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Unos 4.000 quintales de arroz corriente y flor están embodegados y esperan a los compradores, básicamente del mercado provincial. Antes llevaban el producto a Quito, pero dada la competencia desleal por el contrabando del grano que llega en abundancia desde Perú y los bajos precios en la capital, prefieren comprar este producto aunque la calidad es menor.

Eso es lo que afirma Janeth Murillo, contadora de la piladora, mientras que el presidente, Javier Centeno, señala que “es una cadena” que perjudica al agricultor, que no cubre los costos y por eso deja el campo.
 
“Lo mismo pasa con el maíz, la cebolla, el limón, el ganado, la papa, que ingresan por el sur e invaden los mercados, haciendo que el producto local baje el precio”, añade. Insiste en que mientras no haya políticas severas para evitar el contrabando, el productor ecuatoriano seguirá siendo afectado.
 
Jorge Loor tiene 74 años de edad y más de 40 haciendo dirigencia campesina. Como presidente de la Coordinadora Provincial de Organizaciones Campesinas de Manabí (Copocam) conoce la realidad del agricultor, en la que el contrabando es una arista más. “No hay quién compre por el ingreso de contrabando, hay que tomar el toro por los cuernos”, agrega, al tiempo de criticar que aún con sobreproducción de maíz “se está importando tras bastidores”, lo que atenta contra la producción local.
 
Controles. Rodrigo Mena, ganadero y agricultor de El Carmen que la semana pasada asumió como coordinador zonal del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), señala que “se va a hacer una investigación prolija, tanto en el tema agrícola como el ganadero, para ver por qué lado ingresa el contrabando que va en desmedro de la economía de los agricultores y ganaderos”. Indica  que esta afecta la competitividad y la cosecha local no tiene demanda.
 
Pendiente. El contrabando de productos agrícolas y ganado es solo uno de los problemas que afectan a la agricultura, sector con el que el Gobierno anterior aceptó que tiene “una deuda pendiente”.
 
Alex Alcívar, excandidato a la vicepresidencia de la República, considera que en la última década el sector agropecuario no fue considerado una real prioridad del Gobierno, que se enfocó en reformas políticas y sociales, perdiéndose la oportunidad de iniciar y avanzar en una nueva época de cambios auténticos y positivos para el agro. 
 
Añade que hoy la gente sigue abandonando el campo y la ruralidad, el campesino ecuatoriano tiene en promedio 57 años, cuando la población en general tiene 27 años. “Existe una gran deuda con el agro en todos los componentes de las diferentes cadenas productivas, debemos empezar a pensar en el agro como en el gran generador de exportaciones en un mundo que en el año 2050 tendrá 9.300 millones de habitantes y que requiere de más alimentos cada día, y la comida será más cara cada año”, acota. 
 
Recalca que Manabí y el Ecuador tienen la oportunidad de ser un gran productor de alimentos para la exportación y en ese contexto, generar trabajo especializado y riqueza para los ecuatorianos. 
Jorge Loor dice que el nuevo Gobierno debe retomar lo que está a medias, y darle preferencia. Para él es importante que quien esté al frente de la cartera de Agricultura conozca el campo y se rodee de la mejor gente. “El cartón (título) no arregla nada, es una directriz del conocimiento, por lo que se debe tener conocimiento del oficio, o por lo menos voluntad”, dice.
 
Critica la política de incentivar mayor producción de determinados productos como el arroz, porque cuando hay sobreproducción “nadie dice esta boca es mía”. Todo va de la mano, desde la siembra, el cultivo, la cosecha, el agua especialmente, recalca, mientras señala el azolvado y dañado canal de riego que cruza Las Peñas de Rocafuerte.
 
Enfatiza que los silos están bien si hay un buen seguimiento, incluido el apoyo económico, porque cuando el campesino va a vender su producto quiere la plata, no dejarlo embodegado.
Acciones. El coordinador del MAG indica que se intensificará el apoyo al sector con la gran minga agropecuaria, para que los técnicos lleguen a la mayor cantidad de agricultores con asesoramiento.
“La minga es la unión de todos los sectores campesinos, la planificación para que los cultivos se den de acuerdo a la zonificación, el análisis de la tierra, la tecnificación de acuerdo al área, para que no haya exceso de producción en unos sectores y en otros no, así como el control de precios, para lo cual el presidente de la República  ha creado los consejos consultivos”, explica.
 
Por lo pronto, Mena mantiene reuniones con diversos sectores de la agricultura y la ganadería de Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas, para ir conociendo los requerimientos y trasladarlos al Gobierno central.
 
Riego. Entre los requerimientos de los agricultores está el riego, competencia que está en manos de las prefecturas. Joab López, director de Riego y Drenaje del Gobierno Provincial de Manabí, señala que la demanda de agua es amplia en vista de que no recibe agua por deshielos “y tenemos que acapararla, detenerla con tapes y compuertas”. Dice que los estudios señalan que unas 80.000 hectáreas pueden ser regadas con sistemas tecnificados. Indica que han hecho 60 pozos profundos y más de 500 albarradas en toda la provincia desde que se presentaron deficiencias de agua en el 2016, y han rehabilitado algunos canales en la zona del Carrizal (4.000 hectáreas). Sobre la reparación del sistema de riego Carrizal-Chone, indica que, según los estudios, la reparación bordea los 15 millones de dólares, que se gestionan en el Comité de Reconstrucción.
 
Se refiere a otros proyectos como el de Mapasingue de Portoviejo, que tiene un 30% de avance, Maconta de Colón y Florestal de Calderón, así como el de San Agustín en Sucre y Tosagua, que espera el anticipo para iniciar.
 
Expectativas. Aún cuando el Gobierno ha ofrecido saldar la deuda con la agricultura, en el campo hay escepticismo.
Medardo Demera está recogiendo la cosecha de arroz en La Sequita de Crucita, donde cultivó 5 hectáreas y “más adentro” perdió 2 hectáreas por las inundaciones. Prevé recoger 50 quintales y lo que espera es que haya buen precio porque con el contrabando el arroz flor que cosecha, y que es el mejor, puede alcanzar los 45 dólares, pero si llega el producto de Perú y Guayas venderán menos. 
 
Jacinto Ostaíza, en cambio, prefiere no arriesgarse y cultiva choclo que saca al mercado local. En 3 meses tendrá la cosecha de una cuadra sembrada en Correagua, donde toma agua del río. Hay abundancia de maíz y no quiere perder.
 
Víctor Delgado, gerente de la Piladora Cristo Rey, que aglutina a 80 familias de 4 asociaciones de arroceros, es escéptico y señala que debe haber control y regulación del mercado, del contrabando y de los precios. “No es justo que los productores locales, que tienen un grano de calidad, se vean perjudicados por el ingreso de arroz extranjero”, acota.
Y Álex Alcívar insiste en que “debemos potencializar al agro como el gran generador de bienestar, el reto a la sociedad en su conjunto está planteado, ojalá estemos a la altura de las circunstancias”.
 
Proyectan una gran minga agropecuaria
El Ministerio de Agricultura y Ganadería, la FAO en Ecuador, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Agencia de Cooperación Española, entre otros organismos nacionales e internacionales, trabajarán para implementar la gran minga agropecuaria en pro de una agricultura sustentable. Se trata de un proyecto que abarca diversos ejes para apoyar a los sectores agrícola y ganadero en propiedad de la tierra, kits productivos, fertilizantes e insumos, crédito ágil y oportuno para la producción, riego, seguro agrícola y ganadero, mecanización y asistencia técnica y acceso a mercados.
 
Según la ministra de Agricultura, Vanessa Cordero, el objetivo de la gran minga agropecuaria “no solo es aumentar la producción en el país, sino que la población consuma alimentos sanos y nutritivos que contribuyan a mejorar la salud, de ahí que es necesario trabajar con otros ministerios para lograr estos objetivos”.
 

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