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Jueves, 03 Agosto 2017

El caso de Bosque Tsimane

Ismael Guzmán T.

Martes, 18 Julio 2017

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Campesinas no solo han llevado buena parte del peso del conflicto, sino también de la producción.

Si Colombia tiene una deuda histórica con el campo, la tiene en mayor proporción con las campesinas, que no solo han llevado buena parte de la carga del conflicto armado –como viudas, madres o hermanas de los muertos en medio de la violencia–, sino también el peso económico de sus hogares.

No solo son amas de casa, sino que hacen parte activa de la producción agropecuaria y, al tiempo, atienden las demandas que sus familias tienen como parte de una comunidad o de una vereda.

Sobre esta base, el Gobierno se propone destinar a la mujer campesina el 30 por ciento de la inversión que hará en el sector rural.

Para el 2015, el presupuesto para el campo es de 5,1 billones de pesos. En el caso de las mujeres, las inversiones serán, entre otras cosas, en créditos fáciles, apoyo en la construcción de viviendas –para lo cual no tendrán que pasar por convocatorias–, y en revivir entidades de asistencia técnica, como las antiguas Umatas, que tendrían como prioridad asesorarlas.

En uno de los programas más importantes para la calidad de vida en el campo, la formalización y propiedad de la tierra, la idea es que las escrituras queden a nombre de las mujeres, en un buen número de casos.

Precisamente, un informe de la ONG Oxfam sobre las campesinas, presentado esta semana, indica que el 18,6 por ciento son cabezas de familia y que tienen una muy baja participación en el empleo formal y en los créditos agropecuarios.

En lo general, este Gobierno espera impactar 100.000 hogares por año con la construcción de 32.000 viviendas y créditos para mejoras. El déficit de vivienda rural, según el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, es de 2 millones.

Sin ellas, el campo vuelve a ser selva: Minagricultura

El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri Valencia, explica las prioridades del Gobierno frente al campo y las campesinas.

¿Cuáles serán los programas para impulsar a la mujer rural?

Si vamos a formalizar predios, van a quedar unos a nombre de las mujeres. Si vamos a entregar vivienda rural, vamos a beneficiar a las mujeres para que las casas queden a nombre de ellas. Si vamos a impulsar la productividad, les montamos unas huertas a ellas.

¿Por qué decidieron darle un trato preferencial?

El primer núcleo del campo es la mujer. El hombre va a trabajar por un jornal. Mientras tanto, ella cuida animales, alista los hijos y al esposo, prepara alimentos, riega y siembra en la huerta.. Si uno quita a la mujer de los componentes de la actividad rural desaparece el campo, y volvemos al bosque o la selva.

¿Qué se hará para resarcir los errores que se han cometido con el campo?

Haremos la política agraria que no hemos tenido. Incluye acceso a la tecnología, acompañamiento técnico, crédito fácil, menos trámites, subsidios cuando sean necesarios, investigación para mejorar la productividad.

El desarrollo rural, que es el apellido del Ministerio, cuyo objetivo sustancial es la lucha contra la pobreza en el campo, debe estar centralizado en una entidad, la que sea (hoy se tienen actividades de desarrollo rural en el Ministerio y el Incoder). Se requiere una autoridad exclusiva para al tema de la tierra, porque el Ministro de Agricultura debe enfocarse en qué se siembra en la tierra, no a resolver el problema del dueño de la tierra.

Es decir, el revolcón institucional que recomendó hace poco la Misión Rural y que incluye al propio Ministerio...

En el Ministerio se requieren cambios institucionales, pero muchas veces la gente cree que el problema es solo institucional y, en ocasiones, es de las personas que están al frente. Se pueden tomar decisiones para solucionar problemas como el de las convocatorias, que se las ganan en un 70 por ciento los departamentos grandes, porque los pequeños no tienen equipo técnico adecuado para presentarse. En la construcción de vivienda rural, por ejemplo, el Banco Agrario abre la convocatoria en enero. Se acaba el año y no se ha hecho una casa en el campo.

¿Entonces no habrá convocatorias?

En vivienda rural vamos en el segundo año de convocatorias. Mi idea es que se acaben y que todo lo hagamos directamente, de acuerdo con el plan de trabajo que definamos por prioridades en cada departamento, y que debe estar estructurado entre noviembre y diciembre, para que en enero empecemos. Les vamos a pedir a los contratistas tres meses para que acaben la construcción de las viviendas rurales.

Nadie ha podido combatir la pobreza en el campo. ¿Cuál es la propuesta nueva?

Uno saca rápidamente a la gente de los niveles de pobreza multidimensional entregándole una vivienda digna, con acceso a servicios, agua potable, manejo de excretas y piso. De los 15 criterios que se miden para establecer la pobreza multidimensional, 8 son aportados por la vivienda. Si uno logra 32.000 casas nuevas por año y más inversión en mejoramiento de vivienda usada, impacta 100.000 familias por año.

¿En cuánto aspira a reducir la pobreza en el campo solo con vivienda?

Vamos a impactar a 400 mil familias campesinas de un déficit de vivienda que puede estar en alrededor de 2 millones en el sector rural.

¿Qué hay del tema financiero?, ni la banca comercial ni las compañías de seguros se le miden al campo...

El Banco Agrario está creado para el fomento del sector agropecuario. El banco debe ser menos banco y más agropecuario. No es volverlo una fundación ni quebrarlo. Hoy es el cuarto banco con mayores utilidades en el país.

Tiene buenos resultados financieros, pero malos agropecuarios. La estrategia es garantizar el acceso fácil al crédito, tanto para los campesinos, como para la clase media del campo (los finqueros que tienen predios pero mueven la economía rural en las cabeceras), y los agroindustriales. Todo, con políticas diferenciales para cada uno, para no caer en errores del pasado que fomentan artimañas para camuflar a uno dentro del renglón del otro. En unos días vamos a lanzar la estrategia de Agrofácil. Y a la banca comercial la vamos a involucrar por voluntad y por competencia.

La asistencia técnica en el campo es otro talón de Aquiles. ¿Qué harán?

La asistencia técnica se acabó, entre otras, cuando se terminó la Caja Agraria, que no daba crédito sin acompañamiento ni asistencia técnica. Por eso hoy utilizamos 5 veces más fertilizantes de lo que el suelo necesita. No habrá ningún programa del Ministerio que no vaya acompañado de asistencia técnica; los créditos medianos y grandes estarán amarrados a la asistencia técnica; retomaremos las Umatas, a cambio de las Epsagro, que son privadas, y promoveremos que los gremios que manejan recursos parafiscales inviertan en el tema.

¿De qué es capaz con el campo?

Soy capaz de recuperar la esperanza en el sector rural, con hechos reales. No quiero más desilusionados del campo. Ese es mi reto.

¿Con el agro como tema de la negociación de paz con las Farc se siente maniatado para aplicar sus políticas?

Para nada. Los pilares del acuerdo son acceso y uso de la tierra, lucha contra la pobreza en el campo, desarrollo rural integral, un plan de desarrollo especial para unos 300 municipios que han sido fuertemente afectados por el conflicto armado, y seguridad alimentaria de la población campesina, con proyectos de economía familiar campesina.

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