Las familias agricultoras del lugar fueron beneficiadas por una donación del gobierno italiano en 2012, que no puede efectivizarse porque no se identificaron de manera transparente los límites de las tierras. En 2013 se hizo una primera mensura que arrojó 3 mil hectáreas menos de lo que figura en la donación, en medio de una serie de ardides judiciales asociados a políticos y un ex titular del INDERT.

El pasado 30 de enero el Instituto de la Tierra de Paraguay (INDERT) decidió rever su postura y acompañar institucionalmente la realización de una segunda mensura judicial de las tierras de Barbero Cué, ubicadas en el departamento de San Pedro, a más de 300 kilómetros de la capital paraguaya.

Se trata de la finca 231, padrón 682 de San Pedro del Ycuamandiyú, perteneciente actualmente al Estado de Italia.

La realización de una nueva mensura de la propiedad es la exigencia actual de las familias pobladoras del lugar y se logró luego de una serie de presiones y lobbys de las mismas.

Esta situación es la respuesta a una primera mensura entorpecida por la influencia de políticos locales y la presión de las empresas ganaderas vecinas al lugar, según sostienen las familias campesinas beneficiadas.

Esta primera medición arrojó un resultado sospechado de haber sido adultero, puesto que la donación del Estado italiano es de 17.343 hectáreas, y la mensura arrojó que la propiedad tenía sólo poco más de 14 mil.

El Indert se comprometió en presentar hoy mismo el pedido de mensura ante el juez capitalino Walter Mendoza, del 8vo turno, dijo Víctor Caballero, referente de la comisión “Un pedacito de Italia”,que articula a las familias beneficiadas.

En agosto último se debió realizar ya esta segunda mensura, pero se truncó al presentar recursos judiciales el propio Indert y las empresas ganaderas del lugar. Posteriormente la justicia, en su instancia de apelación, dio la razón a las familias agricultoras.

Con este último fallo y la reciente decisión del Indert, que se debería concreta hoy, la realización de la medida podría destrabarse y delimitarse los linderos de la tierra.

En junio de 2012, luego de gestiones del gobierno de Fernando Lugo y su canciller Jorge Lara, el Estado italiano decidió donar a los pobladores y pobladoras del lugar las tierras que pertenecieron a Andrés Barbero, un ciudadano italiano afincado en Paraguay que aportó con sus investigaciones de botánica, medicina y etnografía.

 

 

 

 

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