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“Por segundo año consecutivo, la sequía dio cuenta de la campaña agrícola en el norte del país. La falta de lluvias hizo caer la producción de soja, maíz, pasturas y cultivos de las economías regionales, fundamentalmente el algodón” , sostiene un informe especial publicado en el diario La Nación y firmado por el periodista Fernando Font, quien recorrió las provincias del Norte debido a la situación especial por la que atraviesa el sector ante la falta de precipitaciones.

Esta crítica situación tiene fuertes implicancias sobre todo económicas y sociales. Si bien las provincias del Norte cuantitativamente aportan poco volumen a la cosecha de soja nacional tiene un rol fundamental en las economías locales. Y este panorama no sólo afecta al productor, sino a toda la cadena agroindustrial provocando un círculo vicioso que lleva a la desinversión y a la reducción de la mano de obra.

La actual situación compromete, además de la soja, el maíz y el girasol a otras producciones como las de caña de azúcar, limón, tabaco y algodón en el noroeste argentino (NOA), que abarca las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y parte de Santiago del Estero, y nordeste argentino (NEA), conformada por las provincias de Formosa, Chaco y norte de Santa Fe.

El analista Gustavo López, director de la consultora Agritrend, cree que “aún es temprano para tener una realidad de la producción de soja y maíz en esta región, no obstante se observa un desarrollo dispar de los cultivos producto de los problemas climáticos”. Según este consultor en el caso del cultivo de la soja, el más afectado por la sequía, la producción sería menor en casi un millón de toneladas respecto a la media del quinquenio, con un rinde que rondaría los 1500 kilogramos por hectárea contra los 2500 del promedio. “Si se valúa la diferencia en cuanto al precio FAS actual estaría oscilando en soja en cerca de 340 millones de dólares menos para la región”, señaló.

Y agregó que de las 2.544.784 toneladas cosechadas en la campaña 2010/11 se caerá a 1.159.075 toneladas en la actual campaña, pese a que está ultima cifra representa un pequeño repunte respecto del ciclo 2011/12, que fue de 1.041.616 toneladas. Los rindes fueron de 6,004 kilogramos por hectáreasen 2010/11; 4,698 en 2011/12 y 4,885 en 2012/13.


En maíz en 2010/11 se cosecharon 1.207.290 toneladas, contra los 973.670 en 2011/12 y los 884.110 toneladas en la actual campaña, con sendos rendimientos de 6,004; 4,698 y 4,885 kilogramos por hectárea.

Sequía histórica

Ernesto Ambrosetti, jefe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), dijo que la sequía en las dos últimas campañas en el NOA y en el NEA “agrava la difícil situación que están atravesando las economías regionales debido a la pérdida de competitividad que están sufriendo en función del aumento de los costos de producción, de la mayor presión impositiva, de los altos costos del transporte (fletes), de la persistencia en los derechos de exportación que, en promedio, rondan el 5 por ciento, y de un tipo de cambio que tiene un poder adquisitivo muy bajo y que se ha deteriorado fuertemente por la inflación”.

Según el economista, “las economías regionales se caracterizan por requerir de capital intensivo para producir y demandar una gran cantidad de mano de obra”. Agregó que el capital de trabajo de los productores luego de dos campañas secas es prácticamente nulo. “El endeudamiento es alto y es aquí donde se producen pérdidas de patrimonio. Algunos tendrán que analizar la posibilidad de tener que vender activos (como maquinaria agrícola o liquidar stock, ganadero, entre otros).

Respecto de la mano de obra, Ambrosetti señaló que en primer lugar “al no poder invertir en los niveles adecuados, cae la productividad y esto genera desempleo en el corto plazo, generando o agravando un problema social en todos los pueblos del interior”. Respecto de las pérdidas en soja, maíz y girasol, dijo que afectan toda la cadena agroindustrial y al transporte. “Se pierden muchos miles de viajes”, sostuvo el economista de la Rural y agregó que no sólo está afectado el productor, sino toda la cadena proveedora de insumos estratégicos para el sector (agroquímicos, fertilizantes, semillas, proveedores de maquinarias), ya que no hay recursos, y servicios (contratistas, fletes, acopios y acondicionamiento, como por ejemplo las desmotadoras del algodón, las fábricasde jugo de limón y los ingenios para el azúcar.

Implicancias

“La situación de los cultivos en la zona norte tiene fuertes implicancias económicas y sociales”, dijo Federico Landgraf, economista de Coninagro. Y agregó que si bien las provincias del Norte “cuantitativamente aportan poco volumen a la cosecha de soja nacional (alrededor del 6% de la cosecha) tienen un rol fundamental en las economías locales, ya que en casi todos los pueblos, el campo es único generador de recursos y empleo genuino”.

El otro cultivo importante de la zona es el algodón que tiene una de las menores áreas sembradas en muchos años (como se informa por separado). La falta de rentabilidad, los altos costos del cultivo y el picudo algodonero son las causas de la feroz caída de área.

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