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Larsen Marine Oil Recovery (Lamor), compañía finlandesa que tuvo el encargo de reparar los daños ocasionados en Cuninico por el derrame de más de 2 mil 500 barriles de petróleo, asumió esta vez la tarea de remediar los graves perjuicios producidos por los derrames de Petroperú en Chiriaco y Morona.

Como es sabido, el primero se reportó el 25 de enero en la provincia de Bagua, en la región Amazonas, y el segundo el 3 de febrero en la provincia Datem del Marañón, en Loreto.

La empresa estatal dio a conocer la noticia ayer lunes. Según ésta, los especialistas de Lamor ya ingresaron a las zonas afectadas en los kilómetros 206 y 441 del Oleoducto Norperuano, donde se reportaron los vertidos de crudo que juntos sobrepasan los 3 mil barriles. 

Las preguntas caen por su propio peso: ¿Cuál fue el real desempeño de esta compañía en Cuninico?, ¿Podrá con el enorme desafío que tiene al frente?

El derrame en la quebrada de Cuninico en Loreto, en el kilómetro 41 del oleoducto, se dio en junio del 2014. A diferencia de los derrames causados por empresas privadas como Pluspetrol, el caso se expuso casi de inmediato en medios de comunicación de todo el país.

Se derramaron 2 mil 600 barriles de crudo, según fuentes oficiales. El motivo que dio origen a la fuga fue el pésimo estado del Oleoducto Norperuano que opera Petroperú. Por lo menos cinco comunidades se vieron (y siguen viendo) afectadas.

Increíblemente, el ministro de Energía y Minas de aquel entonces, Eleodoro Mayorga, señaló que remediar la zona tomaría unos diez días.

Los diez días pasaron y recién a fines de agosto Lamor hizo su ingreso para trabajar en la limpieza y remediación del área afectada.

En entrevista con Radio San Borja, Galo Vásquez, apu o jefe de la comunidad de Cuninico, informó que a la fecha se siguen viendo trazas o huellas de petróleo en la zona, lo que impacta gravemente sobre la población que no puede hacer uso normal del agua del río y de los recursos que éste les provee. 

El daño es tal, explica el apu, que por un lado "los niños presentan cólicos", por consumir pescado contaminado, y por otro los mayores "no pueden salir a vender sus pescados porque se los devuelven", nuevamente debido a que no se encuentran en buen estado a raíz de la contaminación. 

Todo ello contrasta con el mensaje de Petroperú de fines de octubre de 2014, cuando en un comunicado destacaba la "tecnología de punta" con la que trabaja Lamor. Al respecto, no está de más que, con los dos nuevos encargos, la compañía finlandesa aclare sus verdaderas capacidades.

Lo cierto hasta el momento es que ya ha pasado más de un mes desde el primer derrame y la demanda de las comunidades afectadas, tanto de Amazonas como de Loreto, es que no reciben la atención adecuada. Queda estar vigilantes del tiempo que le tomará a la empresa estatal y a Lamor dejar la zona como era antes, suponiendo que esto sea posible.

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