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El 5 y 6 de marzo la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) realizó la Cumbre de Los Pueblos evento en el que participaron delegaciones de organizaciones de distintas nacionalidades de todo Ecuador, además de movimientos obreros, estudiantiles y de maestros.

En este marco, una multitudinaria marcha se dirigió hacia la Asamblea Nacional para presentar un documento con las observaciones a la consulta pre legislativa de la Ley de Tierras. El documento detalla 18 puntos clave entre ellos propuestas relativas a combatir la concentración y el acaparamiento de la tierra y de su renta; definir los mecanismos de redistribución y garantizar el acceso equitativo de la tierra a favor de los pequeños campesinos, además la propuesta de la creación de un Consejo Intercultural y Plurinacional Agrario, que esté integrado por las organizaciones campesinas.

El tema del análisis pre legislativo y el actual debate sobre los puntos clave de la Ley de Tierras es un tema lugar central en la agenda nacional y para comprender mejor lo que sucede en Ecuador, entrevistamos a Esteban Daza Cevallos investigador ecuatoriano del Instituto de Estudios Ecuatorianos (IEE) y del Observatorio del Cambio Rural (OCARU).

Daza elaboró el documento Más agronegocio, menos Soberanía Alimentaria  documento que intenta dar cuenta de lo que sucede en la aplicación de políticas públicas referidas a la cuestión agraria en Ecuador, el mismo se encuentra disponible en la plataforma del Movimiento Regional por la Tierra.  

1.- Coméntanos un poco sobre el debate en torno a la Ley de Tierras que se viene desarrollando actualmente en tu país

Esta ley es una demanda tanto de organizaciones indígenas y campesinas cuyo proyecto para el campo es la Soberanía Alimentaria, como de las Cámaras de la Producción y el Ministerio de Agricultura Ecuatoriano que buscan aumentar las exportaciones y transformar la matriz energética y productiva (exportación, agroindustria, cultivos comodín, agrocombustibles), pero además, la ley  está influenciada directamente por un contexto internacional de expansión de commodities y presión comercial sobre  la tierra. En definitiva, es una ley en disputa.

2.- ¿Están las organizaciones sociales de base indígena campesina incluidas en este proceso?

En el Ecuador hay un claro retroceso sobre el sistema de participación institucional que se basa en una posición etnocéntrica y colonial; a pesar de que la constitución de 2008 dice que somos un país intercultural, las estructuras del Estado no permiten que esto sea una realidad, lo que se ve reflejado en los debates de la ley de tierras. En  2012, las organizaciones sociales  entregaron un proyecto de ley de tierras con aproximadamente 40.000 firmas de respaldo, proyecto que trataba temas importantes como la eliminación del latifundio, prohibir la concentración, poner límites a la propiedad de la tierra; claramente, expresan una crítica fuerte a la histórica forma con la que  se ha explotado la tierra en el Ecuador. Dos años más tarde, en 2014,  este proyecto no fue considerado como la base fundamental para el borrador oficial del proyecto de ley de tierras que planteó la Asamblea Nacional en octubre de ese año.

Los Asambleístas sintetizaron las posiciones de las Cámaras de Agricultura que representan a los agroexportadores y los agroindustriales y consideraron lo que dice el Ministerio de Agricultura; además, se tiene en cuenta  lo que proponen ciertos legisladores vinculados con el agronegocio y algo de lo que dicen las organizaciones sociales, teniendo como resultado una ley que no prioriza la soberanía alimentaria sino la productividad.     

3.- ¿Cuáles según tu criterio fueron los principales aportes de las bases para la conformación de esta ley?

Dos, son los criterios: primero, posicionar nuevamente el problema de la tierra, no solo como un asunto de acceso a la propiedad, sino como un problema de acaparamiento de toda la lógica agraria; es decir, quienes tienen la propiedad sobre la tierra representan un poder, pero también aquellos capitales que sin ser propietarios alquilan tierras y se apropian de la renta, quiebran la autonomía de los campesinos; pues el capital es el “dueño” de lo que producen, cómo producen, a quién comercializan, e incluso de sus destinos. Esta problemática ha sido colocada en el debate por las organizaciones.

Segundo: los campesinos y campesinas han permitido mostrar cuál es el proyecto para el campo que tiene el estado nacional, que no es la soberanía alimentaria sino el agronegocio y la agroindustria, si el proyecto de ley del oficialismo no pone límites a la tenencia de la tierra y coloca como enfoque de la ley el productivismo, todo este cuerpo normativo lo que hace es legalizar el sistema de explotación del campesino. 

4.- La ley, ¿en qué grado recoge las demandas de las organizaciones de base campesinas indígenas, afro, etc.?

En muy pocas; esta ley tiene una primera parte declarativa que anuncia cambios “revolucionarios”; podemos decir, que la primera parte entre los fines y objetivos recoge los discursos de las organizaciones; pero algunos de los articulados relacionados con el latifundio, la función social y ambiental, la concentración y la redistribución son muy ambiguos; no te proponen mecanismos claros de ejecución de la ley, y lo peor es que en otros,  son muy claros y promueven la productividad por sobre una lógica de respeto de la naturaleza.  Pero además  esta ley no se la puede interpretar aisladamente, en el país se promueve con fuerza el cambio matriz productiva que precisamente te propone cambios en las formas de producir de la economías campesinas y requieren un cambio de mentalidad de estos actores, cuya lógica es volverlos empresarios de sí mismos.

5.- Sobre el documento técnico Mas agronegocio, menos soberania alimentaria, ¿cuáles son los puntos generales más importantes que destaca?

En primer lugar intento mostrar cómo se ha desarrollado el modelo agrario en el país, como está repartida la tierra, en qué se usa, quiénes tienen más agua de riego, los costos de la migración masculina, la sobre-explotación de la mujer en el campo, las lógicas de apropiación de la tierra; es decir, un breve diagnóstico cuantitativo de los resultados de la expansión del capitalismo sobre el campo.

En segundo lugar intento hacer una descripción sobre cuál es la lógica de construcción de la política pública agraria en el Ecuador,  cómo se definen los problemas, cómo se construyen las agendas de intervención y cómo se diseña un sujeto viable para la transformación en el campo, partir del discursos desarrollo/lucha contra la pobreza nos permite entender cómo el proceso de construcción de políticas públicas (con los tres pasos mencionados) desplaza otras iniciativas alternativas.

Y, finalmente, cómo esto está demostrado en la práctica;  hago una relación entre el cambio de la matriz productiva que es el proyecto del Estado y la Ley de Tierras que está en debate, cuya conclusión es la perfecta articulación entre el agro negocio y el estado ecuatoriano.    

6.- En Ecuador en qué medida se cumple el dicho "la tierra es para quien la trabaja".

Muy poco, la verdad. Pero volvemos al tema de la propiedad, el gran empresario no trabaja la tierra pero invierte en ella y todo lo que deriva del negocio; los campesinos la trabajan pero acceden a muy poca tierra para su reproducción. Hay que hacer una diferencia entre lo que sucede en la sierra y en la costa del país.  En la sierra el promedio de la propiedad en manos campesinas es de menos de 5 hectáreas, mientras que en la costa la cifra se encuentra hasta las 20 hectáreas; la diferencia es que mayor parte de la producción de la sierra está destinada a la alimentación del país y el proceso de explotación se da en el momento del intercambio, es decir, cuando los alimentos se vuelven mercancías. En el caso de la costa, la mayor parte de la producción es para la exportación, palma africana, banano, y la explotación se da en la venta de la fuerza de trabajo campesina, pero también en la agricultura por contrato.

7.- ¿Cuáles son los puntos clave en torno a los que debe girar el debate de la ley de tierras?

Esta ley debe dar cuenta de las realidades por las que pasa este recurso natural en el mundo y cómo esto se desarrolla en el Ecuador, sobre todo en la afectación al tema de la Soberanía Alimentaria. Por ejemplo: hay una presión comercial sobre la tierra, la extranjerización se vuelve un problema de pérdida de soberanía nacional y pérdida de autonomía campesina, la ley debe poner restricciones claras a este fenómeno, pero no solo –insistimos– sobre el régimen de propiedad, es decir, quiénes son los dueños,  sino sobre los contratos de arrendamiento sobre las inversiones del capital, pues actualmente es mejor negocio alquilar tierras que comprarlas. La ley de Tierras en el país intenta poner un límite sobre la compra de tierra por parte de extranjeros, pero no dice absolutamente nada sobre sus inversiones, sino que promueve un régimen de arrendamiento de la tierra.   En síntesis esta ley tiene una relativa comprensión del fenómeno y,  contrariamente a lo que supone, se debe limitar, lo promueve.    

8.- ¿Cuál es tu lectura sobre  la orientación de la ley tierras para el cambio de la matriz energética?

Esta ley no oculta nada, es muy clara en sus objetivos centrales, la productividad y el cambio de matriz productiva y energética; la soberanía alimentaria pasa a segundo plano. La ley y otras normativas, presupuestos estatales y discursos proponen para el campo un rol en el proceso de industrialización selectiva de importación, el rol para el sector de la agricultura es proveer de materia prima para la elaboración de agro-combustibles, además de producir soya, canola para balanceados y dejarlos de importar. Brevemente, podemos mencionar que la ley es parte de un engranaje más complejo de acumulación capitalista.

9.- ¿Cuál es tu percepción del trabajo que viene realizando el Movimiento Regional por la Tierra?

Me parece que el Movimiento Regional por la Tierra ha emprendido una tarea que no es muy común en quienes investigamos los temas agrarios, puesto que a veces pensamos que hay temas que ya están implícitos en los diversos análisis, quiero decir, que asumir la tarea –por parte del movimiento­–  de pensar y comprobar porqué la tierra debe estar en manos campesinas es una gran iniciativa, que viene acompañada tanto por un cambio de perspectiva de cómo pensar lo agrario hasta un cambio metodológico en la manera de recopilar información.

De tal forma, nos parece muy interesante el esfuerzo de estudios de caso en las que se constata las formas de “administración de la tierra” por campesinos y campesinas, pero otro elemento que destaca son los informes “técnicos” sobre las principales problemáticas del sector. Ambos esfuerzos permiten un dialogo que complementa la perspectiva crítica en la región.      

10.- ¿Por qué crees que importante  conocer a mayor detalle la realidad agraria de los países de la región?

Creo que la importancia radica en la posibilidad de construir agendas alternativas de manera conjunta, pues una cosa es conocer de forma muy general que en países como Paraguay o Argentina existe un fenómeno de extranjerización de la  tierra, pero otra cosa, es constatar cuáles son sus prácticas en los territorios y cómo éste fenómeno puede estar operando en tu mismo país. Se trata de compartir elementos claves que nos permiten identificar la lógica de la acumulación del capital en lo agrario a nivel regional, pero a la vez, conocer las alternativas de resistencia que se suscitan en los territorios

11.- ¿Cómo aplicaste el enfoque de investigación acción en la elaboración del documento técnico, cuales sus aportes, desafíos, fortalezas y debilidades en tu criterio?

Bueno, el documento técnico es precisamente la recopilación de varios de los debates que se han dado alrededor de la cuestión agraria en el país, discusiones desarrolladas tanto en espacios académicos como en espacios de organizaciones sociales, este documento es un esfuerzo analítico, desarrollado gracias a los múltiples talleres con campesinos y campesinas de la sierra y la costa.

Uno de los aspectos que me parece importante destacar es que la herramienta metodológica de la investigación acción requiere de la generación de un espacio de confianza entre todos los actores involucrados, ese es el punto que puede estar marcando la diferencia en la aplicación de esta técnica.

12.- ¿Cómo crees que la información generada para la plataforma del Movimiento Regional por la Tierra, mil casos y 36 documentos técnicos de conocimiento, puede generar a mediano y largo plazo procesos de incidencia en los países de la región?

Pues como te decía en la primera pregunta, estos casos y documentos técnicos construyen una sólida argumentación que demuestra porqué la tierra debe estar en manos de los campesinos y campesinas, esa información que se genera debe concluir su aplicación metodológica de investigación acción en los territorios, es decir, el proceso de confianza levantado con las organizaciones debe contribuir para la construcción de una plataforma de “campesinos por la tierra”.

13.-  Algún comentario adicional que desees compartir con nosotros y que consideres sea importante sobre la temática agraria en tu país y que este abordado en el documento técnico

Pues, creo que la lectura sobre la problemática agraria debe entender también, las prácticas que hacen circular el poder sobre los territorios, los análisis macroeconómicos son muy importantes, pero al interior de los territorios existen otros fenómenos que suelen no ser tan visibles, como aquellos que gobiernan las conductas a partir de crearte esferas distintas a las comunitarias; por ejemplo, cómo entendemos un nivel acelerado de individualidad en las relaciones entre campesinos y campesinas.   

 

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