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Este año se darán grandes cambios, posiblemente irreversibles, a raíz de los múltiples procesos de Tratados de Libre Comercio (TLCs) que se están concretizando sin que la mayoría de la gente entienda de lo que tratan, ni como les afecta. Por ese motivo, este 17 de abril, durante el día internacional de las luchas campesinas, planteamos discutir el tema de los TLCs con el objetivo de dar a entender más sobre lo que está en juego. ¿Cuál es el origen de estos tratados? ¿Qué efectos han tenido donde ya entraron en vigencia? ¿Quienes ganan y quienes pierden?

En América Latina el debate sobre los TLCs no es nuevo, las organizaciones sociales ya llevan años luchando contra ellos con diferentes resultados, sin embargo, el debate público en Europa al respecto recién está tomando fuerza. Actualmente se está negociando un tratado de libre comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos, la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), que puede principalmente resultar en condiciones desfavorables para los habitantes de la Unión Europea. Los negociadores de ambas partes han manifestado que el objetivo es firmar el tratado durante 2015 y, bajo esas circunstancias, los movimientos sociales europeos deben aprovechar el auge del debate sobre el tema en Europa para impulsar la discusión en torno a la problemática general que representan este tipo de tratados.

Aparte de TTIP hay otros TLCs que se están negociando este año. El Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TTP, por sus siglas en inglés) es otro acuerdo comercial con gran impacto económico y político que actualmente está en proceso de negociación. Este acuerdo se está pactando entre países del continente americano (Chile, Perú, México, EEUU y Canadá) y países asiáticos y de Oceanía (Vietnam, Singapur, Malasia, Japón, Brunéi, Australia y Nueva Zelanda), mientras que otros países, como Colombia y Costa Rica, han mostrado interés en adherirse. TTP es visto como un punto clave en la lucha de poderes entre China y EE.UU, por lo cual, la respuesta de China ha sido presionar por el lanzamiento de las negociaciones sobre una Zona de Libre de Comercio Asia-Pacífico (FTAAP, por sus siglas en ingles), que incluiría a 21 países, entre ellos China y EE.UU. Los sucesos de este año serán decisivos para el desarrollo de estos procesos y las relaciones de poder que tendrán impacto a nivel mundial. En cuanto a la relación entre la Unión Europea y América Latina, lo que está por verse este año, es la ratificación del TLC con Ecuador, así como los intentos de seguir avanzando en las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur.

El caso centroamericano - crecimiento económico con consecuencias sociales negativas

Para entender como un TLC puede afectar la democracia, el medio ambiente, la soberanía alimentaria y la población en general, vamos a enfocarnos en Centroamérica, donde hace 10 años se firmó un TLC con EE.UU, CAFTA, y hoy se pueden ver quiénes han resultado beneficiados y perjudicados en la región. Los partidarios de este tipo de tratados están impulsando el desarrollo de un sin número de TLCs, argumentando que estos tratados estimulan el comercio entre países y por ende una mayor producción, que abre para la compra y venta de más productos, así como la creación de más empleos. De esta manera se supone que las economías de los países crecen al igual que el bienestar de la gente. En Centroamérica se ha visto que la economía ha crecido un poco desde la entrada en vigencia de CAFTA, sin embargo, esto no se ha reflejado en mejoras en el estado de bienestar, señala Georgina Muñoz Pavón de La Red Centroamericana de Monitoreo de Impactos de los TLC en Centroamérica.

- El TLC ha impedido que Centroamérica pueda desarrollar su propio modelo de producción basado en la soberanía alimentaria y una economía solidaria. Por el contrario, se ha profundizado un modelo agroindustrial y extractivista que prioriza la exportación de minerales y mano de obra barata para las maquilas. Esto ha resultado en la concentración de mayor riqueza por parte de unos pocos a costa de la explotación de la naturaleza y los sectores más marginalizados de la sociedad, comenta Muñoz Pavón.

La migración desde Centroamérica a EEUU ha crecido por consiguiente en los últimos años en contraste con los objetivos socio-económicos de CAFTA. En parte este hecho podría atribuírsele al tratado, ya que la situación de los sectores más vulnerables ha empeorado y muchas personas buscan alternativas en el exterior para mejorar su condición de vida.

Profundizando un modelo que debilita el respeto por derechos humanos y valores democráticos

En general, los tratados no son justos debido a que los países y los sectores de la sociedad muchas veces negocian desde posiciones de poder muy diferentes, como es el caso del sector campesino en América Latina en contraposición al sector agrícola altamente industrializado y subsidiado de EEUU y los países europeos. Comúnmente, los productores a pequeña escala tienen dificultades para sobrevivir en un modelo de mercado capitalista promovido por los TLCs, que está diseñado para beneficiar a las grandes empresas.

Un punto de TTIP fuertemente promovido por el sector empresarial, es la sincronización en los sistemas de regulación, donde se busca eliminar las diferencias existentes en las regulaciones al mercado que tienen ambas partes. Esto podría tener efectos muy negativos en la calidad de los alimentos que se comercian en la Unión Europea, ya que muchas regulaciones podrían desaparecer perjudicando principalmente a las y los consumidores.

Una problemática que se ha visto en Centroamérica a raíz de la entrada en vigencia de CAFTA, es que varios estados han sido demandados por tomar decisiones a favor del medio ambiente y sus ciudadanos, dejando de lado los intereses capitalistas de las grandes empresas. Esto ha sido posible gracias al mecanismo de resolución de disputas (ISDS, por sus siglas en ingles) que hace parte de CAFTA y que se quiere incluir en  TTIP con el fin de permitir que las empresas puedan demandar a estados por tomar decisiones que afecten negativamente sus ganancias.

Un ejemplo claro se dio en Costa Rica cuando el parlamento nacional, después de una campaña fuerte de la sociedad civil, tomó la decisión en 2010 de prohibir la minería a cielo abierto y el uso de productos químicos como cianuro y mercurio en el proceso extractivo. Desde entonces, varias empresas mineras estadounidenses y canadienses han demando al estado costarricense a través de ISDS. En otras palabras, los estados son castigados por escuchar las exigencias de la ciudadanía, quien pierde poder e influencia.

Las masas se unen contra los gigantes

CAFTA implica, como casi todos los TLCs, mayores dificultades para los pequeños y medianos agricultores debido a que en muchos casos se les prohíbe comercializar semillas criollas y se ven obligados a comprar semillas certificadas que generalmente son propiedad de grandes empresas estadounidenses. En el caso de Guatemala se corre ahora el riesgo de ser excluidos de CAFTA por no tener una ley de semillas que cumpla con los requisitos del tratado. Recientemente, los movimientos sociales guatemaltecos lograron a través de masivas manifestaciones la derogación de una ley de semillas que seguía los lineamientos de CAFTA, sin embargo, se corre el riesgo de que la ley vuelva a ser aprobada, ya que los intereses de la población están en conflicto con los de los grandes e influyentes grupos económicos.

- La aprobación e implementación de la ley de semillas podría tener impactos graves para la biodiversidad y causar daños en nuestra salud y economía. Sin embargo, estamos seguros de que el sector campesino- indígena y los consumidores hoy están más pendientes sobre lo que pueda pasar a futuro con esta ley, dice Natalia Atz Sunuc, de la red guatemalteca de organizaciones campesinas e indígenas Waqib’ Kej.

En Europa, la sociedad civil ha empezado a organizarse en contra del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y EEUU. Los mecanismos y elementos que contiene este tratado no son nuevos, la misma Unión Europea ya ha firmado varios tratados de este tipo con otras regiones y países en el mundo, pero es la primera vez que la ciudadanía europeo ve como sus vidas van a ser directamente afectadas de forma negativa por un TLC.

Este 17 de abril ha sido declarado por La Vía Campesina como  el Día Internacional de las Luchas Campesinas contra las transnacionales y los tratados de libre comercio. Por ese motivo, hacemos énfasis en la necesidad de entender la problemática de los TLCs desde una perspectiva global y movilizar a los movimientos sociales del mundo para informar a la gente sobre los peligros que representa el consumismo desenfrenado para el desarrollo sostenible de la humanidad y la protección del medio ambiente. Así mismo, debemos incidir en espacios de poder con el fin de presionar a nuestros políticos a aceptar que el verdadero problema no es la falta de comercio internacional sino el actual modelo depredador que lleva a la inequidad.

Karin Ericsson y Anna Nylander, Solidaridad Suecia – América Latina (SAL)

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