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Mónica Novillo G.

Domingo, 19 Noviembre 2017

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Áreas protegidas y el silencio cómplice

Fuente: Pagina Siete
Autoría: Página Siete
Fecha: Jueves, 06 Agosto 2015

El desarrollo  requiere equilibrio. Cuando las actividades económicas ponen en riesgo a la naturaleza, también las personas están en riesgo.

Las áreas protegidas Madidi (La Paz), Pilón Lajas (Beni y La Paz), Iñau (Chuquisaca), Aguaragüe y Tariquía (Tarija) podrían dejar de tener esa característica debido a las actividades mineras y petroleras que el Gobierno busca desarrollar, además del aumento de asentamientos humanos. Esta pérdida no sería legal, sino "de facto”, debido a que las actividades productivas que han sido authorizadas por el DS 2366 simplemente darían fin con el concepto de "área protegida”.

Una investigación realizada por Georgina Jiménez, del Centro de Investigación e Información Bolivia (CEDIB), y publicada por Página Siete, establece que las áreas protegidas mencionadas tienen entre el 55% y el 90% de sus superficies comprometidas por actividades mineras y petroleras.
El estudio señala que es imposible pensar siquiera en acciones de mitigación y que todo lo que albergan esas áreas, desde patrimonio natural y cultural, se perdería. Esto sin mencionar que en esos territorios viven pueblos indígenas.

El desarrollo tiene que tener un equilibrio. Cuando las actividades económicas ponen en riesgo a la naturaleza, también las personas están en riesgo. Los países que han intentado un tipo de desarrollo que no respeta al medioambiente al final han visto como éste no era viable ni sostenible. Antes de intentar producir petróleo y minería en todos los rincones del país, alentando un sistema extractivista hasta lo inimaginable, lo que las authoridades deberían hacer es reflexionar sobre otro tipo de progreso, aquel que hace 10 años, antes de llegar al poder, aseguraban que defendían y, lo que es peor, ahora contradicen incluso estando establecidos por la Constitución. 
Es preocupante que nadie dentro del propio Gobierno tenga la capacidad de alertar y reflexionar a las principales authoridades sobre los alcances y consecuencias de estas decisiones. Por ejemplo, ¿dónde está el canciller David Choquehuanca para evitar todo esto? ¿Dónde está para alzar su voz en este tema?, ya que  el Canciller mantiene su ideología de que la Pachamama debe ser respetada y que las personas tienen que generar actividades que comulguen con ella. 

Ante tantos anuncios contrarios a esa filosofía, de parte del Gobierno, el silencio que impera es más que preocupante, es cómplice. ¿Por qué no  se pronuncian los defensores del medioambiente dentro del Gobierno  sobre el plan gubernamental de construir el camino por el TIPNIS pese a todo el rechazo que la obra genera, ni sobre la edificación de una represa en el estrecho de El Bala, que inundaría el 60% del Madidi y Pilón Lajas, y mataría a cientos de especies de flora y fauna y obligaría a trasladar a comunidades indígenas completas?