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CAMBIO POLITICO PARA EL CAMBIO CLIMATICO

Fuente: IPDRS

Autoría: Andres Gomez Polanco

Fecha: Jueves, 03 Diciembre 2015

Existen definiciones científicas con metodologías cuantitativas que conceptualizan empíricamente la existencia del cambio climático. En si este fenómeno se ha producido sistemáticamente en los miles de millones de años en que la tierra existe como planeta, en sus diferentes eras geológicas como el periodo jurásico, triásico, cretácico, entre otros. De hecho el cambio climático como proceso natural ha viabilizado la formación de la vida tal y como la conocemos en la actualidad. El gran problema es que en nuestra sociedad global, consumista, posmoderna, digital y capitalista el cambio climático dejó de ser un proceso natural y es ocasionado por primera vez en la historia, por nosotros, los seres humanos.   

La inmensa mayoría de la comunidad científica internacional, los medios de comunicación, la diversidad de líderes políticos a nivel mundial y la opinión pública global reconocen lo evidente: la contaminación, en sus diversas manifestaciones, generada por el ser humano en los últimos 150 años ha producido cambios anti-naturales en los ecosistemas del planeta. Los cuales ponen en riesgo la sustentabilidad de la tierra, la vida de cientos de millones de personas y la sobrevivencia misma de nuestra especie. Por ende, solamente unos pocos ilusos, fundamentalistas, fanáticos y grupos de intereses tienen la desvergüenza de afirmar que el cambio climático es un mito. Es imposible desmentir que entre 1990 y 2015 el forzamiento radiactivo que genera el cambio climático ha aumentado un 34% debido a los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso). Igualmente, es imposible de refutar que la contaminación humana ha generado una presión atmosférica muy alta, que produce una escasez de precipitaciones en invierno, y como consecuencia olas de calor inimaginables décadas atrás. En la misma lógica el nivel del mar aumentará afectando dramáticamente a ciudades costeras, inundándolas y desapareciéndolas, hasta el 2100 se calcula que el nivel de los océanos aumente 20 metros por el derretimiento de los casquetes polares. Sin mencionar las sequias extremas, inundaciones, huracanes, aumento de las especies en extinción por la afectación de su ecosistema, desapariciones de glaciares, hambrunas, conflictos sociales, escasez de recursos, guerras por apropiación de recursos escasos, aumento de la pobreza y la inequidad.    

Por consiguiente, la inmensa mayoría de la sociedad global está de acuerdo en el diagnóstico, el problema radica en los consensos, negociaciones, concesiones, medidas efectivas y alternativas de desarrollo que los líderes mundiales, las multinacionales, los organismos intergubernamentales, la sociedad civil internacional y, especialmente las potencias industrializadas que más contaminan, pueden realmente decidir. Para en verdad frenar con el cambio climático y tratar de restaurar el equilibrio natural perfecto que mantiene la vida en nuestro planeta. Sinceramente lo idealmente deseable, la quimera romántica,  sería que las emisiones de CO2 se reduzcan a 0, la explotación de petróleo, minerales, gas y su combustión desaparezcan, la deforestación termine, y que se instaure un nuevo pacto social global que trasforme nuestro modo de vida consumista. Sin embargo, los intereses de todos los involucrados impiden las grandes transformaciones, pero no evitan que se tomen medidas efectivas graduales y sistémicas para poco a poco de manera decidida reducir las causas del cambio climático. Muchos ambientalistas respetables, líderes anti-globalización, movimientos sociales, intelectuales, ciudadanos, académicos, políticos y líderes de opinión dirán que no es suficiente, que los gradualismos no valen la pena y que tales medidas no sirven para nada. Ninguna medida será suficiente en favor de preservar el medio ambiente y evitar que millones de personas sufran y muchas otras mueran, mayoritariamente los más humildes. Siempre podremos hacer algo más. Sin embargo, las cosas no suceden lamentablemente solo por decirlas, soñarlas o por gritar consignas, sino por el poder relativo de los actores para lograrlas. Así de simple, es una cuestión de poder, de correlación de fuerzas y debilidades, no de deseos. Y en ese context hay dos opciones: o entramos a luchar para prevenir la depredación de la naturaleza, o solo nos quejamos con discursos incendiarios pero no hacemos nada. Las grandes trasformaciones ocurren cuando nos involucramos, desde adentro, no desde la inacción de la queja sin propuesta viable.

Por ende, planteo 3 alternativas viables a mediano plazo, estructurales, sistémicas y que pueden generar consensos en la comunicad internacional. Hago énfasis en los consensos, ya que estos son cruciales para realizar la grandes trasformaciones en favor del medio ambiente, puedes tener la mejor idea del mundo, pero si no tiene consenso de la comunidad internacional, simplemente no existe. (1) La creación de tribunales de la naturaleza donde efectivamente se judicialice a través del derecho internacional los crímenes catastróficos contra el medio ambiente como el ecocidio. Pero no solo para eso, sino también y principalmente para que este ente institucional internacional tenga facultades para incentivar económica, comercial y financieramente la reducción de emisiones de CO2, la generación de energías renovables y promueva la tecnología, ciencia e innovación en las cadenas productivas e industriales amigables con la naturaleza. Esta propuesta ha sido realizada, especialmente la referida al tribunal internacional, a través de la Naciones Unidas, ante lo cual tiene un complete rechazo de los países industrializados y sus multinacionales, por lo cual es inviable. Ante lo cual la clave radica en que dicha alternativa sea ejecutada en primera instancia en contexts regionales y con un tinte propositivo antes que sancionatorio, en proceso de integración como UNASUR, MERCOSUR y la UE para a partir del ejemplo y la viabilidad de la propuesta, esta se pueda expandir globalmente y gane consensos.

(2) La segunda medida consiste en la implementación de mecanismos y canales efectivos en el comercio, las finanzas y la geo-economía para reducir la principal source de generación del cambio climático, que son las emisiones de CO2. Es decir utilizar al mercado como instrumento junto al Estado y a los organismos intergubernamentales, para reducir progresivamente la contaminación industrial acaecida por la misma lógica voraz del mercado. En otras palabras, generar un mercado de CO2, igualmente en primera instancia a nivel regional, para que los Estados, multinacionales y demás empresas privadas puedan tener cupos de contaminación -que se deben reducir sostenidamente-, penalizaciones económicas en caso de incumplir dichas limitaciones, y capacidad para la comercialización de dichos bonos de CO2. Sin embargo, para que esta medida sea eficaz y transitoria debe estar acompaña por impuestos a la contaminación de CO2 tanto a nivel estatal como supranacional, con el fin de desincentivar cada vez más la contaminación vía CO2 y favorecer la generación de energía alternativa. Las cuales pueden tener también un mercado financiero especial que beneficie a sus emprendedores y haga más atractiva su utilización.  

(3)  La tercera propuesta se sustenta en la masificación y hegemonía de las energías limpias sean estas hidráulica, eólica, geotérmica, solar, fotovoltaica, termoeléctrica, entre otras, en detrimento de la energía generada por la combustión de petróleo, gas, carbón y demás minerales fósiles no renovables. Por lo tanto, las energías hoy denominadas alternativas deben dejar de serlo, y convertirse en hegemónicas para que los procesos productivos, industriales, el transporte, el modo de vida, consumo, la comercialización y la prestación de servicios a nivel global sean medianamente sustentables, sostenibles y cambien la lógica de destrucción del planeta mediante y la profundización del calentamiento global como único camino para generar riqueza, desarrollo y prosperidad. En fin se necesita materializar en la cotidianidad y en la monotonía de la vida de los 7000 millones de personas que habitan este planeta el desarrollo sostenible como vía para mejorar su calidad de vida, generar oportunidades, incrementar la riqueza y disminuir las desigualdades en armonía con la naturaleza. Para ello el desarrollo sustentable y las energías alternativas deben ser económicamente rentables, productivamente eficientes y tecnológicamente adaptables a una economía globalizada, financiarizada, interdependiente, competitiva y dinámica. Indudablemente, las grandes y poderosas multinacionales del petróleo, gas, vehículos y sus grupos de interés serán grandes opositores de esta medida. Pero la clave está en tener voluntad y valentía política para plantear y ejecutar esta alternativa de desarrollo, liderarla, defenderla, explicarla e incluir a dichas empresas en esta lógica de cambio de paradigma, no pretender excluirlas ni destruirlas.  

Finalmente, la preservación del medio ambiente, el cuidado de la naturaleza y la reducción de las causas del cambio climático son objetivos universales de la humanidad no solo para su supervivencia, sino para impedir la afectación a millones de personas, entre ellos y como siempre, los más pobres e indefensos. Pero dicha meta universal debe ser llevada a cabo de manera inteligente, estratégica y pensante, porque este es un tema que involucra innumerables intereses y posiciones, ante las cuales el consenso y el diálogo son determinantes. No se trata de que impere el fanatismo del mercado ni el voluntarismo ambientalista, sino buscar alternativas viables que se conjuguen con la correlación de fuerzas y debilidades existentes. Nos puede gustar o no, pero es la realidad, y el primer camino para cambiarla es entenderla, saber a qué nos enfrentamos, trazas estrategias eficaces y conseguir progresivamente los objetivos. Como las tres propuestas que planteo, las cuales pueden alcanzar consenso en el mediano plazo, peor que requieren evidentemente de un cambio político. Porque sin cambio político a nivel local, nacional e internacional el cambio climático seguirá destruyendo el futuro de la humanidad.