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La muerte de Benjamín Lezcano ocurrió en Arroyito, 380 kilómetros al norte de Asunción. Dos personas llegaron hasta la puerta de su casa y, a la vista de varios vecinos, le destrozaron el cuerpo con 17 disparos de fusil FAL, un tipo de arma que sólo emplean las fuerzas de seguridad o los grupos armados vinculados a las mafias del contrabando y las drogas. Con Lezcano ya son tres los activistas sociales asesinados en los últimos meses y las sospechas siempre apuntan en la misma dirección: sicarios contratados por los grandes productores rurales.
 
Un comunicado emitido por varias organizaciones campesinas señaló que el crimen, cometido al anochecer del martes, "muestra el afán irrefrenable de aplastar la protesta social" y agregó que era conocida la posición de Lezcano "contra la utilización de semillas transgénicas y contra la instalación de una enorme planta fundidora de aluminio de la multinacional Río Tinto". Por último, el texto, que no fue reproducido por los medios de prensa dominantes, denunció "el terrorismo de Estado que permite que situaciones como ésta sigan repitiéndose". En diciembre pasado, y en circunstancias similares, fue asesinado Vidal Vega, otro activo dirigente campesino.
 
Si bien en Paraguay siempre se cultivaron las especies genéticamente modificadas producidas por la multinacional Monsanto, el derrocado presidente Fernando Lugo se había opuesto a la implantación de nuevas semillas. De igual manera, había demorado la autorización para la instalación de la planta de Río Tinto, a la que le exigía un estudio responsable de impacto ambiental. Pocos días después del golpe de Estado del 22 de junio del año pasado, el presidente de facto, Federico Franco, firmó sendas resoluciones por las que autorizó el ingreso de nuevas semillas de algodón, maíz y soja transgénica y la instalación de la minera.
 
Como ha sido habitual ante los 129 asesinatos de líderes campesinos registrados desde 1989, la policía intenta reducir los crímenes a luchas internas y, más recientemente, a acciones de un fantasmagórico Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), una supuesta guerrilla que, "de existir", según palabras del ex ministro del Interior, Rafael Filizzola, estaría integrado por no más de 15 personas que se dedicarían al secuestro de propietarios rurales por los que pedirían rescates. De todas maneras, hasta ahora se conoce uno solo de esos casos, el del ganadero Fidel Zavala. Ayer fue el comisario policial del lugar, Antonio Gamarra, el que dijo que, "para mi, lo mató el EPP".
 
"Nuestra hipótesis es que fue ejecutado por sicarios de los sojeros, porque no se vio huir a los asesinos hacia la ruta, sino entrar en una de las estancias" contra las que se centra la protesta, dijo Francisco Jara, de la radio Ka’avy Poty. "Es la lucha de terror de los poderosos", agregó, para recordar luego la muerte en circunstancias similares de otros dos líderes, Sixto Pereira y Vidal Vega. El primero era un referente de la lucha contra los sojeros, asesinado en setiembre último, y el segundo era el presidente de la comisión de Yvy Pyta, escenario de la masacre de Curuguaty, el episodio montado para justificar el juicio político express con el que se destituyó a Lugo.
 
Un viejo luchador contra el uso de transgénicos
 
Con el asesinato de Benjamín Lezcano, suman 129 los campesinos eliminados desde 1989, en el contexto de lucha por la reforma agraria y contra la siembra de semillas transgénicas. Lezcano, conocido como Toto entre sus compañeros de militancia, era un antiguo dirigente de los sin tierra paraguayos. En 1986 participó en la ocupación de asentamientos y la conformación de comisiones vecinales. En 2008 encabezó la toma de la estancia Santa Adelia, por lo que fue imputado por "invasión de  inmueble" junto con un centenar de personas más. Obtuvo "medidas sustitutivas".
 
Por esa razón, tenía que ir mensualmente a una fiscalía cercana para firmar los documentos que probaban su residencia. En las últimas semanas de 2012, tras el asesinato de su compañero Vidal Vega y el temor que provocaba la militarización de las áreas rurales de Concepción, dejó de cumplimentar ese trámite, por lo que fue detenido. Hacía cuatro semanas había recobrado la libertad. Antes de la muerte de Vega, a fines de 2011, había muerto acribillado Mariano Jara. Entonces, aunque sus compañeros lograron atrapar al asesino, la policía lo liberó.
 
El dato Saña
 
A Lezcano le destrozaron el cuerpo con 17 disparos de fusil FAL frente a sus vecinos.
 
 

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2018-11-20 17:16:44

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