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Un operativo encontró ayer a 14 personas trabajando en un aserradero de Quillacollo. Lo hacían en condiciones inhumanas. Laboraban casi 12 horas y dormían en la carrocería de un camión desde abril de este año. En el grupo estaban seis menores de edad.

Tras la inspección, tres personas fueron detenidas: dos acusadas de hacer contacto con los indígenas guarayos (Santa Cruz) y el hermano del dueño M.H. del aserradero Fabolman instalado en el kilómetro 11 de la avenida Blanco Galindo.

La Defensoría del Pueblo, la Defensoría de la Niñez de Quillacollo, la Fiscalía y la dirección de Trabajo de Cochabamba actuaron a denuncia de los vecinos.

La directora de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Quillacollo, Elsa Canedo, señaló que la promesa de empleo y mejores condiciones laborales fueron el anzuelo para que indígenas guarayos sean contratados. Se presume que trabajaban desde las 7:00 hasta las 18:30 horas, con un breve descanso a mediodía, los siete días de la semana. Lo acordado fue de 90 bolivianos el jornal, pero hasta la fecha no se les pagó.



Según Canedo, el dueño del aserradero, debe presentar documentos de contratación, garantías de su negocio, aportes a la Administradora de Seguros de Fondos de Pensiones (AFP) de los trabajadores y otros, ante la Fiscalía en los próximos cuatro días.

En cuanto a los adolecentes y los niños, hijos de los trabajadores, fueron derivados a la Defensoría. 

FUENTE: DIARIO OPINIÓN

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