Su escrito Consumidores, agricultura familiar y mercados obtuvo el primer lugar en la categoría de artículos del Concurso de artículos y ensayos versión 2014 sobre “Agricultura Familiar y Comunitaria”. La Comisión Calificadora le otorgó este lugar por su perspectiva teórica que aporta con un aspecto poco tratado en el área, el cual es la responsabilidad de los consumidores.

Elena Catelleti Pérez tiene 28 años y es Ingeniera Agrónoma con Mención en Sanidad Vegetal, Magíster en Desarrollo Rural, además posee un Diplomado en Políticas sociales, desarrollo y pobreza. Actualmente es Consultora/Asesora independiente sobre Agricultura Familiar Campesina de la Fundación para la Superación de la Pobreza, Oficina Regional Los Ríos, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Austral de Chile y de las Asociaciones de productores y organizaciones funcionales de la Región de Los Ríos, Chile.

El artículo de Elena ahora forma parte de la serie DIÁLOGOS y se encuentra disponible en nuestro sitio web. Desde la ciudad de Valdivia en Chile, Elena compartió algunas impresiones sobre su participación en el concurso a través de una breve entrevista con el equipo de comunicación del ( IPDRS).

¿Cuál fue la principal motivación para participar en el concurso?  

Mi principal motivación fue justamente el desarrollo rural. Creo que toda instancia es útil y beneficiosa para generar conocimiento, debate y conciencia acerca del mundo rural, sus problemáticas, necesidades y potencialidades.

¿Por qué consideras importante motivar y generar diálogo y debate sobre lo rural en la región sudamericana?

Porque el sector rural es parte esencial de Sudamérica. No sólo en cuanto a la seguridad alimentaria y soberanía alimentaria, es parte de nuestra historia, de las tradiciones y la cultura de nuestros países.

Cada día el mundo rural sudamericano y latinoamericano se ve más constreñido y apartado, los jóvenes migran, las comunidades se encuentran aisladas, las empresas acaparan las tierras y los recursos. Este es el momento de poner sobre la mesa el tema de lo rural. Sólo así generaremos conciencia sobre su importancia y la necesidad de hacer algo al respecto.

¿Cuál crees es el rol de los jóvenes en el diálogo y debate sobre la importancia de lo rural?

Creo que nuestro rol principal es difundir. Ya sea como investigadores, agentes de desarrollo, interventores, extensionistas, o desde la academia; todos los que nos preocupamos y trabajamos en y por el mundo rural debemos difundir. Y en este sentido, debemos mostrar, enseñar y divulgar no sólo nuestras opiniones y visiones, sino por sobre todo debemos mostrar las opiniones, visiones y realidades de quienes viven en los territorios rurales. Muchas veces nos transformamos en la voz de quienes por falta de oportunidades no pueden acceder a la educación, a  los medios de comunicación de diversa índole, etc.

¿Cómo te sientes al conocer que tu escrito fue finalista, a nivel sudamericano, y saber que competiste con jóvenes investigadores de muchos países (10)?

Me siento orgullosa, contenta. Y más allá del premio, me enorgullece que existan experiencias como esta y que haya jóvenes interesados en participar en ellas.

¿Por qué crees que es importante la temática rural tanto en tu país como en Sudamérica?

Porque lo rural está íntimamente ligado a nuestra historia, tradiciones, a la soberanía y seguridad alimentaria, a la diversidad, a lo local, lo natural, lo colectivo y comunitario, e incluso a la solidaridad. Son valores que no se promueven en los actuales modelos de desarrollo y no podemos permitir que se pierdan.

¿Tuviste con anterioridad alguna otra experiencia previa en el ámbito de los escritos?

Sí. Ya escribí y estoy escribiendo algunos artículos, siempre ligados al ámbito rural, a la agricultura familiar campesina.

¿Por qué es importante hablar, dialogar, investigar sobre la agricultura familiar?

En primer lugar, porque la agricultura familiar persiste y es la base del mundo rural. La  agricultura familiar es la que promueve, reproduce y produce conocimiento y patrimonio ligado a lo rural. El patrimonio ligado a la diversidad genética de semillas parte desde la agricultura familiar, el comercio local, la agricultura orgánica, el trueque, las labores comunitarias, la cultura indígena, etc, todos son elementos que trasmiten y preservan principalmente las comunidades de agricultores familiares.

En segundo lugar, porque es impresionante la poca cobertura que tiene este sector. Desde la academia, la investigación e incluso la cobertura de los programas públicos, siempre se privilegian otras áreas como lo urbano, la agricultura a gran escala, la tecnología, etc. Hoy en día impresiona constatar como el conocimiento que se dice ligado a la agricultura familiar en realidad está más ligado a lo técnico o lo productivo, pero se dejan de lado las personas y por ende, sus estrategias y formas de vida, sus tradiciones, su cultura y su patrimonio.

¿Cómo te enteraste del concurso?

Tuve el inmenso agrado de vivir y trabajar un año en Bolivia, por lo que allí conocí a gente maravillosa que también se interesa por estos temas y que sabían de esta iniciativa.

¿Qué opinión te merece el trabajo que desarrolla el IPDRS, o lo que conoces de él, para promover desde la sociedad civil el debate de la importancia de lo rural?

Me parece que el IPDRS desarrolla una labor admirable. El debatir, concientizar, poner en boca de todos un tema como el desarrollo rural, es el primer paso para conocer, reconocer y por ende validar ese tema. Y por sobre todo es más importante si nace desde una sociedad civil, con el fin de generar una sociedad empoderada, que reconozca la existencia de lo rural y que esté interesada en una sociedad más equitativa, inclusiva y solidaria. Por lo demás, implica que no dejamos en manos de otros el debate, sino que asumimos que también es nuestro derecho y nuestro deber hablar y actuar con respecto a cualquier tema que nos interese y que deseamos mejorar.

Además, me parece admirable el que se reconozca la participación de cualquier persona, sin ningún tipo de discriminación o requisito. No hay necesidad de pertenecer a la academia, de tener títulos, etc. Sólo importa el interés por lo rural. Los felicito y espero sinceramente que continúen por esta senda, porque hace falta. 

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