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La protesta campesina y las molestias del pequeño burgués asunceno (Paraguay)

Fuente: E'a
Autoría: Eduardo Arce
Fecha: Jueves, 05 Mayo 2016

Hace más de tres semanas que miles de campesinos están en Asunción reclamando condonación de sus deudas para no perder sus tierras, sus vidas, pero la pequeña burguesía asunceña está harta porque les cortan el tránsito.

“Una vez más el tránsito vehicular fue el principal afectado, las personas que intentaron llegar a su lugar de trabajo tuvieron que permanecer por largo tiempo en las filas”, afirma el periodista que escribió una de las tantas crónicas sobre la protesta campesina, repitiendo frases cuyo claro, obvio, objetivo es indisponer a la población asuncena con la protesta campesina. ¡Como si los campesinos estuvieran de farra y veraneando en Asunción!

Están en la capital protestando porque el gobierno, con su política económica, protege y estimula el modelo del monocultivo de soja para la exportación y endiosa el agronegocio, a tal punto que se rehúsa a cobrarles impuestos y pretende exterminar al campesinado como sector social, profundizando el proceso de descampesinización en nuestro país y liquidando la agricultura familiar campesina e indígena.

Protestan porque los capitalistas extranjeros son considerados “inversionistas” y a los campesinos paraguayos, que luchan por la tierra, se les considera invasores y delincuentes. Protestan porque el modelo agroexportador está consumando la eliminación del pequeño productor campesino, que se van quedando sin tierras en la que  puedan cultivar.

Protestan porque las consecuencias de este tipo de producción no solo son fatales para la gran mayoría de la población, sino también para la soberanía económica, alimentaria y territorial del país.

Protestan porque al gobierno no le interesa el modelo de agricultura que priorice la producción de alimentos sanos; la agricultura que cuide y conserve la tierra, impidiendo la desertificación; que se oponga al monocultivo y no utilice agrotóxicos ni semillas genéticamente modificadas; no le interesa el modelo que contribuye efectivamente al desarrollo de todos y no solo al crecimiento del bolsillo de unos pocos.

Protestan porque al gobierno no le interesa garantizar la soberanía alimentaria y propone la dependencia alimentaria, que genera un salto monumental en la hambruna de la población pobre, que aumenta incansablemente.

Por eso están en Asunción “molestando” a los asunceños y a la inaguantable pequeña burguesía citadina que se cree dueña del país. Están para que entendamos que la tierra no es una mercancía, que es un derecho, un bien social, que es el medio de producción que necesita el campesino para producir comida para nosotros, los citadinos. Para que entendamos que la reforma agraria “es urgente y necesaria”.

Ya es hora de tomar conciencia de que la reforma agraria es un problema nacional y no solo de los campesinos; de que la reforma agraria puede, y debe, solucionar los grandes problemas sociales del país, como la miseria, el desempleo, la descompresión de los barrios marginales de las ciudades, bajar el índice de delincuencia, así como el problema de la migración masiva a las ciudades, con asentamiento y consolidación de las familias campesinas en el campo.

Eso, solo se dará mediante la lucha. A través de ella y de la unidad obrero, campesina y popular podremos eliminar las desigualdades, las injusticias, la pobreza, la miseria, la discriminación y podremos construir una sociedad que respete el derecho de las mayorías a una vida digna.