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La inseguridad alimentaria se relaciona con la falta de dinero para la compra de alimentos, lo que disminuye la cantidad y calidad de su ingesta, complejizando sus ya precarias condiciones socioeconómicas.

En los municipios andinos de Nariño cultivadores de papa, esta inseguridad asciende a casi el 90%, mientras que el departamento registra más del 60%, según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en 2010.

Esta es una de las principales conclusiones del Proyecto “Mejoramiento de la Seguridad Alimentaria a través de la producción de papa”, ejecutado por la Universidad McGill de Canadá y la Universidad Nacional de Colombia, que ante este panorama es mucho lo que puede hacer para contribuir a superar la difícil situación de estas comunidades.

Los datos mostraron que en las 875  familias  evaluadas, todas de la zona rural de municipios como Túquerres, Guachucal, Cumbal y Carlosama del departamento de Nariño, así como de dos veredas de Pasto, su capital, el 82% vive apenas con un salario mínimo legal vigente.

Al preguntarles si en los últimos 30 días faltó dinero en el hogar para comprar los alimentos, la respuesta fue afirmativa en el 76,8% de los casos.

La mayoría de los días consumen papa blanca y papa amarilla o criolla, mientras que la ingesta de carne y pescado se hace un promedio de dos o tres días a la semana.

Los adultos consumen tantas calorías como proteínas, pero en el caso de los niños esta proporción cambia: el consumo de calorías es mucho mayor que el de proteínas.

La población nativa de Nariño es de aproximadamente 155.000 personas, en su mayoría asentadas en 67 resguardos nativos autónomos.

Las comunidades rurales de ese Departamento se caracterizan por varios factores que ilustran su inseguridad alimentaria. De hecho, en los  municipios seleccionados para este proyecto, el Índice de Necesidades Insatisfechas va desde el 46,1% al 70,9%, según datos de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional realizada por el DANE en 2005.

“Nariño es el segundo departamento, después de La Guajira, que la Encuesta Nacional de Situación Nutricional identificó como los más problemáticos en inseguridad nutricional, especialmente en temas como deficiencias de nutrientes tanto macronutrientes como micronutrientes y hambre oculta”, comenta la profesora Sara del Castillo, del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la U.N. y encargada de coordinar las acciones del proyecto en lo referente al tema nutricional y alimentario.

Asimismo, la experta señala que en los municipios encuestados se encontraron problemáticas nutricionales, alimentarias y de salud mucho más graves que lo que se documenta para Nariño y su territorio.

En opinión de la investigadora, esta región tiene una diversidad cultural que es importante potenciar a través del uso y consumo de alimentos ancestrales, como parte del logro de su soberanía alimentaria, así como del rescate de sus semillas nativas como las de la papa.

“Nariño afronta muchas dificultades, pero tiene todo el potencial para cambiar su realidad en lo relacionado con lo alimentario y nutricional”, subraya. Por eso, los resultados de esta encuesta ya son conocidos por  las autoridades locales y regionales.

Además, apoyados en un trabajo con las comunidades, se desarrolló una serie de reuniones con grupos focales para recoger información más directa sobre los aspectos alimentarios.

Posteriormente, los resultados de esto se convirtieron en la cartilla De la huerta a la mesa, un manual de buenas prácticas de alimentación que se entregó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, como la entidad que puede darle el mejor uso a dicho material.

El Proyecto “Mejoramiento de la Seguridad Alimentaria a través de la producción de papa” cuenta con la financiación del International Development Research Centre (IDRC) y del Department of  Foreign Affairs, Trade and Development (DFATD)  del gobierno canadiense, a través del fondo Canadian International Food Security Research Fund (CIFSRF). 

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