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O presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se encontra segunda-feira com o presidente paraguaio Fernando Lugo, quer apresentar ao colega um conjunto de ações para beneficiar aquele país. Para isso, cobrou ontem de seus ministros a definição da engenharia financeira para garantir a construção da linha de transmissão Itaipu-Assunção, uma obra orçada em US$ 400 milhões, sem ônus para o governo paraguaio.

O ministro das Relações Exteriores, Celso Amorim, afirmou que a construção da linha de transmissão é, a curto prazo, o ponto mais importante incluído nos 31 itens da revisão do Tratado de Itaipu, estabelecido entre Brasil e Paraguai no ano passado. "Como pode um país como o Paraguai ser sócio em igualdade de condições da maior hidrelétrica do mundo e ter apagão? A linha de transmissão é a prioridade", disse o chanceler brasileiro.

Assessores do governo presentes à reunião disseram ao Valor que Itaipu está com o projeto de construção da linha de transmissão pronto, faltando apenas a definição da fonte dos recursos e de como eles chegarão ao destino. Ficou decidido que o Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES ) não vai financiar essa obra. Representantes de Itaipu asseguraram ao presidente que, após a definição do modelo de financiamento, a empresa terá condições de publicar o edital. Pelas regras da empresa binacional, entre o edital e a licitação, o prazo máximo é de 90 dias.

Lula pediu ao ministro da Justiça, Luiz Paulo Barreto, um relato detalhado das investigações sobre o atentado ao senador paraguaio Robert Acevedo, ocorrida Pedro Juan Caballero, no Paraguai, que pode ter tido a participação de brasileiros ligados ao Primeiro Comando da Capital (PCC).

Lula quis saber do ministro da Justiça como estavam as investigações feitas pelo Ministério da Justiça e pela Polícia Federal na fronteira entre o Brasil e o Paraguai. Preocupado com a violência na região, Lula decidiu levar o ministro da Justiça na comitiva que viaja a Ponta Porã na segunda-feira. Inicialmente, iriam apenas representantes dos ministérios de Minas e Energia, Relações Exteriores e Fazenda, além de técnicos do setor de energia.

O presidente também pediu informações sobre a revisão da concessão de refúgio a três paraguaios suspeitos de envolvimento com o Exército do Povo Paraguaio (EPP). Barreto disse que o refúgio foi concedido por unanimidade pelo Conare, órgão do Ministério da Justiça que trata do tema, e que para a decisão ser tomada, seriam necessárias provas do envolvimento deles com o crime organizado.

O governo brasileiro está preocupado com o Paraguai. A avaliação é que, além da situação de pobreza extrema, o presidente Lugo passa por um momento de fragilidade política. Mesmo tendo colocado recentemente entre 20 mil e 30 mil defensores nas ruas, o líder paraguaio enfrenta uma oposição acirrada no Congresso e críticas pelo aumento dos sequestros no país.

Para piorar, o atentado contra o senador Acevedo aconteceu em uma cidade que está sob regime de exceção implementada pelo governo federal, o que desmonta o discurso de que medida daria mais segurança para a população.

Venezuela es un factor extremadamente importante para el desarrollo económico y social en la región y por eso debe ser miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), sentenció este lunes Romero Jucá, representante del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, ante el Congreso brasilero.

Indicó que Brasil insistirá ante el gobierno de Paraguay, único país que falta por aprobar incorporación plena de Venezuela al organismo económico regional, sobre la necesidad de fortalecer la integración y complementariedad de la región a través de Mercosur con un aliado como Venezuela.

"Que Venezuela también forme parte del Mercosur representa mayor unidad en América del Sur", sostuvo.

En ese sentido, indicó que el reconocimiento de las naciones como hermanas pero diferentes es un factor fundamental de complementación regional.

A su juicio, todos los países del bloque Sur son necesarios para fortalecer el mercado regional, debido a que ya existen acciones conjuntas entre las naciones, las cuales podrían profundizar y ampliar las acciones en la escala regional.

Específicamente en la integración Venezuela-Brasil, el senador mencionó que, por ejemplo, ya existen acuerdos bilaterales a través de las cuales se busca equilibro en la balanza de pagos entre los países.

"En el aspecto social hay varias acciones que emprenden los gobiernos, tanto Lula como Chávez han desarrollado muchas acciones sociales y lo que buscamos con Mercosur es complementar esas actividades (...) En el económico, ambos países son productores de petróleo, sólo buscamos economías que se complementen. Es decir, la relación es entre personas, número y riquezas y por eso la importancia del ingreso de Venezuela en Mercosur", sentenció el funcionario brasilero.

El político brasileño insistió que Brasil planteará ante Paraguay los beneficios, bondades, progreso que significa Venezuela dentro del Mercosur, en función de consolidar un bloque regional más fortalecido.

El pasado 15 de diciembre, el pleno senado brasileño aprobó la adhesión de Venezuela al Mercosur con 35 votos a favor y 27 en contra, lo que deja ahora el asunto pendiente de trámite en el Congreso paraguayo, del que ha sido retirado temporalmente de la pauta por el Gobierno de Fernando Lugo, tras percibir que podría ser rechazado por la mayoría opositora.

El documento que plantea la adhesión de Venezuela como miembro de pleno derecho del bloque fue firmado por los Gobiernos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay el 4 de junio de 2006, en una ceremonia realizada en Caracas.

 

Tras adelantar a Argentina, Brasil se ha convertido en el segundo productor mundial de cultivos biotecnológicos, por detrás de EEUU. Mientras, a este lado del Atlántico, la modificación genética suscita recelo por los riesgos en la salud y el medio ambiente.

Su llegada, entre los años 12.000 y 4.000 antes de Cristo, supuso una nueva forma de concebir el mundo e hizo al hombre consciente de sus infinitas posibilidades si unía sus fuerzas a las de la tierra. Con el paso del tiempo, la agricultura fue evolucionando y se convirtió en un aliado natural de la especie humana, garante invisible de su supervivencia y motor del progreso.

Los cruces entre plantas y la hibridación natural sentaron las bases para el nacimiento de muchas especies y la transformación de otras. Hasta que la investigación en torno a la biología molecular en la década de los setenta cambio las reglas del juego.

Si la manipulación genética se puede utilizar en campos como la medicina, ¿por qué no aplicar esta fuente de aprovechamiento a la producción agrícola? Ésta es, precisamente, la revolución a la que se enfrenta este sistema de producción en el siglo XXI. A favor o en contra, la reinvención de la agricultura avanza a pasos agigantados, ligada intrínsecamente a la que ha sido su pareja de baile durante siglos, el hombre, y a la que se ha sumado un nuevo acólito: la tecnología.

En 1983, se consiguió la primera planta modificada genéticamente. Once años después, EEUU comercializó el primer alimento transgénico, un tomate de larga duración, que se logró inhibiendo la enzima responsable del envejecimiento del fruto. A partir de entonces, el ritmo se acelero aún más y, en 2009, la superficie mundial destinada a la producción de cultivos biotecnológicos ascendió a 134 millones de hectáreas repartidas en 25 países, lo que representa un 7% más que el año anterior.

EEUU mantuvo su liderazgo incontestable, con 64 millones de hectáreas de productos como soja, maíz, colza, calabaza y papaya, entre otros. Pero la gran sorpresa fue Brasil, que tras años de reñida competencia con Argentina, logró conquistar la segunda posición. Sus cifras ponen de manifiesto la decidida apuesta del gigante emergente por este nuevo modelo de producción: 21,4 millones de hectáreas (un 35% más que en 2008). El país es responsable del 16% de los cultivos biotecnológicos del planeta, que le reportaron unos beneficios de 2.800 millones de dólares (2.075 millones de euros) entre 2003 y 2008.

Europa
Menor ha sido el calado de este sistema en el Viejo Continente. Seis países han dado luz verde y en otros tantos (Austria, Francia, Alemania, Grecia, Hungría y Luxemburgo) se ha prohibido. ¿Por qué los europeos se muestran escépticos? En parte, por desconocimiento sobre un proceso todavía en sus primeras fases y cuyo límite no se atisba.

¿En qué consiste? Se trata de identificar un gen específico de un organismo vivo, aislarlo y multiplicarlo, para luego integrarlo en uno de los cromosomas del receptor, según explica la asociación europea de bioindustrias EuropaBio. Dentro de los cultivos transgénicos, se distinguen tres generaciones: la primera, relacionada con la comercialización de vegetales, resistencia a bacterias y tolerancia a las temperaturas extremas; la segunda, ligada a la mejora de la calidad de los productos con propósitos nutricionales e industriales; y la tercera, que implicaría la producción de productos farmacéuticos, como vacunas, e industriales (por ejemplo, plásticos biodegradables).

Un proceso, en teoría un paso hacia la evolución tecnológica y que se utiliza con gran aceptación en la producción de insulina y de enzimas, pero que ha desencadenado un debate social en Europa en torno al uso de los transgénicos en el terreno agrícola.

Las voces a favor destacan, entre sus ventajas, que incrementan la productividad y reducen los costes de producción (lo que permitiría alimentar a una población de 9.200 millones de personas en 2050); protegen la calidad de la cosecha y la hacen más tolerante a las heladas, la sequía o el calor (cuestión fundamental debido al cambio climático); mejoran el valor nutricional del producto; y elevan la resistencia de las plantas a los insectos, convirtiéndose en una alternativa a la utilización de pesticidas químicos.

Respecto al impacto socioeconómico, se estima que, durante sus primeros doce años de comercialización, los cultivos biotecnológicos representaron un beneficio neto de 44.000 millones de dólares a nivel mundial. En el caso de España, donde se cultiva maíz Bt desde 1998, la productividad es mayor que la del maíz convencional (un 6,3% de media); y la aplicación de insecticidas se reduce (0,32 tratamientos al año frente a los 0,86 del convencional), aunque el precio de las semillas es ligeramente más alto.

Un conjunto de factores que se traduce en un aumento de las ganancias del agricultor de hasta 120 euros por hectárea, lo que le permite compensar el coste de las semillas, según EuropaBio.

Del otro lado de la balanza, los detractores alertan sobre potenciales daños a la salud y al medio ambiente. Respecto al primer punto, advierten sobre efectos tóxicos y sobre la posibilidad de que se transfieran al ser humano genes con resistencia a algunos antibióticos que podrían dejar al organismo indefenso frente afecciones comunes. El segundo es la razón que esgrimen las organizaciones medioambientales, contrarias a los transgénicos al considerar que la contaminación genética puede provocar la desaparición de especies vegetales.

A este respecto, Alda Lerayer, directora ejecutiva del Consejo de Informaciones sobre Biotecnología de Brasil (CIB, en sus siglas en portugués), matiza que "uno de los mitos sobre los organismos modificados genéticamente es que acaban con la biodiversidad, cuando ésta es fundamental para mejorar y desarrollar la genética". Y añade: "Todos los productos lácteos que se consumen en el mundo tienen bacterias transgénicas, sólo que en algunos países no se consideran como tal, sino como aditivos, y no hay obligación de ponerlo en la etiqueta.

Pero no hay riesgo ni para animales ni para personas porque el gen original está controlado y, si se generan problemas, éstos son detectados tanto durante el proceso como después". Lo que está claro es que, con independencia de la controversia, esta nueva forma de entender la agricultura ha llegado para quedarse.

Un continente aún por conquistar
Triunfa en EEUU, Latinoamérica y Asia, pero Europa aún es un continente por conquistar para la biotecnología. Sólo seis países de la UE han apostado por este sistema de producción (Portugal, España, República Checa, Eslovaquia, Polonia y Rumanía). Éstos apenas sumaron 300.000 hectáreas de superficie agrobiotecnológica en 2009, según datos del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA). España es el líder en la UE, con 100.000 hectáreas de maíz Bt (modificado genéticamente), que representan un 20% de su superficie total cultivada.

Esta variedad se importó a Europa desde EEUU en 1998 (un año después de que se comenzara a cultivar) e incorpora la toxina producida por el gen del Bacillus thuriengiensis (Bt), que la hace resistente al taladro (plaga de insectos que agujerean el tallo de la planta que puede destruir hasta un 20% de la cosecha).

En España, hay 16 variedades autorizadas de maíz, destinado al consumo animal con modificaciones genéticas. Aragón, Cataluña y Extremadura concentran más del 80% del maíz Bt cultivado en España, presente en los campos de otra decena de comunidades. Ahora, se trabaja en conseguir que el gen que contiene esta proteína actúe selectivamente.

La voz de los agricultores llega a las multinacionales
Un 90% de los 14 millones de agricultores que optaron por los cultivos biotecnológicos en todo el mundo en 2009 son pequeños productores pobres de países en vías de desarrollo. De ellos, 70.000 la probaron, por primera vez, el año pasado. Para muchos, es la única salida. ¿Por qué? "La biotecnología surge en función de la propia necesidad del agricultor, ya que, tras 32 años utilizando herbicidas, aparecen resistencias y a veces es necesario echarlo tres o cuatro veces al año para tener un control medio del cultivo", explica Carlos Zucheto, productor brasileño que cultiva 625 hectáreas de soja y 150 de maíz modificados.

El productor Eudes Capeleto admite que "el precio de las semillas es un poco mayor, pero compensa si tienes en cuenta la mayor cantidad de veces que entra el tractor al campo para conseguir un producto de menor calidad". Según ellos, el transgénico da "flexibilidad, te permite ganar tiempo y no requiere más empleados".

Brasil sobrepasó a la Argentina y se volvió el segundo productor mundial de transgénicos, "perdiendo" solo para los Estados Unidos. Según el ranking anual del Servicio Internacional para Adquisición de Aplicaciones en grobiotecnología (ISAAA, por sus siglas en inglés), divulgado este martes (23/2), el país cultivó 21,4 millones de hectáreas de granos genéticamente modificados en 2009, un crecimiento del 35,4% y de 5,6 millones de hectáreas en área plantada en relación al 2008.

Según el estudio, es la mayor expansión entre los 25 países productores de transgénicos. El crecimiento de cultivos de transgénicos fue encabezado por el maíz Bt (resistente a insectos), cuyo cultivo por los agricultores fue iniciado en 2008. El año pasado Brasil plantó 5 millones de hectáreas de maíz genéticamente modificado, siendo que la expansión del área cultivada fue de 3,7 millones de hectáreas - 400% más que en 2008.

Además de maíz, Brasil cultivó el año pasado 16,2 millones de hectáreas de soya genéticamente modificada y 145 mil hectáreas de algodón con esas características. Juntos los tres cultivos representan el 16% de los 134 millones de hectáreas cultivadas con transgénicos en todo el mundo.

 

Fuentes: MST, IHU, Greenpeace

Os governos do Brasil e da Argentina definiram uma "agenda comum" para avançar em questões de integração produtiva. Um dos primeiros passos, segundo funcionários dos dois países que se reuniram ontem em Buenos Aires, é eliminar uma série de "problemas regulatórios" que dificultam o uso de linhas de financiamento do BNDES. O secretário de Comércio Exterior, Welber Barral, revelou que isso tem ocorrido em duas situações: empresas argentinas que pedem recursos para financiar investimentos no Brasil e companhias brasileiras que buscam empréstimos para a compra de bens de capital produzidos na Argentina, mas com um percentual de peças brasileiras.

Sem novidades concretas para anunciar, os funcionários brasileiros e argentinos procuraram demonstrar sintonia e ressaltaram as oportunidades de negócios que podem ser criadas. O secretário de Indústria da Argentina, Eduardo Bianchi, dividiu os esforços para fortalecer a integração produtiva em dois setores: os "estratégicos", visando à competição global no longo prazo, e os "sensíveis", com ações para superar conflitos no comércio bilateral.

Um exemplo mencionado de sucesso na integração das cadeias produtivas é o setor automotivo, no qual os investimentos de montadoras e fabricantes de autopeças têm focado o Mercosul como um único mercado, buscando as complementariedades de cada país. "A questão é como isso pode aterrissar em um outro universo da economia, o das pequenas e médias empresas", disse o embaixador do Brasil na Argentina, Ênio Cordeiro.

Uma nova reunião, com a participação do Banco Central de cada país, foi agendada para março. Para o secretário argentino, os encontros têm permitido reduzir o grau de tensão comercial. "Há um trabalho concreto e decidido, com uma agenda positiva, que permitirá transformar algumas tensões comerciais em integração produtiva", disse Bianchi.

Em novembro, em meio à escalada do conflito gerado pela imposição mútua de licenças não automáticas de importação, os presidentes Luiz Inácio Lula da Silva e Cristina Kirchner decidiram que seus chanceleres e ministros deverão reunir-se a cada 45 dias para discutir os problemas entre os dois países.