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Después de años de marchas y contramarchas, que tuvo como último capítulo el archivamiento de la acción de amparo promovida por el Gobierno Regional del Cusco ante el  Tribunal Constitucional contra la ejecución del proyecto Majes Siguas II, el gobierno autorizó su inicio.  Pese al entusiasmo que la noticia ha causado entre los arequipeños, aún se avizoran nubarrones para el proyecto (DESCO).

El contrato de concesión del proyecto Majes Siguas II, documento que regirá la ejecución de la obra y el compromiso de las partes involucradas en la misma (Gobierno Regional de Arequipa, Ministerio de Economía y la empresa Angostura Siguas), tendrá seis adendas finales.Las adendas son anexos de un escrito en los que se adicionan aspectos específicos no contemplados en el documento principal.

En el caso de la megaobra arequipeña, que pretende irrigar 38 mil 500 hectáreas de cultivo en las pampas de Siguas y Arequipa, estas son esenciales para el proyecto, considerando que este tiene un retraso de tres años, ello debido a los líos judiciales que enfrentaron a las regiones Cusco y Arequipa desde el 2008 y que culminaron en noviembre del año pasado con un pronunciamiento final del Tribunal Constitucional (TC), que le devolvió la viabilidad a Majes II. 

Al momento y desde que el proyecto quedó suspendido –finales de 2010–, según explica el asesor del GRA, Carlos Leyton, el concesionario de Majes II (consorcio Angostura Siguas) y el GRA han firmado cinco adendas. Desde el 26 de noviembre pasado, día en  que el TC le dio luz verde al proyecto, se negocia la sexta adenda, probablemente la más importante. 

Según el contrato que Angostura Siguas y el GRA firmaron el 9 de diciembre de 2010, el proyecto sería concesionado por 20 años (cuatro años para la construcción de obras y 16 años para la operación del proyecto). 

Las obligaciones de Angostura Siguas contemplan la ejecución de las obras para el proyecto. Estas son la construcción de la represa de Angostura, el túnel de trasvase (que derivará las aguas del río Apurímac al Colca) y la bocatoma de Lluclla. Ello demandará la inversión de US$ 404.7 millones. El consorcio aportará US$ 197 millones. Las obligaciones del GRA se centran en garantizar el aporte económico del Estado; es decir, el aporte de US$ 150 millones que dará la Corporación Andina de Fomento (CAF) a través del MEF y US$ 57.7 millones que la Región amortizará con fondos del canon. Los compromisos de aportes y devolución de los mismos se consideran en el esquema financiero del proyecto.

Bajo ese criterio se firmó la primera adenda. Esta fue rubricada el mismo día en el que se firmó el contrato (9 de diciembre de 2010). Las partes convinieron suspender los efectos del contrato debido a la medida cautelar y protestas de Espinar.

La segunda adenda se firmó en junio de 2011 y está referida al Estudio de Balance Hídrico sobre la cuenca del río Apurímac. En esta el GRA y el consorcio, por acuerdos con el Ejecutivo, convienen elevar el caudal ecológico para Espinar de 1.4 metros cúbicos a 2.5 metros cúbicos. 

La tercera adenda se firmó en diciembre de 2011. Allí se amplía la suspensión de los efectos del contrato, que había llegado a su fin por un año más. La cuarta adenda se establece en marzo de 2012, en el marco de la sentencia del TC, que ordena un nuevo Estudio de Balance Hídrico. Esta disposición, si bien deja en suspenso las obras, no impide que el consorcio y el GRA lleven a cabo estudios de ingeniería a nivel de detalle del proyecto. Estos, a la fecha, ya se han ejecutado en parte con un monto de US$ 9.9 millones. El consorcio debe concluir en mayo el expediente técnico final de Majes II. 

La quinta adenda está abocada a reparar el desfase en los desembolsos para pagar estos estudios y el proyecto en general. Y es que con la suspensión de Majes, las partes aportantes dejaron pendiente sus aportes, a excepción del GRA que anualmente aportó lo comprometido en un fideicomiso depositado en el Banco de la Nación. Esta adenda levanta esta suspensión para continuar con los estudios.

Sexta adenda

La sexta es la más importante. Las partes definirán el nuevo y definitivo calendario de obras, además de los sobrecostos de las mismas, cuyo incremento se estima entre 10 y 16% debido a su larga paralización. 

Para este cálculo, los equipos técnicos de ambas partes aplicarán una forma polinómica de reajuste que se basará en variantes como la inflación, precios del mercado, etc.

Juan Manuel Guillén ha adelantado que el consorcio mantendrá su aporte, por lo que los excedentes serían asumidos por el GRA. La CAF tampoco descarta adicionar el monto que se requiera.

La estructura económica del proyecto refiere que Angostura Siguas recuperará lo que invirtió con la venta de agua. Según el contrato inicial, el costo del agua será 0.0605 centavos de dólar por metro cúbico. 

Discutirán integración de contrato final mientras se desarrollan obras

El contrato para la ejecución de Majes Siguas II es un documento complejo. Consta de 280 páginas (sin anexos), por lo que las partes, de acuerdo a fuentes de Autodema, confirmaron que además de la sexta adenda se iniciarán reuniones para elaborar la integración del mismo (incluir las adendas dentro de las claúsulas del contrato). 

Ello permitirá que este sea técnicamente más manejable. 

La solicitud para ejecutar la integración ya se encuentra en trámite.

Las conversaciones de este reajuste aún no tienen fecha límite de conclusión. Fuentes de Autodema refirieron que si bien hay avances preliminares, estos tomarán tiempo.

“Las obras preliminares empiezan el 22 de enero, pero tomarán un año. Ese lapso será esencial para definir la sexta adenda y con esta el contrato final”, dijeron.

Más información:

Majes Siguas II después del sí 

Postergan el inicio de las protestas en contra de Majes Siguas II

Premier Villanueva confirma que proyecto Majes Siguas II se iniciará el 16 de enero

Concesión del Proyecto Majes Siguas II: los nuevos retos (PDF)

 

 

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