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ELIZABETH VARGAS SOLÁ

Domingo, 17 Septiembre 2017

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No parece, pero estos meses antes de las elecciones subregionales del 29 de marzo serán decisivos para dos municipios que decidieron ser autonomía indígena (San Pedro de Totora en Oruro y Charagua en Santa Cruz); se les acaba el tiempo para consolidar su proceso. Albó reflexiona sobre ello.

El 6 de diciembre de 2009, mediante referéndum, 11 municipios decidieron transitar hacia la forma estatal autonomía indígena. Para consolidar este paso, debían elaborar sus estatutos y, una vez superada la prueba de constitucionalidad, volver a una nueva consulta para aprobar el texto. Tal era el ímpetu de entonces que sus alcaldes elegidos en los comicios municipales de abril de 2010 tenían un expreso carácter “transitorio”, hasta que concluya el proceso autonómico y, se decía máximo en dos años, sean relevados por las nuevas autoridades de la autonomía indígena. Han pasado más de cinco años y a puertas de una nueva elección municipal, solo dos han logrado llegar a la etapa previa al referéndum, el cual incluso aún no se sabe si habrá. ¿Qué pasa? Animal Político acudió a Xavier Albó, antropólogo y sacerdote jesuita, para tratar de explicarlo. 

¿Por qué no se ha avanzado en las autonomías indígenas?

Yo dudo que el Gobierno tenga voluntad política de avanzar; voy directo al grano, me parece cada vez más claro. Ahora, está la duda, ¿qué pasará con Charagua y Totora (los dos municipios que están listos para el último paso, el referéndum)? No sé qué pasará, pero me da la impresión que no hay voluntad política. Si no hay referéndum en esos dos municipios será porque el Tribunal Electoral debe tener alguna especie de presión desde el Gobierno para no hacer. Si se hace, tendremos un respiro.

¿No será un tema de burocracia, de trámites por cumplir?

Más es falta de voluntad que de burocracia, es que es evidente que se podría hacer, pues ya todo han pasado. Tendría que hacerse (el referéndum) antes de las elecciones, porque de lo contrario se pondrá más trabas, pues ya se habrá elegido nuevas autoridades locales.

Ahora, ¿el problema no será más bien de los pueblos y organizaciones indígenas? Hubo divisiones, algunas peleas...

También es verdad eso. Como es una cosa nueva, muchos se asustan y dicen “para qué nos vamos a meter a eso si ya con el sistema de municipios podemos avanzar”. Falta imaginación de cara a lo que podría ser esto. Yo estoy vinculado a Jesús de Machaca, allí se había avanzado bastante, pero fue el Alcalde el que puso una especie de compás de espera, un bloqueo, como se le quiera llamar, para que la cosa no avance, porque él perdía su silla. Tanto es así que ahora el mismo alcalde se presenta otra vez para la elección, cuando teóricamente había entrado solo interinamente hasta que se apruebe el Estatuto, pero lo bloqueó.

¿El retraso no expresa también la antigua tensión entre “vecinos” (que viven en la capital del municipio) y las comunidades indígenas?

En algún caso sí. Por ejemplo, en Charagua es evidente que dentro del pueblo no tienen ganas; se les ha invitado varias veces a que participen y no han querido; en cambio, en Jesús de Machaca, no, porque no hay vecinos poderosos, pero en Chayanta es evidente que sí.

También parece que no pudo avanzar porque persiste la tensión entre el ayllu indígena y el sindicato campesino.

En algún caso sí. Por ejemplo, en Tarabuco, pero no en la forma que temía el municipio, sino por la agresividad que tenían los que se estaban volviendo ayllu, y además “michi-ayllus”. En Chayanta un ayllu puede ser de 15.000 habitantes, en cambio en Tarabuco es una pequeña comunidad, que no pasa de 40 familias; entonces, también hay como una ideologización de esto estimulada por el Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu). Cuando escribimos junto con Carlos Romero un libro sobre este tema, en 2008, 2009, ahí se veía que era posible, teóricamente, que más de 200 municipios podían llegar a ser autonomía indígena, y eso si nos fijamos simplemente en la cantidad de población.

Al menos 200 municipios... no es poco eso.

Pero de éstos, por ejemplo en Cochabamba, son muy pocos los que han querido después entrar en eso. El que lo tenía más avanzado, con apoyo de Adolfo Mendoza, era Raqaypampa, pero no como municipio, sino zafándose de ser municipio, porque ellos ya tenían su TIOC (Territorio Indígena Originario Campesino) y se usaba este modelo para que Charagua lo copiara.

A propósito, hay como ocho TIOC que buscan ser autonomía indígena, pero parece que les será más difícil que a los municipios, porque ya son regiones.

Puede ser, depende de cada TIOC. Hay algunas, por ejemplo Raqaypampa es más pequeña que un municipio. Pero en el oriente hay otras, una que es interesante, que seguramente prefiere ir por este camino, es San Antonio de Lomerío, pero que implica cambiar límites municipales, lo que tiene que pasar por una ley, y San Miguel, un municipio afectado, no dará ningún paso para esto.

O sea, más difícil todavía…

Se podría hacer por partes. Que se alcanzara el momento de tener el TIOC, pero sin mover todavía los límites municipales; entonces, quizás añadir esta parte con otro procedimiento.

El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), a donde van los estatutos. Muchos se han quejado de que tarda mucho en fallar.

Esto sí puede ser en gran parte no por falta de voluntad, sino por la burocracia, porque tiene la mentalidad esa y entonces no da abasto.

Aunque su tardanza parece explicarse porque el tema es nuevo, complicado, que abarca muchas cosas; los estatutos parece que traían cosas que no iban con la CPE.

Podría ser. Yo creo que los asesores, que desde el Ministerio de Autonomía los llevaron a varias partes, tuvieron cierta sabiduría de no ser excesivamente avanzados; cuando había cosas medio complicadas, buscaban una fórmula que no complicara demasiado o dejaban las cosas para una reglamentación ulterior. Fueron cautelosos, porque si no, los del TCP se espantarían enseguida. Entre otras cosas, porque el TCP de plurinacional tiene muy poco, pero esto es fruto de las concesiones que se hicieron en la Constitución, en el tiempo en que se la tenía que hacer más digerible. Uno de los puntos fue que el TCP en vez de tener mita y mita (indígenas y no indígenas), como se había dicho en Oruro, se le bajó a que haya algunos.

¿Pero los estatutos realmente desestructuran…?

No, pero les sacan la seguridad que tienen. En el fondo, en el fondo, en el TCP yo creo que siguen pensando mucho en función de lo que ya está escrito, de lo que ya está determinado, y cosas nuevas no saben por dónde agarrarlas, y además, cuando han hecho resoluciones de cara a entender, no se entiende nada; en muchos casos resulta que es en el lenguaje jurídico de siempre; les falta creatividad y seguridad.

Porque para eso está: si hemos pensado en un Estado Plurinacional, ellos tendrían que ver, imaginar, pensar mucho en cómo atender esta demanda. Tampoco hay, no digamos voluntad, sino…

Audacia.

Audacia, ésa es la palabra.

Ahora, quizás el momento no está para tener demasiada audacia.

¿Pero los estatutos plantean cosas demasiado graves?

Los que he conocido, no; más bien han sido cautelosos en eso.

No son fundamentalistas…

No, no. Ni son audaces… Son timoratos en general; es la impresión que yo he tenido de lo que he leído. En el de Machaca, que está en la congeladora, que ni siquiera ha llegado al TCP, era un solo punto el complicado: a ver qué ponían sobre el rol de los partidos allí, y habían llegado a una fórmula mucho más timorata que la inicial; decía: “para la presentación de candidatos lo haremos según nuestros usos y costumbres, para después, el resultado, lo haremos por elección normal”.

¿Hay algún aspecto que descuiden los estatutos?

Un tema que tengo la impresión: ninguno de los estatutos que he visto ha avanzado en  la cuestión del sistema judicial, de administración de justicia, y esto es porque les cortaron las alas con la Ley de Deslinde Jurisdiccional. Yo he dicho varias veces: Sospecho que con un Tribunal Constitucional suficientemente independiente (la Ley de Deslinde) no pasaría el test de constitucionalidad. En un curso que dicté al personal del TCP, les pregunté si la Ley de Deslinde pasaría la prueba de constitucionalidad; la mayoría dijo que no, porque no se mantenía la igualdad jerárquica, sino que quedaba todo muy subordinado a la Justicia Ordinaria.

¿La Ley de Deslinde no anuncia el tono que siempre tendrá el Estado con los indígenas; lo tienen todo pero en tal o cual marco?

Por lo tanto, no hay igualdad jerárquica.

Pero no será ése el tono...

Claro, el Estado una vez que tiene poder, no lo quiere soltar.

Porque la autonomía indígena de todos modos tiene que ver con el poder…

Es sacar de cierto control del Estado. Éste me parece el punto, por eso digo que no hay voluntad política, porque ya está en el poder, además con un resultado bastante notable.

¿No está de por medio la evidente tendencia “campesinista” del Gobierno con respecto a los indígenas?

Porque, dicen, “éste es un nuevo latifundio” (refiriéndose a los Territorios Indígena Originario Campesinos). Hay una diferencia con el desarrollo agro silvicultural; no es comparable con las hectáreas que tiene uno para desarrollo agrícola. Los que no entienden eso, les cuesta mucho, son los que antes se llamaban colonizadores, hoy interculturales; pero yo les digo: Sólo me animo a llamarles interculturales si veo que son capaces de entender estas cosas. El caso del TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure) era evidente en esto.

¿Qué futuro les depara a las autonomías indígenas…?

Yo pienso que nunca llegamos al ideal que uno tiene, pero tampoco es lo que ocurría antes; se va avanzando pero a un ritmo distinto; no soy ni muy positivo ni muy negativo, la realidad siempre ha sido mucho más compleja. Yo suelo decir: Es una mezcla de suma qamaña y de sajra qamaña, están siempre en tensión las dos cosas.

Esto lleva a pensar cuánto realmente se ha construido del Estado Plurinacional, y cuánto de democracia intercultural.

Sí, son tareas que tenemos; no hemos llegado ni mucho menos a la meta; pero estamos mejor que antes. ¿Te imaginas cómo estaría este país si en 2006 hubiera ganado Tuto Quiroga.

Perfil

Nombre: Xavier Albó Corrons

Nació: 4-11-1934

Ocupación: Antropólogo, sacerdote jesuita

Datos

Xavier Albó Corrons antes que español es “catalán, para ser más preciso”. Llegó a Bolivia a los 17 años, en 1952, apenas cuatro meses (en agosto) de la insurrección de abril. “Desde entonces soy boliviano”. Junto a otros investigadores fundó el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).

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