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PRODUCCIÓN - EXPLORACIONES

57 - Entre las brechas del pasado y los retos del presente: la juventud rural frente a la pandemia de la COVID-19

Autoría: Equipo YPARD Perú: Damaris Herrera Salazar, Alejandra Huamán, Ricardo Vargas, Adriana García, Ana Lucía Araujo
Lugar: - PER
Fecha de publicación: 28, Mayo, 2021
Editorial: IPDRS
N de paginas: 21
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Resumen comentado:

Entre las brechas del pasado y los retos del presente: la juventud rural frente a la pandemia de la COVID-19

 

Equipo YPARD Perú:
Damaris Herrera Salazar,
Alejandra Huamán,
Ricardo Vargas, A driana García,
Ana Lucía Araujo

 

“Lo que más falta es la ayuda económica del gobierno. Si nosotros tuviéramos esa ayuda, ese préstamo. No que nos regalen, no que nos den por dar. Sino que apuesten por nosotros, Un crédito para el agro es muy importante, y aún si son jóvenes pues tenemos que apostar por esos jóvenes, pues tenemos ideas brillantes (....) Con ese empuje, nos vamos para arriba todos, sin esperar que el abuelo o la abuela se vaya para el otro mundo” (Daisy, 36 años, Costa)

“El agro no está solo, estamos nosotros. Hay juventud que ama el campo y que quiere que el campo sea rentable. Somos la esperanza de generar aunque sea alguito para nuestros pueblos. No podremos cambiar al país, pero donde estamos creo que podemos aportar con un granito de arena (Ricardo, 21 años, Sierra)

 

 

La COVID-19 ha sido una enfermedad que trastocó nuestra vida cotidiana de múltiples maneras, generando diversas crisis: sanitarias, económicas, políticas y sociales. América Latina ha sido una de las zonas más afectadas por la pandemia: las profundas desigualdades de la región exacerbaron los efectos negativos de la misma, la cual se benefició de estructuras de protección social débiles, trabajos precarizados y sistemas de salud fragmentados (Naciones Unidas). Uno de los países más afectados en términos económicos y sanitarios ha sido el Perú, quien se enfrenta a una de las contracciones del PBI más grandes de la región (Banco Mundial 2020).

Si bien buena parte de la discusión sobre los impactos de la pandemia ha estado centrada en los efectos sobre los trabajadores informales en las ciudades, diversas encuestas independientes muestran que los territorios rurales se han visto profundamente afectados también. De acuerdo con una encuesta realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo, el 70% de productores agropecuarios de la región ha tenido que vender activos, utilizar ahorros o solicitar préstamos para afrontar la crisis al mes de mayo (Salazar et. al. 2020). En el Perú, el 90% de hogares rurales había disminuido la cantidad y calidad de alimentos que consume (IEP 2020). Estos escenarios prevén un incremento de la pobreza y de la inseguridad alimentaria, por lo que resulta más necesario aún poner en agenda el fortalecimiento de los derechos de los campesinos y las personas que trabajan en zonas rurales.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales señala en el artículo 2, numeral 2°, que se le debe presentar especial atención a ciertos grupos vulnerables, entre ellos, mujeres y jóvenes. En efecto, la juventud rural[1] es uno de los grupos más vulnerables ante la crisis económica y social generada por la pandemia de la COVID-19. En el Perú, esta juventud ya estaba en gran desventaja debido a la extrema precariedad de su empleo en el campo y en las ciudades (Boyd, 2017)[2], las brechas de acceso a tierra y otros activos productivos en sus comunidades de origen (Araujo, 2020), así como a la carencia de un sistema educativo pertinente a sus necesidades y trayectorias (IEP, 2019). Como resultado de la intersección de estas desigualdades, la subsistencia de los y las jóvenes rurales suele depender de empleos eventuales y de bajas remuneraciones, y no tienen acceso a esquemas regulares de protección social. A la luz de estas condiciones, no cabe duda que “la juventud rural sufrirá desproporcionalmente ante la pandemia y sus impactos posteriores” (FAO, 2020).

El presente ensayo tiene como objetivo explorar los principales impactos de la COVID-19 en la juventud rural y sus dinámicas territoriales, haciendo especial énfasis en su impacto sobre el empleo, la economía familiar y las mujeres jóvenes. Este documento tiene como principal fuente la reflexión y la perspectiva de 29 jóvenes rurales líderes participantes del I Taller de jóvenes rurales líderes 2020 organizado por YPARD-Perú. La composición de este grupo de jóvenes fue muy diversa: en términos de género, 14 eran varones y 15 mujeres; y en términos de etnicidad, 7 eran miembros de pueblos indígenas andinos y amazónicos. El taller se desarrolló entre los meses de junio y julio de manera virtual a través de las plataformas WhatsApp y Zoom. A lo largo de éste, los y las jóvenes recibieron videos sobre cada tema abordado, los que fueron incentivo para el diálogo grupal sincrónico (a través de videollamadas) y asincrónico (a través de comentarios, fotos, audios y videos).

Queremos agradecer especialmente, a las 15 organizaciones de la sociedad civil y 6 especialistas que colaboraron con YPARD-Perú para la organización de este taller. Entre las organizacione estuvieron: la Organización nacional de mujeres indígenas andinas y amazónicas del Perú ONAMIAP, la Convención nacional del agro peruano - CONVEAGRO, la Federación Nativa del río Madre de Dios - FENAMAD (en representación de AIDESEP), Eclosio, el Centro Internacional de la Papa - CIP, Centro de investigación y promoción campesina - CIPCA, Solidarité Union Coopération - SUCO, Dirección académica de responsabilidad social DARS - PUCP, TRIAS Andes, Programa Horizontes de UNESCO, Slow Food en Perú, Grupo Yanapai, Fundación Hope y Asociación Pro Rural. Los y las especialistas participantes fueron: Carolina Trivelli (IEP), Chris Boyd (Universidad de Minnesota), Martín Vegas (UNESCO), Facundo Pérez (MINEDU), Melania Canales (ONAMIAP) y Pío Choque (CONVEAGRO).

Este ensayo representa el interés, esfuerzo y compromiso de más jóvenes peruanos y peruanas, urbanos y rurales, por evidenciar la gran relevancia y potencial de los territorios rurales. Esto, además, enmarcado en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos, visibilizando en específico, la situación de los y las jóvenes en el acceso a sus derechos a la tierra, a territorios y recursos naturales, soberanía alimentaria e igualdad de género. Además, al final del ensayo se proponer una Agenda de la Juventud Rural para ser posible esto y seguir construyendo una sociedad más justa, inclusiva y sostenible para todos y todas.

 Jóvenes participantes del I Taller de jóvenes rurales líderes

Alesban López López, Anud Illary Rojas Rodas, Brian Chuquival Mozombite, Cinthia Pamela Ticliahiahuanca Huancas, Christel Dayana Sullón Maza, Edwin Victor Anco, Carlos Frelio, Abigail Taipe Muriel, Gabriela Ninahuanca Zenteno, Gilmer Elias Ordoñez Natividad, Gladys Huaman Turpo, Hever García Cayampi, Jaqueline Chuquillanqui, Jesús Bautista Javier Espinoza, Jheison de la Cruz Cubas, Jhonn Keler Diaz Coronado, Karel Angélica Bedón Irigoyen, Kelly Lorena Patiachi Visse, Mariangela Dayana Pantoja Salguero, Mirella Livia Díaz, Miriam Daisy Yactayo Chalco, Ricardo Miguel Guillen Sánchez, Rosalía García Salvador, Segundo Rogelio Rodríguez Zumaeta, Silvana Candioti, Sonia Elizabeth Rojas Pérez.

[1] En términos estadísticos, la juventud rural es la población de entre 15 y 29 años que desarrolla su vida, principalmente, en territorios que tienen menos de 2,000 habitantes. La evidencia y teoría, no obstante, nos invitan a pensar a la juventud en términos más amplios. Primero, como etapa de transición entre la adolescencia y la adultez, caracterizada por la búsqueda y progresiva consolidación de autonomía económica, política y social. En este marco, los y las jóvenes rurales pueden atravesar esta transición a una edad mayor a los 29 años y hacerlo transitando multi-direccionalmente por una diversidad de territorios: entre sus comunidades de origen, ciudades intermedias y grandes capitales regionales. En todos los casos, el haber nacido en la ruralidad configura sus condiciones de vida, oportunidades, dinámicas sociales y formas de ver el mundo. Esta manera amplia de comprender a la juventud rural es la que adoptamos en este documento.

[2] http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/economia/article/view/11412

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