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Algunas lecciones del III Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural

Fuente: Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural
Autoría: José Nuñez del Prado
Fecha: Jueves, 29 Octubre 2015

Puesto que aún no se ha realizado una evaluación institucional, ni como CIDES/UMSA ni como Plataforma del Foro, ante la solicitud de una panorámica post evento, una lectura personal y preliminar de la realización del III Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural permite emitir criterio sobre algunos aspectos que hacen a varios ámbitos.

Está primero el señalar sobre la pertinencia y relevancia del Foro. Pertinencia sustentada en la necesidad de circular ideas, hipótesis, planteamientos, de reflexionar, de debatir, de identificar coincidencias y divergencias, estrangulamientos críticos y potencialidades sobre las distintas temáticas. Resulta importante hacerlo con la tranquilidad y calma que implica una invitación a exponer y escribir sobre esas temáticas con suficiente tiempo para madurar lo que se dice, sabiendo que “no son palabras al viento”, que todo queda registrado, se difunde y se testimonia en la Memoria correspondiente, que la ética intelectual exige responsabilidad para asumir lo emitido, porque si bien no hay “auditorías” ni sanciones administrativas sobre tales emisiones discursivas, está la participación y lectura especializada, que de varias maneras puede “cobrar facturas” ante el abuso del micrófono y de los escenarios habilitados para buscar acercarse por lo menos a verdades, siempre relativas.

Por otro lado está la relevancia del Foro. Relevancia sustentada en los contenidos de la agenda programada y cumplida, de las temáticas seleccionadas, porque resultan importantes, en casos vitales para el desenvolvimiento de nuestras sociedades, con el recorte rural andino amazónico, pero no solamente, también extensibles, o con incidencia en el resto mayor. Esto a sabiendas que quedaron “en el tintero” muchísimos asuntos también esenciales pero que no pudieron ser abarcados, por tiempos, recursos de todo tipo y condiciones finitas y limitantes. Era más grave que los temas seleccionados no hayan estado en debate.

Pertinencia y relevancia incluirían el hecho de no habernos encerrado, aislarnos ni marginarnos del entorno regional andino amazónico, con ampliaciones hacia problemáticas rioplatenses, el no recaer en el provincianismo que no enriquece a las ciencias cuando se anclan en referentes reiterados y lugares comunes, abriéndonos más bien a realidades, problemáticas, sociedades, intelectuales y personas que conllevan otras pulsiones, que internalizan las problemáticas desde su historia y geografía, desde su propia idiosincrasia y desde los tejidos culturales que les son propios.

Se suma a todo esto el “hambre”, el requerimiento, la demanda de espacios, que no solamente son de debate, sino donde circula información de utilidad para profesionales, especialistas, estudiantes, universitarios, pero principalmente para dirigencias de organizaciones sociales y también para decisores políticos y públicos. Esto está respaldado por el millar de personas que presenciaron y participaron del Foro, con una presencia inusitada y participación en casos activa de bases sociales de extracción campesina e indígena, a lo que hay que agregar la gran dinámica comunicacional generada de manera previa, durante y post Foro, en TV, radios, periódicos, páginas web institucionales y redes sociales, y donde no se puede dejar de mencionar que el gran evento, en cada oportunidad, está precedido de Conversatorios regionales en el país y en los otros que cuentan con realidades andinas y amazónicas o trabajan las problemáticas de la agenda. El hecho que se haya habilitado un espacio democrático y libre para la reunión de todas las delegaciones nacionales e internacionales indígenas y campesinas, que incluso emitieran un Manifiesto político denunciativo, reivindicativo y propositivo es ya un resultado que augura nuevas dinámicas por las energías despertadas y vertidas. El hecho que se trate de un Foro institucionalizado, en adelante con periodicidad bianual, frecuente y duradero –ya se anunció la organización del IV Foro para septiembre de 2017- que permitirá superaciones de las aristas que no estuvieron bien o no fueron adecuadas.

No estamos tratando ahora contenidos sustantivos de cada Mesa Temática, no es posible hacerlo aquí ni así, aunque se puede anotar que no la totalidad de exposiciones estuvo con el máximo nivel y aportes. Estamos hablando del temperamento, del context y del ambiente. Pero, ¿quiere decir todo lo anotado que el III Foro referido fue “una tasa de leche”?, ¿todo un éxito en todos los sentidos?, ¿que no existieron falencias de fondo y forma? Por supuesto que sí existieron, y muchas, falencias. Se puede anotar rápidamente algunas sin profundizar. Por diversas razones, especialmente porque aceptan pero no suelen asistir con formalidad y respeto, en esta oportunidad no estuvieron con su palabra -pero sí están con su legislación, normativas, políticas que fueron objeto de tratamiento- authoridades representativas del Estado, y es un asunto que por diversos caminos debe cubrirse y salvarse, aunque es bien sabido o su rechazo o su delegación “a la quinta rueda del carro”, que generalmente desluce eventos. Tampoco se logró hasta ahora, que el Foro sea en verdad de todos, se abra con total pluralismo y generosidad, sin restringir el protagonismo a las cuatro instituciones nacionales y las otras internacionales de la Plataforma. Estuvieron ausentes intelectuales, especialistas, dirigencias sociales, especialmente indígenas y campesinas, ONG`s y otras academias, que de seguro habrían enriquecido perspectivas y enfoques, asunto que también debe ser superado, así no sean parte orgánica de la Plataforma institucional del Foro.

Apuntando algo más sobre contenidos, fue ilustradora en varios sentidos la Mesa inaugural de organizaciones indígenas y campesinas de la región andino amazónica, con naturales luces y sombras. En ello, fue lamentable, más que la exposición del enviado por el Ejecutivo de la CSUTCB, o de la numerosa presencia de sus delegaciones, pero “fría” y con “mutis” absoluto, el mensaje y el formato que muestra una organización que se muestra sin fuerza, que se presenta devaluada, exponiendo un Plan Estratégico Institucional (PEI), como si se tratara de una repartición pública más, en vez de mostrar su estrategia de lucha y acción, así sea para contribuir en la construcción del proceso de cambio al que se adscribieron pero que vía el partido oficial se los fagocitó, como una muestra más del pongueaje político en marcha. Diferentes fueron otras delegaciones, también campesinas e indígenas, como las del TIPNIS, de Takovo Mora y del CONAMAQ Orgánico, participando activamente, contribuyendo con ideas, planteamientos y mostrando dignidad y vitalidad, lamentablemente, sólo desde el público.

La Mesa sobre la expansión de la frontera agrícola por el agronegocio, especialmente soyero, que se generaliza, mostró, una vez más, información, imágenes y datos impresionantes sobre impactos socioeconómicos ambientales, pero, principalmente, sobre la huella indeleble en las vidas de seres humanos de todas las edades y generaciones, que habitan en centros poblados y comunidades fumigados, que obligatoriamente “porque no tienen otra” se quedan en su hábitat o emigran en condiciones de extrema vulnerabilidad e inhumanidad, condiciones que se repiten con sangre y muerte por la generalización de la violencia paraestatal, paramilitar de sentido político en Colombia, caso que se ilustrara en la Mesa inicial.

La Mesa sobre “extractivismos” mostró la apertura a diversidad de opiniones, perspectivas y enfoques sobre el particular, incluyendo la “inocencia semántica” de ilustrar detalles sobre cómo funcionan los sistemas agroforestales relacionados con la “extracción” de los “extractivistas” indígenas de la selva cuando recolectan castaña, goma, palmito u otros recursos sin ninguna implicación, por lo menos voluntaria, de incidir en un específico patrón de acumulación, que es de lo que se estaba hablando o lo que se estaba esperando comprender más y mejor. Ese debate incluyó una crítica a las versiones anti extractivistas, desde la perspectiva del productivismo, que reclaman debería ser el fenómeno criticado en vez del extractivismo, discusión puramente etimológica. Ello, si se revisa bien la producción de la célebre Escuela de la Teoría Crítica de Frankfurt, enfila contra la razón moderna a partir de la dialéctica de la ilustración, incluso desde el renacimiento, pero como se la planteó, indica más o menos que de lo que se trata es de no criticar solamente el extractivismo, sino el todo el productivismo y la industrialización, todo el capitalismo. Con ello, con aparente grandilocuencia, se perdona y soslaya los pecados del extractivismo como patrón de acumulación que empobrece a nuestras sociedades y a la naturaleza. Pero lo importante fue la valentía y la importancia de un debate de alto nivel, que continúa, como debe ser, porque del Foro teníamos que salir crecidos, y eso es con más dudas que verdades acabadas.

La Mesa del Vivir Bien fue muy bien recepcionada y generó interlocución y movilización de participantes y de la prensa. Aunque Acosta, del Ecuador, injustamente fue criticado por “estar muy ceñido” o encajonado a interpretaciones leguleyas de la CPE y las leyes de su país, como el respondiera: “para eso y así me invitaron y yo soy respetuoso”. Si se revisa su literatura sobre la materia se podrá entender la diversidad de tópicos que suele incorporar. Lo importante es que llegó a demostrar de manera muy gráfica y con ejemplificaciones contundentes el desmontaje y desandar del Buen Vivir en el Ecuador.

Más cándida y bien recibida resultó la alegoría del Vivir Bien-Teko Kavi entre naciones y pueblos guaraníes del Chaco boliviano por parte del intelectual Fernando Heredia, reflejando identidades específicas de tierras bajas incluso para este tipo de cosmovisiones, con detalles nuevos sobre idearios e imaginarios respecto de ritualidades e incidencia en su búsqueda de la tierra sin mal, brindando las diferencias con las versiones más difundidas con origen en tierras altas y mundo andino aymara-quechua. Lo fuerte fue su reivindicación del Vivir Bien-Teko Kavi, con existencia y vida propia también en tierras bajas, con huella identitaria propia. ¿Cómo no va ser ello importante, o un aporte, cuando asistimos a la generalización de una etnomanía que utiliza y explora casi exclusivamente un nacionalismo étnico aymara que lo acapara todo el ambiente sin espacio para otras Naciones y Pueblos?

Como si fuera poco, para no tener un Foro plano y cancino, adormecedor, Heredia, exigido por una participante, se vio obligado a dar lectura a su “crónica” de la brutal represión gubernamental a la indefensa población indígena de Takovo Mora, que casualmente presenció porque estaba de paso por razones laborales, condición que no fue excusa ni le brindó garantías para evitar ser golpeado y apresado en medio de violencia irrestricta, que aprovechamos para condenarla, repudiarla y sostener una vez más que junto a muchos otros hechos de esta y otra naturaleza, el TIPNIS y Takovo Mora envilecen al gobierno y representan victorias morales de esos pueblos avasallados y vejados.

En esta Mesa se extrañó mucho a Xavier Albó, que no pudo participar con su prevista exposición, debido a una intervención quirúrgica de la que salió victorioso, lo que nos garantiza que tendremos “Albó para rato”, para seguirnos alimentando con su sapiencia y energía, que saludamos desde aquí.

No es diplomático ni usual en este tipo de panorámicas post-eventos, pero mostrando total juicio de valor personal, debo confesar que me regocijé, una vez más, escuchando a Silvia Rivera, leyendo sus respuestas a entrevistas sobre el particular, percibiendo su impronta psicológica y el rictus que impone como medioambiente de sus mensajes éticos en medio de irreverencia con el poder, cargados de conocimientos, sapiencia, motivación, sensibilidad y compromiso con los de abajo, pero de manera que le “sale por los poros”, con naciones y pueblos indígenas, típica identidad de sus escritos y proyecto de vida. Podemos no coincidir en todo y, en lo personal, tenemos diferencias o no asumimos a plenitud su pensamiento y discurso, en grande y en detalle, pero está claro que es una de las cientistas y luchadoras sociales que ilumina y orienta. Me congratulo por haber estado presente activamente en dicha Mesa del Vivir Bien,  que ella considera “palabra hueca” vaciada de contenidos por acción maniquea de los lideratos gubernamentales que más bien se dedicaron al “mal vivir”, que el comunicador indígena Macusaya interpreta coincidentemente como: “Para vivir mejor: Vivir Bien”.

Son, pues, muchas las lecciones del III Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural, algunas las señalamos, pero hay muchas más, buenas y malas, las primeras que deben replicarse en su sentido, capitalizarse para el conocimiento y la acción; las malas para por lo menos neutralizarlas, mejor si eliminarlas y no reiterarlas.

 


*Economista y sociólogo. Investigador y docente del Posgrado en Ciencias del Desarrollo (CIDES/UMSA), institución a la que representa en la Plataforma interinstitucional del Foro Andino Amazónico de Desarrollo Rural.