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Jefes de Estado y de gobierno de América Latina y el Caribe viajarán a Madrid la próxima semana para la VI cumbre eurolatinoamericana, destinada a rescatar históricas y millonarias negociaciones comerciales, con un trasfondo de crisis económica y temas sensibles para ambos bloques.

La gran novedad en esta cumbre de 60 países que comienza el lunes se espera que sea la decisión de los gobernantes de reanudar la negociaciones, paralizadas en 2004, entre los 27 de la Unión Europea (UE) y el Mercosur, el mayor mercado latinoamericano con 270 millones de habitantes e integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesión.

Los negociadores pretenden un acuerdo "de conclusión rápida y ambiciosa", declaró a la AFP el consejero de Comercio de la UE en Brasil, Fabian Delcros. El alto funcionario aseguró que ambas partes han dado señales claras de que flexibilizarán las posiciones, que encallaron en el reclamo latinoamericano de más acceso a Europa para su agricultura, y el europeo de servicios e industria.

Perú y Colombia firmarán un acuerdo comercial con la UE.

En una América Latina dividida en bloques, a su vez inmersos en múltiples diferencias, la Comunidad Andina no consiguió la adhesión de Ecuador y Bolivia, favorables a un integracionismo menos económico.

El otro histórico impasse que puede resolverse en Madrid es la firma del acuerdo UE-Centroamérica, cuyas negociaciones continuaban hasta último minuto.

Las intenciones negociadoras coinciden con un momento de grave crisis en la zona del euro y de recuperación en Latinoamérica.

Para el embajador español en Brasilia, Carlos Alonso Zaldívar, Europa reconoce que "impulsar el comercio y consolidar la inversión" son herramientas para salir de la crisis, y las inversiones de los europeos en el Mercosur superan a las que tienen en China, Rusia e India juntos.

"Son dos regiones que intentan aproximarse, pero que viven profundas crisis en sus bloques: Europa por la crisis económica que amenaza contagiar a sus estados y afectar su integración, y los latinoamericanos, especialmente el Mercosur, están paralizados, con gran retroceso en su funcionamiento", dijo a la AFP Marcelo Coutinho, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.

Francia y otros ocho países europeos se oponen a la negociación con el Mercosur por temor al impacto sobre su agricultura. Según Coutinho, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en su último año de mandato y empeñado en cerrar ese acuerdo, intentará convencer a Francia para levantar el veto, recordando las millonarias compras brasileñas de submarinos, helicópteros y posiblemente cazas franceses.

Antes de la cumbre ya han habido desentendimientos: Brasil, Venezuela, Ecuador y otros países sudamericanos amenazaron con boicotearla si asistía el presidente hondureño, Porfirio Lobo, no reconocido por muchos gobiernos de la región por haber sido elegido tras el golpe de estado de junio pasado. Lobo, finalmente, solo participará de una reunión entre europeos y centroamericanos, y el sensible tema "no será tratado en la cumbre", asegura Zaldívar.

Cuba, que aglutina incondicionales apoyos latinoamericanos, también llega bajo tensiones por las críticas europeas a su situación de derechos humanos y la persistencia de la política europea de 1996, que España pretendía cambiar ahora, que condiciona la cooperación a avances democráticos.

Europa y América Latina y el Caribe parecieron desinflar el interés mutuo en los últimos años. Aún así, la UE, un mercado integrado de 495 millones de habitantes, es el mayor inversor y el segundo socio comercial en Latinoamérica, región convertida en un polo de inversión y comercio.

Pero Asia gana espacio de ambos lados y, según la CEPAL, China desplazará a Europa como segundo mercado en Latinoamérica la próxima década.

En diez años de cumbres eurolatinoamericanas, se sellaron acuerdos de asociación con Chile, México y el Caribe, y dos asociaciones estratégicas (relación política al más alto nivel) con México y Brasil.

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