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El asentamiento Mariano Díaz (Paraguay) conmemoró el pasado diciembre los once años de conquista de su tierra, logro alcanzado gracias a la movilización de cientos de personas y el apoyo de la Federación Nacional Campesina (FNC).

Por toda esta historia de lucha y su posterior organización en la comunidad para asegurar su sobrevivencia vinculada al trabajo en el campo, el asentamiento Mariano Díaz forma parte de los estudios de caso recuperados por el Movimiento Regional por la Tierra y Territorio gracias al trabajo de sistematización de la investigadora Inés Franceschelli de Base Investigaciones Sociales BASE IS.

Conoce más sobre el caso número 51 titulado Prohibido olvidar: Asentamiento Mariano Díaz.

La ocupación de la tierra es la estrategia que utilizan las y los pequeños campesinos pobres en Paraguay para ganar algo de terreno a los grandes latifundistas. La respuesta que reciben es la represión y la persecución política, e incluso la muerte, como sucedió con el campesino Mariano Díaz, asesinado por las balas del terrateniente General Roberto Knopfelmacher.

Junto a la toma física de tierras, la población se moviliza para presionar a las autoridades estatales para la dotación de los predios. Así sucedió con el actual asentamiento Mariano Díaz, cuyos actuales habitantes desarrollaron 26 días de protestas y movilización, hasta lograr que el 23 de diciembre de 2004 el Presidente de la República Nicanor Duarte Frutos ofreciera dos propiedades disponibles: un predio de 1.100 hectáreas en el distrito de San Joaquín, Caaguazú, (donde se fundó el Asentamiento Campesino Arsenio Vázquez) y otro predio de 650 hectáreas en el Distrito de Carayaó, donde se fundó el Asentamiento Mariano Díaz.

Mariano Díaz

Fue un campesino de la zona de Coronel Oviedo, y es uno de los mártires de la lucha por la tierra de la Federación Nacional Campesina. En su honor se denominó así a la comunidad.

Su familia está conformada por su esposa Concepción Pintos, y sus siete hijos: Fulvia Ramona, Estela, Patricio, Juan, José David, Lucía y Mariano Luis, quien no pudo conocer a su padre con vida.

Mariano, hombre religioso, era analfabeto, y a su pedido su mujer le leía la biblia, y documentos que lo iban formando políticamente. Estudiaba porque decía que quería ganarle una batalla al Estado burgués que lo había condenado a la ignorancia. No bebía, ya que consideraba que “los hombres verdaderos no necesitan estar ka'ú (ebrios)”. Disciplinado, Mariano era un activo y comprometido militante de la Federación Nacional Campesina, y estaba convencido del valor de la organización, en la necesidad de comprometerse con la organización y cada compañero; cuentan que una vez expresó “si muero y alguna vez falta para cocer el alimento, usen mis huesos como leña”

La comunidad Mariano Díaz conforma el grupo de asentamientos modelos que se caracterizan por llevar los nombres de dirigentes campesinos asesinados durante la lucha por el derecho a la tierra.

Para conocer el caso en forma extensa visita el sitio www.porlatierra.org.

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