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Declaraciones de Fernando Eguren, presidente del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) para la Plataforma Gobernanza Responsable de la Tierra del CEPES

En el reciente boletín publicado por la Plataforma: Gobernanza Responsable de la Tierra, se presentaron diversas opiniones de especialistas en temas rurales; sobre el acceso a recursos naturales, propiedad de la tierra y su uso.  

Fernando Eguren, presidente del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) brinda su punto de vista sobre el tema:

El acceso a la tierra como un problema social fue un tema dominante en la política de América Latina de mediados del siglo pasado. Se ejecutaron reformas agrarias en diferentes países, algunas más radicales que otras, tanto en el procedimiento de ejecución utilizado y en el papel que les cupo desempeñar a los campesinos y el Estado, como en la estructura de propiedad resultante. 

Medio siglo después, el acceso a la tierra como problema social se mantiene, aunque con características diferentes. Ya no es la polarización entre minifundios con haciendas tradicionales, sino la polarización entre grandes consorcios latifundistas en la punta de la modernidad tecnológica, volcados a los mercados externos, y la agricultura familiar, principal productora de los alimentos para el mercado interno. Más aún: ahora compiten por la tierra de las comunidades campesinas y nativas y de los pequeños agricultores comerciales, así como por las tierras eriazas de propiedad de la Nación, las industrias extractivas, las productoras de insumos para agrocombustibles, las urbanizadoras de playas y parajes turísticos, las empresas privadas con fines ‘ecologistas’, etc. En todos los casos, además, con importante presencia de capital extranjero.

El acceso a la tierra ya no es solo un tema que importe a la justicia social. De manera cada vez más obvia está vinculado a la seguridad alimentaria, el cuidado del medio ambiente, a prácticas agrícolas más o menos agresivas con la naturaleza, a la capacidad de adaptación ante los impactos del cambio climático y la crisis energética, al mantenimiento de la biodiversidad, a la persistencia de la pobreza rural; en fin, a un desarrollo socioecónomico democrático, descentralizado y sostenible.

Por todo ello la urgencia e importancia de una adecuada gobernanza de la tierra que respete los derechos de comunidades y agricultores familiares, que promueva su uso sostenible y su orientación prioritaria a la producción de alimentos.

 

Más información: http://www.gobernanzadelatierra.org/

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