT ha recogido muchos testimonios que dan cuenta de esta realidad, la misma que está siendo documentada por organizaciones de mujeres defensoras de derechos humanos. Sin embargo, no hay registro oficial que garantice verdad, justicia y reparación integral para las mujeres. Se denuncian casos de 5 y 8 años sin ninguna respuesta efectiva. Al no haber reportes oficiales de estos delitos, por lo cual quienes los perpetran cuales gozan de impunidad total.

¿Qué aspectos destaca del proceso de los diálogos de paz en La Habana?

Efectivamente, fui una de las 16 mujeres y dos compañeros del colectivo de Lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero.(LGTBI) que participamos en la subcomisión de género, en la tercera y últimadelegación, donde nos permitieron hablar 15 minutos.

Yo expuse la realidad de la mujer campesina de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) en Colombia y las exigencias para ser reconocidas como mujeres políticas y sujetos de derechos, sin discriminación o maltratadas y asesinadas, como pasa en Colombia, no solo con las campesinas, sino de manera general y sistemática.

Valoré mucho poder sentarme y escuchar las apuestas de las mujeres combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y de las que representaban al Gobierno Nacional, además de las propuestas de compañeras de diferentes regiones y sectores que estuvieron presentes. Es muy importante que nos estemos proyectando y trabajando para que haya un reconocimiento del enfoque diferencial con perspectiva de género, al acceso, uso y   goce del territorio y la tierra para las campesinas, así como el reconocimiento, implementación y garantías para el ejercicio de los derechos políticos, sociales y económicos entre hombres y mujeres, desde una perspectiva de género.

Destaco que se generen garantías reales para no repetir la violencia política, social y sexual hacia las mujeres y niñas, que históricamente nos han convertido en instrumento de guerra. Es fundamental también el reconocimiento de las mujeres campesinas como sujetos de derechos y actoras políticas y sociales, diseñando e implementando mecanismos efectivos para garantizar la inclusión política de las mujeres.  

En función a ello, solicitamos que en los acuerdos de la Habana se incluya la realización de una gran asamblea nacional constituyente que reconozca a los campesinos, y en especial a las campesinas, como sujetos de derechos.

Esas y otras propuestas fueron expuestas en la delegación de género, escuchada por las distintas partes, quienes dicen tenerlas en cuenta para la construcción del trabajo de mujer y género, lo que por primera vez fue un tema en un Dialogo de Paz entre gobierno e insurgentes colombianos.  Es un paso muy importante para seguir avanzando en la construcción de la paz con justicia social en nuestro país, en nuestro campo, en nuestra familia.

¿Cuál es el papel de las mujeres en el proceso de paz en Colombia?

El papel de las mujeres en el proceso de paz debe ser integral, ya que no solo estamos hablando de las del campo y de la ciudad, sino también de las combatientes, que han dejado a su familia y sus sueños para tomar otro rumbo para defender y exigir sus derechos; son mujeres de carne y hueso, que tienen sentimientos, que ríen y lloran, con motivaciones y sueños, como soñamos todos y todas que en Colombia se pueda ejercer la política sin discriminación ni asesinatos,  pudiendo ser escuchadas, y tener oportunidades para hacer política.

El papel de las mujeres es fundamental para la construcción de la paz con justicia social en Colombia.