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Luego de la suspensión temporal que se le impuso en la cumbre de Mendoza, el Gobierno de Federico Franco calificó de "ilegal" la medida y advirtió que "evaluará su continuidad" en el organismo. 

Aislado por sus socios sudamericanos, el Gobierno de Federico Franco en Paraguay amenazó hoy con abandonar la Unasur, al tiempo tranquilizar a la ciudadanía al bromear con que se "ahorrará" dinero en cumbres regionales.

"La República del Paraguay no acepta esa decisión", expresa el comunicado de la Cancillería emitido hoy, y dice que la Unasur adoptó la misma al margen de su Tratado Constitutivo. Agrega que en Paraguay "no se dio ni hubo ruptura del orden democrático", y asegura que las instituciones se encuentran en plena vigencia y los derechos y libertades de las personas están garantizados conforme a la Constitución nacional.

Asunción califica de "frase tristemente célebre" la afirmación de que las medidas adoptadas "no son contra el pueblo paraguayo sino contra el gobierno del Paraguay". "Ante estos sucesos, la República del Paraguay evaluará, conforme a sus legítimos derechos e intereses, su continuidad en la Unasur", concluye el comunicado.

El comunicado, además, sostiene que la resolución de la Unasur fue adoptada "sin sustento alguno", y que ninguna norma vigente autoriza a excluir a un estado miembro o a sus representantes de las reuniones del bloque. Por tanto, "el gobierno paraguayo exige que se señale concretamente la disposición que le sirvió (a la Unasur) de fundamento", y afirma que el organismo "no respetó la soberanía del Paraguay".

Manifiesta también su preocupación, y alerta a la comunidad internacional, sobre el procedimiento utilizado en el caso, "el cual se ha basado principalmente en emociones políticas, soslayando el derecho internacional", según expresa.

También considera "ilegal e ilegítima" a la resolución, sobre el que dice que se le aplica al Paraguay "para encubrir medidas irregulares que tendrán consecuencias negativas sobre la población nacional".

Con respecto al Mercosur, fundado en 1991 por Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, la Cancillería dijo ayer que la suspensión "carece de validez formal" y que "promoverá las acciones que correspondan para dejarla sin efecto", al tiempo que deploró el ingreso de Venezuela al obviar la ratificación pendiente del Senado paraguayo.

La exclusión de los dos bloques, que rechazaron el vertiginoso proceso legislativo que derivó el día 22 en la destitución de Fernando Lugo y la asunción de Franco, se mantendrá hasta las elecciones en Paraguay, previstas el 21 de abril de 2013.

Con nueve meses por delante para enfrentarse al electorado, Franco tendrá que demostrar que su Partido Liberal, en el poder por primera vez después de siete décadas, es capaz de gestionar el país incluso en el aislamiento.

El nuevo mandatario ha repetido sin cesar que su preocupación es "ordenar la casa" y entregar al final de mandato, el 15 de agosto de 2013, un país "organizado", quitando hierro constantemente al repudio internacional.

Hoy mismo, en la inauguración del nuevo mercado de abastos de Limpio, municipio a las afueras de Asunción, bromeó con que se ahorrará dinero por no tener que acudir a "cócteles" y banquetes, en alusión despectiva a las cumbres regionales. "No más viajes, vamos a quedarnos a trabajar", dijo, al tiempo que garantizó que "la actividad comercial dentro del país" no se verá perjudicada.

El Ejecutivo de Franco se ampara en el apoyo claro que le han ofrecido la Iglesia Católica y el empresariado paraguayos, entre quienes hace días resuenan voces que piden abandonar el Mercosur y optar por negociar tratados de libre comercio con EE.UU. y China.

 

 

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