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Em 2010, o Brasil foi a economia que registrou a maior expansão de importação de produtos europeus em todo o mundo. O crescimento das vendas europeias ao Brasil foi de 54% de janeiro a agosto deste ano, o que já coloca dúvidas sobre a capacidade de a economia brasileira manter seu tradicional superávit com a Europa nos próximos anos.

Dados divulgados ontem pela Comissão Europeia indicaram que, de janeiro a agosto de 2010, a balança comercial da UE com o Brasil havia sido zerada e que o superávit que o País mantinha com a Europa há anos desapareceu, algo que não ocorria há onze anos.

O real forte e a demanda interna brasileira em expansão são os principais motivos, ainda que a UE insista que o governo brasileiro tenha ampliado as barreiras comerciais nos últimos meses. Para a diplomacia brasileira, os número de ontem são a melhor resposta às acusações que o País mantém seu mercado fechado.

Os dados do governo brasileiro são um pouco diferentes e ainda mostram um superávit para o Brasil em relação à Europa. Os dados incluem setembro, o que não foi ainda publicado pelos europeus. No acumulado de janeiro a setembro deste ano, o Brasil exportou para a União Europeia US$ 30,7 bilhões e importou US$ 28,6 bilhões. O superávit é de US$ 2,1 bilhões. Em 2009, porém, o superávit brasileiro foi de US$ 4,3 bilhões.

A última vez que os dados comerciais apontaram uma vantagem para a Europa foi em 1999, quando o Brasil mantinha um moeda sobrevalorizada. Naquele ano, os europeus tiveram um superávit mínimo, de 324 milhões. Nos anos seguintes e principalmente diante da desvalorização do real, o Brasil voltou a apresentar superávit. Em 2007, o País havia registrado um saldo positivo de 11,5 bilhões.

Em 2009, o volume a favor do Brasil já havia caído para 4 bilhões. Até agosto deste ano, porém, os europeus insistem que saldo positivo brasileiro deixou de existir.

"Ainda não podemos prever como será o fim do ano. Mas tudo indica que, se o Brasil tiver um superávit, ele será pequeno", afirmou Gilberto Gambini, especialista em estatísticas da UE. Até o fim de agosto, o Brasil havia exportado para a Europa 20,6 bilhões. Até o mesmo período, o volume de importação era o mesmo.

Estados Unidos. O mercado americano continua sendo o maior destino de produtos europeus, com 155 bilhões em exportações até o fim de agosto.

Mas a expansão em comparação a 2009 foi de apenas 15%. Para China, a alta das vendas europeias foi de 39%, do total de 72 bilhões. Mas foram as vendas ao Brasil que registraram o maior aumento, passando de 13,3 bilhões nos oito primeiros meses de 2009 para 20,6 bilhões em 2010. A expansão colocou o Brasil à frente da Coreia do Sul entre os maiores parceiros europeus, exatamente o país com o qual Bruxelas assinou neste ano um acordo comercial.

A expansão das exportações europeias ao Brasil apresentou uma taxa duas vezes superior à média do aumento das vendas da UE ao mundo, de 22%.

Diante do crescimento das importações à economia brasileira, o País aparece como nono maior destino das vendas da UE no mundo. O Brasil ainda se aproxima das taxas registradas pela Índia, que importou da UE mais de 22 bilhões.

Já as exportações brasileiras para a Europa não conseguiram acompanhar o mesmo ritmo de crescimento das importações. O volume passou de 17 bilhões entre janeiro e agosto de 2009 para 20,6 bilhões neste ano, uma alta de 21%. O resultado, portanto, foi o fim do superávit, pelo menos até aquele mês. Em 2009, o saldo favorável ao Brasil havia sido de 3,7 bilhões.

Com os demais países emergentes, a UE ampliou seu déficit. No caso da China, o saldo favorável a Pequim passou de 85 bilhões em 2009 para mais de 103 bilhões em 2010. Com a Rússia, o buraco nas contas europeias passou de 29,3 bilhões no ano passado para 47 bilhões neste ano. No total, o déficit europeu chega a 11,7 bilhões com o mundo, acima dos 10,5 bilhões negativo em 2009. No setor de manufaturados, o superávit é ainda amplo, com 167 bilhões a favor dos europeus.

La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, les dijo el miércoles a los Sin Tierra de Brasil que no permitirá las invasiones de haciendas y edificios públicos, el método favorito de presión de ese movimiento, histórico aliado del mandatario Luiz Inacio Lula da Silva.

"Yo no hago pactos con la ilegalidad, ni con la invasión de edificios públicos ni de propiedades que están siendo productivamente administradas", dijo Rousseff al ser preguntada en una rueda de prensa en el palacio presidencial sobre cuál será su relación con el Movimiento de los Sin Tierra (MST), que reúne a millones de desposeídos que reclaman una reforma agraria.

La presidenta electa advirtió al mismo tiempo que no permitirá que los Sin Tierra sean perseguidos, e hizo referencia a la peor masacre que éstos vivieron hace 14 años en la localidad de Eldorado dos Carajás (en el amazónico estado de Pará), cuando cuando 19 sin tierra murieron a causa de los disparos de la Policía.

"Siempre me negué a tratar al MST como un caso policial, en mi gobierno no daré margen para -que se produzca otro- Eldorado dos Carajás", aseguró.

Según Rousseff, en Brasil "hay tierras suficientes para continuar haciendo la reforma agraria".

Afirmó que se empeñará en ofrecer educación de calidad e ingresos a los campesinos. "Resolver el problema de los Sin Tierra es crear millones de propiedades", dijo.

Con una bandera roja sostenida por campesinos, el Movimiento de los Sin Tierra se convirtió en un símbolo de la lucha por la reforma agraria en el país.

Su medio de protesta y presión son los gigantes campamentos con centenas de familias que esperan por años bajo una carpa de lona la entrega de una tierra, y también las invasiones de haciendas en el país de gigantes latifundios.

Los Sin Tierra, que apoyaron 100% a Lula en 2002, pidieron el voto por Rousseff en la segunda vuelta electoral para impedir que ganara la oposición socialdemócrata, aunque critican que el gobierno no avanzara tanto como se proponía en la reforma agraria.

Economista y mano derecha de Luiz Inacio Lula da Silva en su gobierno, la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, de 62 años, consiguió el favor del electorado prometiendo continuidad de las políticas sociales que sacaron a 29 millones de brasileños de la pobreza.

Acabar con la miseria en la que viven más de 20 millones de brasileños fue el primer compromiso asumido por Rousseff la noche del domingo, tras la elección.

"Mi objetivo es que nuestro país -uno de los más desiguales del mundo- se convierta en una nación de clase media", ha dicho la flamante presidenta a la que Lula sacó del anonimato para hacerla su sucesora.

Una dama de hierro que militó en la guerrilla durante la dictadura, Rousseff, de 62 años, ha defendido el actual modelo económico de respeto a la ortodoxia fiscal, pero también quiere un estado fuerte, con fortalecidas empresas y bancos públicos, una tendencia que inauguró el actual gobierno.

Rousseff se comprometió con el ahorro público, el control de la inflación y trabajar para conseguir tasas elevadas de crecimiento económico, pero también rechaza "las visiones de ajuste que recaen sobre programas sociales y servicios esenciales a la población".

Los mercados temen que ceda a tentaciones de expansión del gasto público que desestabilizarían la creciente solidez del país, y también a su moneda hipervalorizada. Pero "si existe una lección aprendida por su Partido de los Trabajadores es que sus planes de permanencia en el poder dependen del compromiso con la estabilidad de precios" y la sustentabilidad del Estado, destacó la consultora C.A.C.

Rousseff defiende la actual política exterior que favorece las relaciones con el Sur, la presencia de Brasil en los foros internacionales junto a las grandes potencias, y las relaciones cordiales con Irán.

"Serán estilos diferentes, los de Lula y los de Rousseff, pero las grandes líneas de la política exterior serán las mismas", aseguró la noche del domingo a la AFP el canciller Celso Amorim, quien no confirmó si permanecerá en el gobierno cuando la flamante presidenta asuma el cargo el primero de enero.

En el área ambiental, Rousseff -criticada por sus detractores por su cercanía con el agronegocio que empuja la frontera agrícola a expensas de la naturaleza- ha prometido intensificar la lucha para reducir la deforestación amazónica, y acatar el compromiso brasileño de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en 39% hasta 2020.

 

Los agrotóxicos de aplicación agrícola y doméstica son los responsables por el 50% de las muertes debido a la intoxicación en la región sur brasileña. Un análisis realizado por la Fundación Oswaldo Cruz apuntó que en el año de 2008, en Río Grande do Sul hubo veinte óbitos con tales descripciones. La presidenta del Consejo de Seguridad Alimentaria y Nutricional Sustentable del estado (Consea-Río Grande do Sul), Regina Miranda, advierte sobre la caída de la calidad nutricional de los alimentos.

"Los alimentos que son producidos con agrotóxicos no presentan una gran disposición de micronutrientes, que son fundamentales para la salud, para el equilibrio y regulación del organismo. Y además, ellos tienen un efecto residual sobre el organismo. El cuerpo no es capaz de librarse, limpiarse de los residuos de esos agrotóxicos. Ellos generan un gran número de enfermedades."

Muchas investigaciones ya atestiguaron que los daños a la salud van desde alergias respiratorias que evolucionan para enfermedades crónicas, hasta cáncer, mala formación fetal y disminución de la fertilidad. Regina exige al Estado políticas más eficientes para que haya una reducción de los riesgos de contaminación por substancias tóxicas.

"Hay una confusión con todo eso. Poca capacidad del Estado para vigilar, reglamentar y entrenar los agricultores para el uso del agrotóxico. Quienes usan el agrotóxico no siempre son los que conocen el equipamiento para aplicarlo. Así, él contamina al trabajador de la industria que lo fabrica, contamina al agricultor que lo utiliza en el suelo y a las personas que beben el agua contaminada y comen los alimentos con agrotóxicos."

El último día 13 el Ministerio Público del Estado, junto con el Consea-RS, realizó una conferencia pública con el tema: "El uso irregular de los agrotóxicos en Río Grande do Sul." Fueron discutidas medidas para presionar al estado para garantizar la producción alimentaria segura.

De San Pablo, Brasil, de la Radioagencia NP, Igor Ojeda.

Los candidatos presidenciales brasileños Dilma Rousseff y José Serra disputarán el próximo 31 de octubre la segunda vuelta de la elección presidencial luego que ninguno superara el 50 por ciento más uno de los votos.

Escrutados el 93.16 por ciento de los sufragios, equivalente a 126 millones 518 mil 095, Rousseff, del gobernante Partido de los Trabajadores, obtiene 46.10 por ciento, con 43 millones 769 mil 480 votos.

En el segundo lugar se ubica Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), con 33.03 por ciento y 31 millones 362 mil 581 sufragios, informó el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Por este motivo, Rousseff y Serra deberán participar en la segunda ronda de fines de este mes, para lo cual podrán comenzar a realizar propaganda electoral a partir de esta semana para intentar convencer a los electores que no votaron por ellos.

En un tercer puesto se ubicó Marina Silva, del Partido Verde, con 19.8 por ciento y 18 millones 801 mil 639 sufragios, tras quien se ubican los restantes seis abanderados presidenciales que suman 1.18 por ciento de los votos en total.

Los votos nulos suman cinco millones 601 mil 243, equivalente a un 5.39 por ciento del total, mientras que los blancos llegan a tres millones 283 mil 598, con un 3.16 por ciento.

Este resultado sorprendió a algunos politólogos y analistas que daban casi por descontado el triunfo de Rousseff en la primera vuelta de este domingo, basados en varias encuestas que le otorgaban a la ex guerrillera cifras en torno a un 50 por ciento.

Los primeros análisis indican que la votación de Silva pudo influir en el resultado de la primera vuelta porque se ubicó en torno a un 20 por ciento, pese a que los sondeos le otorgaban entre un 10 y 16 por ciento de apoyo electoral.

Los resultados parciales serán oficializados en las próximas horas porque tanto Rousseff como Serra deben retomar sus campañas electorales con miras a la segunda vuelta del próximo 31 de octubre, donde nuevamente estarán habilitados 135.8 millones de electores.

Proyecciones de la empresa Datafolha, basados en datos oficiales del TSL, ratificaron que a fines de octubre deberá realizarse una segunda ronda electoral entre los dos candidatos más votados este domingo.