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Actualmente se reconoce la profunda crisis ecológica, económica y social que se vive en varios países latinoamericanos, particularmente en el medio rural. Ante ello se ha entrado en un intenso debate sobre cómo resolver esta crisis, en la búsqueda de alternativas. Entre estos debates se destaca el que gira en torno al desarrollo sustentable, la multifuncionalidad y el buen vivir.


Por esta razón, el Centro Universitario de la Costa Sur llevó a cabo este fin de semana el Seminario-Taller Internacional: "Transformaciones de Sistemas Productivos Multifuncionales y la Investigación Científica para el Desarrollo Sustentable en México y Bolivia".


En su discurso de inauguración del seminario, el Dr. Ramón Cuevas Guzmán, destacó que hablar de sustentabilidad en estos tiempos es fácil de entender en forma teórica, no así en su parte operativa pues, dijo, "no hemos encontrado una fórmula cada región de este planeta, cada grupo, encontrará una forma en la que pueda aprovechar los recursos y no comprometerlos para las generaciones futuras".


Por su parte, uno de los organizadores del curso, el académico del CUCSUR, Peter Gerritzen destacó que con este seminario-taller se busca crear un espacio de reflexión y vinculación académica a partir de la socialización de diferentes estudios que se realizan tanto en Bolivia como en México, buscando con ello contribuir a la construcción de alternativas prácticas y teóricas con una visión latinoamericana.


El seminario-taller Seminario-Taller Internacional: "Transformaciones de Sistemas Productivos Multifuncionales y la Investigación Científica para el Desarrollo Sustentable en México y Bolivia" se llevó a cabo en el marco de la colaboración científica internacional NCCR Norte Sur, en el área de investigación "Research Proyect 13″(RP13), la cual se centra en las transformaciones de los sistemas rurales, y su relación con la gobernanza de los recursos naturales, la biodiversidad cultural y la multifuncionalidad en América Latina.


De México participaron docentes e investigadores del Centro Universitario Costa del Sur (CUCSUR) dependiente de la Universidad de Guadalajara, y del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) Universidad Jesuita de Guadalajara. De Bolivia participaron AGRUCO dependiente de la UMSS, CIDES e Instituto de Ecología dependientes de la UMSA.

La declaración de Río+20 no hace lo suficiente para ubicar a la humanidad en un sendero sostenible, décadas después de haberse acordado que esto es esencial, tanto para las personas como para el planeta.

La cumbre Río+20 terminó este viernes 22 con ganadores y perdedores, pero principalmente con perdedores.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Brasil, el país anfitrión, junto con las grandes empresas, dieron un giro positivo al resultado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, más conocida como Río+20, por haberse realizado dos décadas después de la Cumbre de la Tierra.

Su resultado fue otro documento histórico que cambiará el mundo, según ellos.

Pero la mayoría de los representantes de la sociedad civil y feministas expresaron su desilusión e indignación por el texto final, titulado "El futuro que queremos", que fue aprobado este viernes 22 por los líderes mundiales.

La comparación con la Agenda 21, aprobada en 1992, fue inevitable.

Anita Nayar, de la organización Alternativas de Desarrollo con Mujeres para una Nueva Era (DAWN, por sus siglas en inglés), con sede en Manila, dijo a IPS que en el acuerdo histórico adoptado en 1992 hubo unas 170 referencias a las cuestiones de género y un capítulo entero sobre las mujeres.

En la última versión de "El futuro que queremos" hay apenas unas 50, y estas han sido atenuadas y usadas como elementos de negociación por parte de los estados, declaró Nayar.

"Tampoco es un simple asunto de menciones a temas de género, sino más bien que algunos estados exhiben claramente una falta de voluntad a acordar acciones concretas y un debilitamiento general de compromisos internacionalmente acordados sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres", agregó.

Según ella, mientras en general los derechos humanos son afirmados en el contexto de la salud sexual y reproductiva, la omisión específica de los derechos reproductivos es flagrante.

Igualmente crítica fue Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra de Noruega y presidenta de la comisión que lleva su nombre y que hace 25 años centró la atención mundial en el concepto de desarrollo sostenible.

"La declaración de Río+20 no hace lo suficiente para ubicar a la humanidad en un sendero sostenible, décadas después de haberse acordado que esto es esencial, tanto para las personas como para el planeta. Yo entiendo la frustración que hay en Río hoy", señaló en un comunicado divulgado el jueves 21.

Brundtland, quien integra un grupo llamado The Elders (Los Ancianos), dijo: "Ya no podemos presumir que nuestras acciones colectivas no generarán puntos de inflexión, dado que los umbrales ambientales se han violado, corriendo el riesgo de daños irreversibles tanto para los ecosistemas como para las comunidades humanas. Estos son hechos, pero se han perdido en el documento final".

"También es lamentable la omisión de los derechos reproductivos, que es un paso atrás en relación a acuerdos previos. Sin embargo, con este texto imperfecto, tenemos que avanzar. No hay alternativa", añadió.

Las reacciones de organizaciones de la sociedad civil fueron mayoritariamente negativas.

Anil Naidoo, del Consejo de Canadienses -la mayor organización de ciudadanos de Canadá- arremetió contra el concepto de economía verde promovido en Río+20.

"No había visto tanta falsa cobertura verde desde el último Día de San Patricio. El documento ni se acerca al futuro que realmente queremos, y eso es porque fue escrito teniendo en mente los intereses de unos pocos en vez de los de muchos", sostuvo.

Noelene Nabulivou, de Fiji Women's Action for Change (Acción de las mujeres de Fiyi por el cambio), dijo a IPS: "Como activista del Pacífico veo claramente los impactos catastróficos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el aumento del nivel del mar. Río+20 no le hace justicia a la inmediatez y severidad de este problema mundial".

La uruguaya Nicole Bidegain, de la Oficina de Género y Educación del Consejo Internacional para la Educación de Personas Adultas (ICAE), dijo: "La economía verde simplemente refuerza el actual modelo de desarrollo, basado en la producción y el consumo excesivos. Se promueven los mismos mecanismos financieros que causaron múltiples crisis desde 2008", sin tener en cuenta los impactos negativos sobre los derechos y el sustento de las mujeres.

Según Bidegain, el sector privado es priorizado sobre el público como fuente de financiamiento. "Esto es irónico, ya que el sector privado está involucrado en la maximización de las ganancias a corto plazo, no en las inversiones a largo plazo necesarias para la transición hacia un desarrollo sostenible genuino, centrado en las personas", señaló.

Monica Novillo, de la boliviana Coordinadora de la Mujer, expresó: "Vine a Río+20 con altas expectativas de que los gobiernos agregaran la histórica resolución sobre salud y derechos sexuales y reproductivos para jóvenes y adolescentes, adoptada en la 45 Comisión de Población y Desarrollo".

Brasil desempeñó un rol clave en la creación de este resultado, "así que yo esperaba que defendiera fuertemente estos derechos fundamentales en Río+20, contra una minoría de gobiernos conservadores", dijo.

Aunque en Río+20 se reafirmaron las agendas de El Cairo y Beijing sobre población y mujeres, es tiempo de que estos acuerdos se implementen plenamente, agregó.

Gita Sen, de DAWN, lamentó que la cumbre prácticamente haya enterrado los derechos reproductivos.

"En este documento queda muy claro que hay una continua guerra contra los derechos humanos de las mujeres, lanzada por la Santa Sede (el Vaticano) junto con algunos gobiernos muy conservadores", dijo a IPS.

 

´Dejemos las justificaciones y egoísmos y busquemos soluciones. Esta vez, todos pagaremos la consecuencias del cambio climático´, advirtió presidente cubano, Raúl Castro.

La Cumbre Río+20 avanzó este jueves en su segundo día con una lluvia de propuestas de los jefes de Estado o de Gobierno para que la preocupación mundial con el futuro del planeta vaya, de una vez, más allá de las buenas intenciones.

Los representantes de más de 50 países intervinieron en la jornada, en la que se escucharon desde propuestas de nacionalización de los recursos naturales, hasta advertencias sobre las consecuencias del cambio climático o llamados de atención por la pobreza que aflige a millones de personas en todos los continentes.

"Dejemos las justificaciones y egoísmos y busquemos soluciones. Esta vez, todos, absolutamente todos, pagaremos la consecuencias del cambio climático", advirtió el presidente cubano, Raúl Castro, en un discurso en el que culpó a los países industrializados y al modelo neoliberal de los males de la sociedad moderna.

Castro conminó a destruir los arsenales nucleares y promover el desarme de las naciones, porque en su opinión, a las guerras por el petróleo desatadas en Oriente Medio, "se añadirán otras" en el futuro por el control del agua y "otros recursos en vías de agotamiento".

Los efectos devastadores del cambio climático también fueron subrayados por el primer ministro ruso, Dimitri Medvédev, quien defendió que cada país establezca "voluntariamente" su propio plan contra el cambio climático y que divulgue las metas.

"Creemos que la economía, la sociedad y la naturaleza están vinculados, necesitamos un nuevo modelo de desarrollo que permita el bienestar de las sociedades sin grandes presiones sobre la naturaleza", manifestó.

Mientras los mandatarios intervenían, al menos un centenar de indios de varios lugares del mundo entregaba en el complejo Riocentro, sede de las reuniones, un documento que recoge sus exigencias sobre conservación de la naturaleza, producto de una semana de debates en una aldea construida a unos cinco kilómetros del lugar.

Reivindica compensaciones

De la naturaleza habló también el presidente de Ecuador, Rafael Correa, para reivindicar compensaciones económicas de los países ricos a aquellos que se esfuerzan por preservar el ambiente.

"Esa compensación serviría para pagar la deuda ecológica de los países ricos", afirmó Correa, quien puso de nuevo como ejemplo la iniciativa Yasuní-ITT, con la que Ecuador pretende obtener fondos internacionales para desarrollar proyectos sostenibles a cambio de no explotar una reserva petrolera que descubrió en la Amazonía.

Más radical fue su colega boliviano, Evo Morales, que defendió abiertamente la nacionalización de los recursos naturales con el argumento de que se debe evitar que se conviertan en una mercancía más.

"Los recursos naturales no pueden ser negocio de trasnacionales, los servicios básicos jamás pueden ser negocio privado, ni las telecomunicaciones ni el agua", afirmó Morales, quien aseguró que su propuesta hay que entenderla como una "forma de recuperar" el patrimonio natural, por lo que es una "obligación del Estado".

La pobreza, uno de los males que el desarrollo sostenible está llamado a reducir, fue invocada en varias intervenciones, entre ellas las de los mandatarios de Sudáfrica, Haití y República Dominicana.

El presidente sudafricano, Jacob Zuma, dijo que no se podrá decir que existe el desarrollo sostenible o la paz mundial mientras "los niños africanos mueran por hambre o enfermedades".

En ello coincidió su colega haitiano, Michel Martelly, quien reclamó más rigor contra la pobreza, por la que países como el suyo están más expuestos a los efectos del cambio climático y a las catástrofes naturales.

"Tenemos esperanza de que esta conferencia sea el punto de inflexión para crear un nuevo paradigma, para luchar contra la pobreza, contra la inequidad, la falta de justicia social y la degradación ecológica", afirmó a su turno el mandatario dominicano Leonel Fernández.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llamó la atención sobre la necesidad de tomar "decisiones políticas del más alto nivel" para poner en marcha los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una iniciativa de su país incluida en el documento final de la Río+20.

El documento final, presentado esta mañana por Brasil, fue aprobado ´sin modificaciones´ en una reunión plenaria presidida por el canciller brasileño, Antonio patriota.

Delegados de los 193 países que participan en la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20 aprobaron hoy el documento consensuado esta madrugada, que será presentado a los mandatarios que participarán en la cumbre que se inicia mañana, informaron fuentes oficiales.

El documento final, presentado esta mañana por Brasil en calidad de anfitrión de la cumbre, fue aprobado "sin modificaciones" en una reunión plenaria presidida por el canciller brasileño, Antonio patriota, dijo un portavoz de la ONU a la prensa.

Con el visto bueno final de todas las delegaciones el documento, denominado "El futuro que queremos", queda listo para ser presentado a los cerca de cien Jefes de Estado o de Gobierno que desde mañana y hasta el viernes participarán en la Cumbre de la Río+20.

Las negociaciones del documento bajo la conducción de Brasil comenzaron el pasado sábado y concluyeron en la madrugada de hoy.

Patriota dará una rueda de prensa esta misma tarde para explicar detalles del documento final de la cumbre que diferentes ONG y organismos internacionales consideran como poco ambicioso.

El texto acordado tiene como base la propuesta brasileña, que redujo significativamente el número de párrafos del original que venía siendo negociado en Nueva York y eliminó las partes que generaban más discrepancias.

Las divergencias en torno al fortalecimiento o no del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), por ejemplo, fueron superadas con un nuevo texto que no convierte automáticamente a ese organismo en una agencia especializada de la ONU con mayor autonomía y presupuesto propio.

Otro asunto que generaba discrepancias era el de los "medios de implementación", es decir los recursos necesarios para financiar los proyectos de desarrollo sostenible y la transferencia de tecnología.

Brasil pospuso hasta este martes la continuación de las negociaciones de la conferencia de la ONU Rio+20 por un pacto por el planeta, todavía sin acuerdo y en medio a presiones de las delegaciones.

"Tenemos un texto, hicimos el máximo para incorporar las preocupaciones" de las delegaciones, anunció Patriota a los representantes de cerca de 200 países poco después de las 2h de la madrugada. "El texto estará accesible a las siete de la mañana y estaremos convocando a una planearia a las 10h30 ".

Brasil, que conduce la negociación, pretendía cerrar el acuerdo de la macro-conferencia por el planeta el lunes, antes de que los jefes de Estado y de gobierno comiencen a llegar este martes. Los brasileños quieren evitar a toda costa que el texto tenga que ser negociado por los presidentes.

Europa había pedido tiempo para estudiar el nuevo borrador de texto propuesto por Brasil, que plantea un paquete de acuerdos para encaminar el planeta hacia una economía verde, que preserve los recursos naturales y tenga en cuenta la lucha contra la pobreza.

Los europeos habían propuesto cambios en el texto, al igual que Venezuela que objetó un último acuerdo sobre la protección de los océanos por diferencias sobre el régimen jurídico que este podría tener, informaron los delegados a la AFP.

"Por el momento no hay acuerdo porque no hemos visto el texto", informó en la madrugada la ministra de la Ecología francesa, Nicole Bricq, quien horas antes había dicho que para Europa no hay "límites de tiempo podemos ir hasta el día 22 (último día de la conferencia) en la noche para negociar".

La jefa de la delegación de Venezuela, Claudia Salerno, dijo que había "temas muy complejos" sobre la mesa pero también que los países quieren evitar a toda costa que se repita el fantasma de Copenhague, la cumbre del clima de 2009, cuando las negociaciones fueron entregadas a los presidentes y acabaron en fracaso y sin acuerdo.

Los países en desarrollo están empeñados en que se defina cómo se financiará su transición a una economía verde que respete los recursos naturales del planeta, y Europa quiere crear un organización internacional encargada del medio ambiente, a lo cual se oponen Brasil y Estados Unidos.

La conferencia, la cuarta de su tipo en la historia desde 1972, coincide con la cumbre del G20, que reúne este lunes y martes a los líderes de las principales economías del planeta en México para hallar soluciones a la crisis.

"No podemos alcanzar una estabilidad económica sin desarrollo sostenible a largo plazo", fue el mensaje de la ONG ambientalista WWF a los líderes del G20, que pidió la intervención personal de la presidenta Dilma Rousseff "para salvar las vacilantes negociaciones".

Un centenar de jefes de Estado y de Gobierno cerrarán la conferencia Rio+20 con una cumbre de miércoles a viernes, aunque habrá sonadas ausencias, como la del líder de la mayor economía del planeta, el estadounidense Barack Obama, y la alemana Angela Merkel, una de las más comprometidas con el medio ambiente.

Se espera la llegada, entre otros, del presidente francés, François Holande y buena parte de los latinoamericanos, además del iraní Mahmud Ahmadinejad.

El texto en negociación define las grandes áreas en las que se requiere de acción inmediata, como protección de océanos y bosques; transición hacia una agricultura, energía y modelos de producción y consumo sostenibles; erradicación de la pobreza; seguridad alimentaria; empleo y protección social.

Pero la principal crítica es que el documento se queda corto en acción y soluciones para un mundo que en 2030 necesitará 50% más alimentos, 45% más energía y 30% más agua.