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La felicidad del pueblo: En el primer eslabón está el productor y en el último el consumidor (Venezuela)

Fuente: El Universal

Autoría: Pedro A. Piñate

Fecha: Jueves, 03 Marzo 2016

En defensa y promoción de nuestra agricultura como source segura de la alimentación de los venezolanos, escribimos sin cortapisas en estas páginas deEl Universal. Esta inquieta pluma aboga por el campo y los del campo, pero también por los consumidores que somos todos. Así hemos dicho: "La agricultura es una cadena. En el primer eslabón está el productor y en el último el consumidor. A los del medio a veces se les olvida". En pos de la equidad perseveramos exigiendo una verdadera política agrícola todavía inexistente y haciendo eso, rechazamos sin ambages las políticas de puertos, de controles y de terror agrario, que nos hambrean y arruinan. 

En ese objetivo advertimos siempre que la agricultura es una actividad riesgosa, porque la naturaleza incide sobre ella todo el tiempo. Además, el entorno externo a las fincas que incluye desde las políticas que aplican hasta la marcha de los mercados globales, escapa del control de los productores, pero influye en su gestión y control de los factores de producción. En el caso de la tierra, su uso eficaz parte de las garantías existentes al derecho de propiedad y posesión, que posibilita la inversión privada y el empleo de la mano de obra disponible en el medio rural. Por eso en Venezuela donde el derecho de propiedad es a veces vulnerado por el Estado, la inversión privada del campo se espanta y con ella el trabajo y la producción. Entonces sin propiedad y posesión seguras, aquí la producción agroalimentaria es cada año más incierta.

En Venezuela sin comida y con tanta gente que alimentar, procede es dejar producir al campo. Para ello hay que hacer y dejar hacer, lo que tiene que ver con ese entorno favorable a la agricultura que debe generarse pues no es espontáneo. Comenzando por garantizar la propiedad y la inversión privada, estimulando los negocios agrícolas en general, protegiendo lo necesario, controlando los puertos, desmantelando los controles de precios y cambiario, y restituyendo la seguridad rural. Y es que tal como escribió Sun Tzu: "Los habitantes constituyen la base de un país, los alimentos son la felicidad del pueblo. El príncipe debe respetar este hecho y ser sobrio y austero en sus gastos públicos". No siendo feliz hoy el pueblo venezolano sin alimentos, debe dejarse al campo libre producir. ¿Qué más se espera?