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El cambio climático afectará en la disminución de la producción en un 40 por ciento, principalmente del maíz y el trigo. 

Esto debido a los peligros climáticos como las heladas e inundaciones, por la falta de suficiente agua y la variación de temperatura en las regiones.

El estudio "Tras las Huellas del Cambio Climático en Bolivia" explica que el país, en las próximas décadas, será afectado por un aumento en la temperatura superior a los dos grados centígrados (entre 1,8 y 4,5 grados centígrados) cuyos efectos se traducirán en factores que desencadenarán en la seguridad alimentaria.

El documento fue presentado ayer por los especialistas Luis Salamanca Mazuelo y Javier Gonzales Iwanciw. El mismo sistematiza las investigaciones desarrolladas en el país durante los últimos treinta años y fue apoyado por el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD).

Gonzales Iwanciw señala que el incremento en los niveles del calentamiento global pueden desencadenar en la desaparición de los reservorios de agua como por ejemplo el deshielo de los glaciales y de las fuentes de agua.

"Los cambios en patrones de lluvias pueden afectar a ciudades como Cochabamba, agudizando su problemática de falta de agua", explica.

El estudio refleja la vulnerabilidad del país frente a los peligros climáticos como son las inundaciones, sequías, heladas y deslizamientos. Uno de los más severos es la sequía que da lugar a la disminución de los niveles de nutrición.

LOS RIESGOS El Informe Mundial Sobre el Desarrollo Humano del PNUD destaca que "Bolivia es un país especialmente vulnerable al cambio climático". El estudio señala que Bolivia se encuentra entre los países más vulnerables a los peligros climáticos vinculados a inundaciones, sequías y heladas.

Los registros de observaciones climáticas muestran que los recursos de agua dulce están en riesgo y pueden resultar gravemente afectados por el cambio climático con diversas consecuencias para la sociedad humana y los ecosistemas.

Los agricultores tendrán mayores dificultades de aprovisionar el suministro de agua que podría derivar en sequías e inundaciones más frecuentes.

En las regiones tropicales áridas disminuirán las lluvias y las reservas de agua por el escurrimiento.

Luis Salamanca y Javier Gonzales coinciden en la urgencia de implementar políticas destinadas a la mitigación de los efectos del cambio y climático ya que -desde su perspectiva- hasta la fecha se han presentado iniciativas aisladas e insuficientes.

Los profesionales insisten en la necesidad de realizar acciones coordinadas para mantener una agenda a largo plazo ya que ahora el trabajo de los municipios y gobernaciones es la reacción a las emergencias.

Gonzales asegura que una de las debilidades gubernamentales en las que se debe poner énfasis es el fomento de la agricultura, la promoción de nuevas tecnologías.

Ahora Bolivia está impulsando los principios de derechos a la alimentación y el agua, y se deben establecer mecanismos para su cumplimiento y los retos que plantea la mitigación del cambio climático.

La participación de todas las instancias, incluyendo la sociedad civil, es indispensable, aseguran los especialistas.

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