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La Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) está decidida a ser una potencia regional que incida en el escenario mundial.

Los 12 países que la integran saben que "como naciones individuales es muy difícil hablarle al mundo" y están dispuestos a ser escuchados.

Es un proceso de construcción en el que hay "coqueteos" con México, y no se descarta que el país pudiera asociarse en un futuro al bloque, aunque el tema tendrá que ser analizado y debatido, pues en el organismo no hay mayorías, toda decisión es por consenso.

María Emma Mejía Vélez, secretaria general de la Unasur, en entrevista, expuso así el proyecto regional en el que Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, así como Venezuela han logrado una integración "con adultez política".
La funcionaria detalló que Sudamérica "empieza a darse cuenta que tiene las potencialidades para ser una gran región, que pueda pesar e incidir en políticas públicas".

La excanciller colombiana destacó que la región está en una situación económica con crecimientos cercanos a 4 por ciento, "con recursos naturales como no tiene ninguna otra del mundo, con una estrategia de defensa común en la que realizamos operaciones conjuntas; una infraestructura por construir en la próxima década y con peso en los escenarios políticos y económicos".

"Tenemos que decir que queremos ser una potencia, y lo que antes podría haber sonado a un europeo o al mundo risible, hoy lo mira con sorpresa, pero con argumentos comienza a creérselo", indicó Emma Mejía Vélez.

¿No hay el riesgo de que en los foros internacionales se piense en posiciones de bloques, del sur contra el norte, por ejemplo?

No hay contras, pero sin regionalismo, como naciones individuales, se hace muy difícil hablarle al mundo. El mundo nos fue cambiando y en ese realismo nosotros tenemos que sumar, aún Brasil, que es la sexta economía del planeta, pesa mucho más cuando llega de la mano de los otros 11 países sudamericanos o de México a hablar de pesos específicos, de posibilidades económicas frente al Fondo Monetario Internacional.

Hablaba usted de un "coqueteo" con México ¿Hay posibilidades reales de que sea aceptado como Estado asociado a la Unasur?

No es mi decisión. No puedo hablar por mis cancilleres, nuestros presidentes o presidentas, pero en las declaraciones de prensa de muchos de ellos, del canciller de Colombia, del presidente Juan Manuel Santos, éste expresó su deseo de que pudiéramos por lo menos conversar mucho con México; el canciller Jorge Lara, de Paraguay, quien lleva la presidencia protempore del grupo, dice que le gustaría un posible acercamiento más formal.

Sin embargo, recordó que Unasur se creó en 2008, la Secretaría General que encabeza tiene apenas un año y ni siquiera se ha aprobado el Reglamento que establezca temas como el de los estados asociados o mecanismos para la posible incorporación de otros países.

"Entonces, vamos por orden, yo creo que la voluntad política existe y mientras se pueda hacer oficialmente, si es que así lo deciden los presidentes y presidentas, lo podemos hacer informalmente, es poder consultarnos muchas posiciones que creo que es importante para Unasur y México, hay muchas identidades y problemas, posibilidades compartidas", señaló Mejía Vélez.

De hecho, sostuvo una reunión con la canciller mexicana, Patricia Espinosa, en el que se abordaron temas como la integración regional, y revisaron la evolución de la Unasur, según informó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Durante varias décadas la mayoría de los vínculos comerciales de México se han concentrado en Estados Unidos. Pero ahora empieza a mirar al otro lado del continente.

El gobierno mexicano pretende incorporarse como observador de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), un primer paso a la integración total con esa comunidad.

Más allá de las razones comerciales, algunos se preguntan las causas de esta nueva estrategia. De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), México pretende incorporarse al "exitoso" club por la vocación latinoamericana del país.

Pero otros ofrecen argumentos distintos. Jorge Witker Velásquez, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), encuentra una mezcla de factores en esta decisión:

La crisis financiera de Estados Unidos, el crecimiento económico y la mayor influencia de Brasil en el mercado latinoamericano, así como las próximas elecciones presidenciales de México.

"El partido en el gobierno, Acción Nacional, ve cómo la política de dependencia total con el norte no le está dando ningún fruto y ha aislado a México del resto de América Latina", dice Witker en conversación con BBC Mundo.

Política

El proceso de formación de la Unasur inició en 2000, pero fue hasta siete años después que quedó conformada por completo. En marzo pasado entró en vigor el tratado que rige a esta comunidad.

Los países miembros son Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, donde vive el 68% de la población de América Latina.

México empezó el trámite de incorporación como observador a principios de 2011 y no se ha definido cuándo concluirá.

Hasta ahora varios países se han mostrado conformes con el proyecto. La presencia mexicana en la comunidad suramericana podría ayudar a equilibrar la competencia comercial entre los dos países más grandes, Argentina y Brasil, según han publicado medios de esos países.

El gobierno de México ha dicho que promoverá los esfuerzos necesarios para participar como un socio más de Unasur, no sólo por razones comerciales sino por el peso político que la comunidad tiene en el resto de América Latina.

Tarde

El gobierno del presidente Felipe Calderón aumentó los vínculos de México con América Latina

Pero el investigador Witker afirma que hay otros elementos detrás de esta decisión.

Por su estrecha vinculación económica con Estados Unidos México tuvo un impacto mayor en la recesión financiera de 2008 que el resto de América Latina.

En 2011 las exportaciones mexicanas a su principal socio comercial fueron de US$263.000 millones, 14% menos que el año anterior y de acuerdo con algunos analistas la caída en ventas está vinculada con los problemas financieros estadounidenses.

Desde hace algunos años el gobierno del presidente Felipe Calderón aumentó los vínculos con países de Centro y Sudamérica, e incluso recientemente firmó un tratado de libre comercio con Perú.

Por eso la mirada a la comunidad económica suramericana, dice el investigador.

"Hay que ver los resultados que ha tenido cada uno de los miembros de Unasur, encabezados por Brasil. Un crecimiento nada despreciable y atractivo, en comparación con el exiguo y mísero crecimiento que ha tenido México por estar girando en torno a la economía de Estados Unidos", explica Witker.

Pero ¿realmente servirá al país su incorporación a la Unión?

"Es un cambio inoportuno y tardío", dice el analista, además que el gobierno "sigue con la política de firmar tratados de libre comercio que no le han dado ningún resultado".

El ministro de Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, y su par de Brasil, Antonio Patriota, se comprometieron ayer en Brasilia a impulsar las estancadas negociaciones con miras a la firma de un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur.

Tras entrevistarse con Patriota en su primer día de visita oficial a Brasil, Westerwelle reconoció que la actual situación mundial fortaleció tendencias proteccionistas en muchos países, pero aseveró que Alemania cree en el libre mercado y en relaciones abiertas con todos los países, que han sido la base de su desarrollo económico.

"En Alemania, con el libre mercado y relaciones globales hemos logrado los mejores resultados...Por esto, nosotros impulsaremos estas negociaciones entre la UE y el Mercosur", aseguró el ministro, en una rueda de prensa conjunta con el canciller Brasileño.

"Alemania es uno de los entusiastas del acuerdo UE-Mercosur", afirmó el canciller anfitrión, quien agregó que, a partir del segundo semestre, cuando asuma la Presidencia pro témpore del bloque sudamericano, Brasil "dedicará energía, creatividad y atención" al proyecto de asociación con el bloque europeo.

Según Patriota, la actual crisis en la zona del euro y el vigor económico de los países emergentes -entre ellos los latinoamericanos- puede contribuir a volver "más atractiva" la idea de asociación con el Mercosur en los sectores de la UE más reacios al acuerdo.

La responsable de Política Exterior y Defensa de la Unión Europea, Catherine Ashton, y el canciller de Brasil, Antonio Patriota, afirmaron hoy que aún confían en alcanzar un acuerdo comercial entre el bloque comunitario y el Mercosur.

Expresaron su deseo de que se concrete este mismo año.

"Deberá haber progresos en los próximos meses", dijo sobre esa posibilidad la representante de la UE en una rueda de prensa junto a Patriota, con quien se reunió hoy en el marco de una gira que además incluye una posterior visita a México. Ashton valoró el "potencial" de negocios que existe entre la UE y el bloque que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que a su juicio debe ser aprovechado en "beneficio mutuo".

Por su parte, Patriota recordó que Brasil asumirá en el segundo semestre de este año la presidencia rotativa del Mercosur, que está ahora en manos de Argentina, y dijo que los países de este bloque "creen en las ventajas" que entrañaría un acuerdo con la UE.

Las discusiones están virtualmente estancadas desde hace casi una década, sobre todo por diferencias en los sectores de agricultura y servicios, que hasta ahora han resultado insalvables para los negociadores. Sin embargo, Patriota manifestó que la expectativa es que 2012 les "permitirá avanzar e, idealmente, poder concluir ese acuerdo este mismo año".

El ministro también apuntó que la UE es uno de los principales socios comerciales de Brasil en el mundo, lo cual apoyó en el fuerte intercambio registrado el año pasado, que llegó a la cifra de 99.300 millones de dólares.

 

Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental,  luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis  económica, financiera,  política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo.
En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.
Lucha contra las transnacionales
Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria
Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer
Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios.
Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y "medidas de austeridad" expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.
La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos.


El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la "economía verde" como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.

La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco '92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de "enverdecimiento" del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la "economía verde", es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.

Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además,  el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN.

Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.

El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.

Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.

La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.

Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista!

Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo.

Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.

Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20.

¡Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!

Porto Alegre, 28 de enero de 2012

Asamblea de los Movimientos Sociales