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Ismael Guzmán T.

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El martes 3 de Noviembre circuló por los diarios nacionales de mayor tirada una noticia extraña: el candidato a presidente por Cambiemos había visitado la carpa que los indígenas Qom mantienen desde principios de este año sobre la 9 de Julio y Avenida de Mayo, en pleno centro porteño.

No es el primer acampe que realizan, otros años también los integrantes de la comunidad Potae Napocná Navogoh - La Primavera (de la provincia de Formosa) y otras agrupaciones indígenas se habían manifestado a través de acampes en la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de visibilizar sus demandas. Sin embargo, Macri no había sido (hasta ayer) un buen anfitrión, ni él, ni su ministra de Desarrollo Social porteña, Carolina Stanley, ni el subsecretario (al parecer para la gestión PRO el tema no da para una Secretaría) de Derechos Humanos de la Ciudad, Claudio Avru habían recibido y mucho menos visitado a los representantes de los pueblos originarios.

Este súbito interés por los problemas  y demandas de los pueblos originarios a 20 días de las elecciones que definirán quien es el próximo presidente de la Nación, se debe al objetivo (logrado) de obtener una foto de campaña. La complicidad y el blindaje de los medios concentrados de comunicación hizo el resto. La difusión de imágenes que mostraban juntos a Felix Diáz y a Macri presentaban a un candidato “sensible” a los reclamos, perceptivo de las necesidades y por sobre todas las cosas plural y “abierto” al diálogo. El candidato travestido de lobo a cordero.

De acuerdo  a esta construcción mediática para Macri la diversidad cultural no es subversiva sino enriquecedora. La proximidad electoral nos ha acostumbrado estas inconsistencias. Hace semanas el mismo candidato descubría una estatua de Perón y su cara no expresaba ni un rictus cuando los ¿peronistas? que asistieron al acto cantaban “combatiendo al capital”.

Sin embargo estas sobreactuaciones y escenificaciones de campaña no nos hacen olvidar que el PRO y Mauricio (que como bien señalan es Macri) representan los intereses de sectores más concentrados de la economía. Sectores que tienen una responsabilidad directa en las condiciones de vida actuales de los pueblos originarios. Hoy en día el avance de la frontera agropecuaria sobre territorios ancestralmente ocupados por pequeños productores criollos e indígenas es impulsado por los grandes productores sojeros (aquellos a quienes Macri prometió eliminar las retenciones). Grandes latifundistas nucleados en la Sociedad Rural (que año a año aplauden entusiastamente a Macri cuando inaugura la Exposición Rural) inician acciones legales (con la complicidad de una parte del poder judicial) por  “usurpación” a los pequeños productores indígenas sin que el candidato muestre ningún signo de preocupación por su suerte. Estos grupos son precisamente los que se oponen (a veces con la complicidad de algunas administraciones provinciales y municipales) a la efectiva implementación de la Ley Nacional Nº 26160 que impide los desalojos e impulsa la regularización territorial que beneficia a los pueblos originarios.

A manera de ejemplo de cómo se encolumnan los representantes del PRO en diferentes lugares del país, podemos mencionar el caso de la comunidad Mapuche Paichil Antriao de la localidad de Villa la Angostura, provincia de Neuquén. Esta localidad cuenta con un edil de dicha fuerza política que ha sido el menos predispuesto de todo el concejo deliberante local a las demandas y aún al dialogo con dicha comunidad indígena. Más aun, tal como las familias Paichil y Antriao pueden testificar mejor que nadie, dicho concejal ha presentado y/o respaldado resoluciones que los afectan negativamente. Tal es el caso de la reciente modificación de la Calle “Cacique Antriao” (en homenaje al líder indígena que da origen a esta comunidad) por “Antriao” (sólo), omitiendo su título de “cacique”, con el evidente interés de negarles entidad y legitimidad a sus reclamos.

A partir de la visita de Macri al acampe Qom en pleno centro porteño, los medios (Grupo Clarín, La Nación etc.) resaltaron que se había firmado un acta compromiso tendiente a establecer canales de dialogo. Sin embargo, obliteraron la frase de Félix Díaz “No queremos intermediarios ni que nos apadrine nadie” (Ámbito Financiero 4-11-15), dejando en claro que no apoyaba el voto a Macri y lo que es más importante: que los pueblos originarios rechazan cualquier práctica oportunista, paternalista y tutelar. (Política Argentina)

 

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