fbpx

 


Posts @IPDRS

En la apertura del Forum Social Temático, Graziano proclamó el compromiso de la FAO con cooperativistas y pequeños productores para acabar con el hambre. Página/12 lo entrevistó y el ex ministro de Lula explicó las claves de su promesa.

Un actual funcionario de Naciones Unidas que en 2002 diseñó el Plan Hambre Cero de Lula y en 2003 integró su gobierno a cargo de un Ministerio Extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre, José Graziano, 62 años, nacido en los Estados Unidos de padres brasileños de origen calabrés, se convirtió ayer en la figura fuerte de la apertura del Foro Social Temático de Porto Alegre que hasta el domingo discutirá sobre "Crisis capitalista, justicia social y ambiental".

Desde el 1º de enero y con mandato hasta 2015, Graziano es director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por su sigla en inglés, un puesto al que llegó promovido por Lula y Brasil y apoyado por una campaña de otros países, entre ellos la Argentina.

Ayer dijo a los participantes del Foro que la FAO debe comprometerse a combatir el hambre en el mundo ayudando a las cooperativas. Y a la tarde, en una entrevista exclusiva con Página/12 celebrada en el bar Santa Cruz del viejo mercado de Porto Alegre, al lado del negocio "Loja de la reforma agraria", cuyo trabajo los lectores pueden conocer en esta misma edición, Graziano agregó que "los mercados financieros contaminan el comercio de materias primas".

-¿La FAO es la responsable de impulsar el fin del hambre en el mundo? ¿Esa es su tarea?

-Bueno, lo que trato de hacer es recuperar las funciones originales de la FAO. Quiero volver al principio. En 1945, cuando fue creado el organismo, la misión era, justamente, terminar con el hambre en el mundo.

-Que obviamente no se cumplió.

-No, claro que no. El planeta progresó mucho en la producción de alimentos y al mismo tiempo sigue aumentando la cantidad de hambrientos. O sea que no es un problema de producción.

-Si el problema no es de producción, ¿de qué es?

-De acceso a los alimentos. Vamos a ver si el enorme trasatlántico que es la FAO tiene éxito en plantear bien y en ayudar a resolver la cuestión del acceso a los alimentos.

-¿De qué depende el acceso a la comida?

-Como en toda problemática de acceso que pueda existir en el mundo, lo principal es resolver la mala distribución del ingreso y de la renta. La FAO tiene que ver con la naturaleza y sobre todo con el agua, la tierra y los bosques. ¿Qué pasa con el uso del agua, la tierra y los bosques que los ciudadanos del mundo no acceden a los bienes que necesitan? Nosotros pensamos mucho en la tierra, pero también ocurre lo mismo con países que tienen problemas de acceso a los recursos marinos cuando no sólo tienen que comer del mar sino, tal vez, vivir del turismo. Son temas que estamos viendo a partir de que la FAO emitió lo que llama directrices voluntarias para el acceso a la tierra y a los recursos naturales.

-¿Hay problemas especiales, por ejemplo de la Argentina y Brasil, o de Sudamérica?

-En un informe que la FAO acaba de concluir, uno de los puntos importantes es cómo evitar el acaparamiento de tierras en manos de grandes empresas, extranjeras o nacionales. Es un problema de alto impacto en la Argentina y en Brasil. Cada zona tiene su dificultad específica. América latina tiene una buena institucionalidad y Africa todavía requiere de una legislación moderna. Pero fíjese que en América latina el problema de los límites a la extensión de tierras es tal que en general no se sabe cómo está registrada la propiedad de los terrenos. Uruguay está avanzando en este tema.

-La Argentina se propone mejorar los registros y el conocimiento en la última Ley de Tierras.

-¿No ve que es un tema? Si ni siquiera sabemos en serio lo que hay, ¿cómo podemos cambiar las cosas? ¿Cómo podemos usar esa información para promover a los que necesitan mejorar su acceso? ¿Cómo podemos ayudar a los pequeños agricultores?

 Chicos y cooperativos

 Graziano habla con fuerza cada vez mayor de los pequeños agricultores. Ayer, en su discurso en el Foro Social Mundial, habló de su compromiso en la formación de cooperativas agrarias como herramienta para combatir el hambre en el mundo. "La FAO necesita cooperativas y organizaciones de productores fuertes como socios clave en el esfuerzo para eliminar el hambre que sufren cerca de 925 millones de personas y responder a los numerosos desafíos del mundo de hoy", dijo. Las informaciones de la FAO señalan la existencia de 800 millones de cooperativas rurales en el mundo, 300 de las cuales obtuvieron en 2008 beneficios por 1100 millones de dólares. Según Graziano, es preciso "localizar y divulgar las pruebas evidentes del impacto de las cooperativas y de las organizaciones de productores en la seguridad alimentaria a nivel mundial" y "fortalecer los lazos con estos grupos".

Este año, 2012, fue establecido por la ONU como Año Internacional de las Cooperativas. De acuerdo con el pensamiento de Graziano, el cooperativismo reduce precios de insumos y estimula el ingreso y el empleo en general y entre los propios campesinos.

El director general de la FAO relaciona en todo momento la solidez que surge de la propia sociedad, y de la que sería un caso el florecimiento de pequeños productores y el resultado final de mayor estabilidad.

-Como mínimo desde de la crisis de Lehman Brothers de 2008, cuando los presidentes sudamericanos se reúnen suelen compartir su preocupación por la relación entre el mercado de granos y la especulación financiera.

-Es otro tema muy importante. Los mercados financieros contaminaron el comercio de commodities, de materias primas. Los mercados a futuro, que antes servían para anticipar el futuro, hoy marcan la medida de las altas y las bajas y amplifican la variación de precios. Si a esa amplificación usted le agrega la volatilidad tendrá delante suyo un grave problema.

-Un productor podría replicarle que un alta de precios no es un problema para él.

-Los productores no suelen ser los que plantean eso, porque saben que la agricultura necesita del planeamiento, la estabilidad, que a la larga es lo que más los beneficia. No se puede dejar que fluya solo el libre mercado. Por ese libre mercado un vendedor quizá quiera salvarse en el día, pero esa forma de pensar y actuar destruye una enorme cantidad de fuerzas económicas y sociales. Claro que si es un financista tratará de cuidarse contra la variación brusca a través de los seguros, y en ese cuidado distorsionará aún más la realidad y se distanciará de los productores, que no tienen acceso a los seguros y sólo quieren previsibilidad. ¿De qué le sirve al productor que el alza de una materia prima sea aguda y que la baja sea aguda? ¿En qué le mejora la vida que en la cadena de comercialización alguien quiera obtener diferencias en un día y para eso genere derivados financieros que contaminarán aún más la actividad agraria? Son partes de la actividad que interesan a los grandes intermediarios, pero no a los productores, y menos todavía a los productores pequeños.

-Usted diseñó el plan Hambre Cero que aplicó Lula desde 2003. ¿Cuál es su conclusión política, nueve años después?

-Que con movilización social y apoyo político se puede avanzar sin invertir grandes recursos financieros desde el Estado y que los avances son notables. El costo es muy pequeño frente a lo que se logra. Lula prometió algo tan sencillo como que los brasileños llegaran a tener garantizadas tres comidas diarias. Garantizarlas significa que bajen las enfermedades sociales, que los niños condenados a la muerte o al fracaso tengan futuro y pueden aprender en la escuela y que la sociedad genere bases sociales y políticas que le permitan alcanzar con solidez otras metas. Por ejemplo, Brasil tiene hoy menos criminalidad. ¿Acaso no hay relación entre la baja de la criminalidad y la solución progresiva del hambre? Los brasileños son hoy más optimistas que antes sobre su futuro. ¿Sabe lo importante que es eso? Cuando un pueblo es optimista puede construir, puede avanzar. Puede plantearse nuevas políticas sociales.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) trabaja en la creación de un grupo de personalidades para ayudar a la integración de América Latina y el Caribe, reveló el mandatario uruguayo, José Mujica.

  "Lula está empeñado en formar un grupo de intelectuales y pensadores para darle cuerpo a una doctrina para la integración", aseveró Mujica a la prensa en un hotel de Sao Paulo, luego de almorzar con el exmandatario brasileño, refieren medios de prensa locales desde esa ciudad.

Mujica, quien está de vacaciones en Sao Paulo, realizó una visita personal a su amigo Lula, en compañía de su esposa, la senadora uruguaya Lucia Topolansky, y destacó la disposición del expresidente y su "alegría de vivir de siempre". El exmandatario recibe tratamiento contra un tumor en la laringe, detectado en octubre pasado.

En nota de prensa, el Instituto Ciudadanía -creado por Lula- apunta que Mujica expresó que quiso viajar a Sao Paulo para saludar a "ese luchador de Brasil y de América Latina por tanto y tanto tiempo".

Precisó que la política latinoamericana fue el tema principal de la conversación de casi tres horas y subrayó que "queríamos hablar de esa política, de como Lula está viendo el mundo y los rumbos de América", según señala un despacho de la estatal Agencia Brasil.

Mujica resaltó la necesidad de unir a intelectuales de la región para construir la matriz de una política de integración y añadió que la idea de esa construcción es concienciar a los pueblos latinoamericanos sobre la importancia de esa unión.

"Los pueblos no se dan cuenta de la importancia concreta que tiene el fenómeno de la integración para sus vidas", sostuvo y apuntó que las naciones de la región se pasaron 300 años de espaldas unos para otros, mirando para Europa.

Mujica adelantó que los miembros de ese grupo de intelectuales y pensadores será anunciada por él y Lula en un evento a realizarse en Uruguay, pero no mencionó cuál ni la fecha.

Aunque la presidenta Dilma Rousseff calificó de "muy importante" e "histórico" el lanzamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el sábado partió de Caracas a primera hora de la mañana y no permaneció para el segundo día de la cumbre en el que fueron aprobados los estatutos.

"Tenemos que dejar primero funcionar el organismo por algún tiempo", consideró por su parte José Antonio Simoes, subsecretario de Brasil para Asuntos de América del Sur y el Caribe.  Explicó, asimismo, que si bien se aprobará una cláusula democrática para la Celac, su país prevé que prevalezcan las cláusulas subregionales, como la de Unasur.

"La cláusula de Unasur va más allá y no la podemos diluir. Cuando uno aumenta el número de países (en un bloque) los compromisos no pueden ser tan fuertes", señaló. Brasil, además, está a favor de que la Celac comience a funcionar con una "estructura leve", sin una secretaría ejecutiva o presupuesto propio.

No tenemos que ponernos restricciones al comercio, sino darnos ventajas para comercializar nuestros productos en la región”, enfatizó ayer el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, Fernando Pimentel, casi al término del discurso inaugural del 52 Congreso de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), el nuevo nombre que adquirió la entidad que nuclea a las firmas siderúrgicas regionales y que hasta ahora era un instituto y se denominaba ILAFA.


Estas declaraciones fueron leídas como un mensaje hacia el gobierno argentino, que ha impuesto restricciones a las importaciones en defensa de su industria, como también lo hace el mayor socio del Mercosur. Sin embargo, ante la consulta de la prensa argentina sobre el vínculo con la Argentina, el funcionario optó por la cautela y la diplomacia. Afirmó que la relación con el vecino país es “sólida y madura” y que a pesar de que por ser países limítrofes siempre pueden existir problemas, se trabaja para resolverlos y “mejoró mucho la situación”. Incluso, señaló que está previsto un encuentro para antes de fin de año con su par argentina, Débora Giorgi, aunque para discutir sobre proyectos de integración productiva, de más largo plazo.
Existe un grupo de empresarios de ambos países –Consejo Binacional de Empresarios– que están preparando varias propuestas de planes de integración en diversas áreas para acercárselo a los ministros y que ellos lo incluyan en la agenda de los gobiernos.


Pimentel explicó que “es normal que siempre existan productos varados en la frontera” porque el comercio bilateral es muy grande, así como “también es soberano que Brasil exija la liberación de esa mercadería cuando pasa más tiempo del permitido”. También fue cauteloso sobre los controles cambiarios en la Argentina y su efecto sobre el turismo, al plantear que “las medidas son muy recientes y todavía no se percibe ningún efecto”.


Por otra parte, la preocupación por la invasión de productos chinos y del resto de Asia, fundamentalmente manufacturados, fue uno de los ejes no sólo del discurso del presidente saliente de Alacero y Ceo de Ternium, Daniel Novegil, sino también del ministro brasileño. Pimentel comenzó su exposición en el congreso con un planteo de que existe un cambio de patrón industrial respecto del siglo XX y que tiene que ver con la irrupción de China –como líder de todos los países asiáticos– y el hecho de que “puede producir todas las manufacturas más baratas que el resto del mundo”. “Esto nos obliga a integrarnos regionalmente, ya que no va a haber otra forma de sobrevivir”, sostuvo el ministro de Dilma Rousseff.


Pimentel recalcó que es una tarea de los gobiernos y las empresas. Se buscará trabajar en proyectos de infraestructura para que las compañías tengan facilidades al realizar negocios en otros países.


Ante una consulta del auditorio, el funcionario se refirió también al planteo que Brasil realizó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que habilite a los países a protegerse del denominado dumping cambiario”, es decir, de la invasión de importaciones producto de las apreciaciones de las monedas respecto del dólar, como está ocurriendo en ese país. “El dumping cambiario está devastando nuestras estructuras productivas”, afirmó.

www.cronista.com/economiapolitica/Brasil-reclama-dejar-de-lado-las-restricciones-al-comercio-regional-20111115-0019.html

Las empresas brasileñas de la construcción civil tuvieron un gran crecimiento en su actuación en el exterior en los últimos diez años. Gracias al financiamiento público del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y al apoyo del gobierno Lula, como OAS Ltda., Camargo Correa, Andrade Gutiérrez e Odebrecht tuvieron un crecimiento de 544% en su actividad en América Latina y en África.

El movimiento de internacionalización de estas empresas se inició en los años 1970 con la recomendación de la dictadura militar de obras de gran porte, con autopistas y usinas hidroeléctricas, lo que garantizó el aumento de las ganancias y la formación de conglomerados. Ahora, este movimiento es acelerado por la actuación del BNDES, que entre 2001 y 2010 aumentó en 1.185% el financiamiento de las obras realizadas por las constructoras brasileñas en el exterior, pasando de US$73 millones a US$937 millones. Para este año la previsión es que los desembolsos lleguen a US$1,3 billón.

La intervención directa de la diplomacia brasileña también fue central en este proceso. Documentos revelados en el último mes por la Folha Transparencia, muestran cómo Itamaraty intercedió a favor de la Odebrecht e da Andrade Gutiérrez en la construcción de hidroeléctricas en Venezuela y Colombia. Las negociaciones fueron impulsadas por los embajadores en esos países y fueron clasificadas como "promoción comercial".

El ex presidente Lula también se esforzó en este sentido, interviniendo personalmente en la negociación de contratos de grandes obras públicas como el metro de Caracas, en Venezuela, y de puertos, autopistas, usinas hidroeléctricas y petroquímicas en Bolivia, Cuba, Nicaragua y Perú. Todas ellas financiadas por el BNDES mediante la contrapartida de empresas brasileñas de ingeniería para la realización de las obras.

Lula también actuó en la protección de los intereses de estas empresas en el exterior en casos de conflicto con los gobiernos locales, como el episodio en que la Odebrecht fue expulsada de Ecuador después de irregularidades constatadas en una autopista y dos hidroeléctricas construidas por la empresa. Las actuales actividades del ex presidente muestran cuánto es su vínculo cercano con los empresarios de construcción civil. Recientemente, Lula hizo una gira por América Latina a bordo del avión de la Odebrecht, visitando obras en Cuba y Venezuela.

Quién paga la banda, pone la música


No fue casual el empeño que puso Lula en los negocios de la construcción civil. Datos del Tribunal Superior Electoral (TSE) confirman que las constructoras son las mayores financiadoras de las campañas electorales del PT (Partido de los Trabajadores). En las elecciones de 2006 las donaciones llegaron a R$22,5 millones. La Camargo Corrêa fue la mayor donadora con R$6,5 millones.

El gobierno de Dilma no es diferente. De cara a las obras de la Copa del Mundo de 2014, del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), la donación de las constructoras para la campaña de la actual presidenta, llegó a R$37 millones. Y una vez más, la Camargo Corrêa fue la mayor donadora, con R$8,5 millones, lo que representa una pequeña contribución frente a los billones recibidos del gobierno para realizar obras en Brasil y en América Latina.

Daños sociales y ambientales


Otro trazo fundamental de la expansión de estas constructoras por el continente, son las graves denuncias de fraudes en los procesos de licitación y construcción de las obras, además de los conflictos con las poblaciones locales debido a los impactos negativos de las obras.

Son recurrentes los casos de conflictos. Cómo los que sucedieron en la reserva ecológica del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en Bolivia, donde sería construida una autopista. Los indígenas de la región afirman que no fueron consultados sobre la obra, lo que es una exigencia constitucional, y que la construcción traerá consecuencias negativas para el ecosistema.

Pero más allá del cuestionamiento a los gobiernos locales, las poblaciones afectadas por las obras chocan muchas veces contra las constructoras. Así como ocurre en Brasil en el caso de la construcción de las hidroeléctricas de Jirau y Belo Monte, las poblaciones de los países vecinos cuestionan la viabilidad de las obras y la actuación de las constructoras en perjuicio del medio ambiente y de los pueblos originarios.

Según organizaciones indígenas y ambientalistas de estos países, los estudios de impactos ambientales muchas veces no son realizados o, cuando lo son, el plan de manejo para compensar la destrucción no se concreta. De esta forma, la indemnización a las familias afectadas o las obras de compensación a las poblaciones nunca ocurren o son hechas de manera precaria. Fue justamente por conocer los impactos negativos de las grandes obras y la acción de las empresas, que la población del TIPNIS se rebeló contra la construcción de la autopista que amenaza su modo de vida.

www.hidrocarburosbolivia.com/iberoamerica-mainmenu-98/brasil-mainmenu-97/46674-la-expansion-de-las-transnacionales-brasilenas-.html