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PRODUCCIÓN EXPLORACIONES

Ensayos sobre desarrollo rural y de interés regional solicitados por el IPDRS.
Se autoriza su reproducción total o parcial, citando al autor y como fuente al IPDRS.

Publicado el Lunes, 04 Mayo 2020
Jhaquelin Dávalos E. - Juan Camilo Forero A.

54 - Virtualización de la educación en Sudamérica frente a la pandemia Covid-19

Autor: Jhaquelin Dávalos E. - Juan Camilo Forero A.
Lugar: - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 04, Mayo, 2020
Editorial: IPDRS
N de paginas: 17
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Virtualización de la educación en Sudamérica frente a la pandemia Covid - 19

Jhaquelin Dávalos E. - Juan Camilo Forero A.

La pandemia provocada por el virus COVID-19 ha representado un giro importante para la historia de la educación virtual. Este artículo explora las medidas asumidas en diez países de la región (hasta el 3 de mayo de 2020) para procurar la continuidad de la educación en alerta sanitaria, intentando focalizar datos de su atención al área rural. ¿Cuál es el alcance de estas medidas educativas considerando que la mayor parte de la población sudamericana, se ubica en el sector rural y las dificultades de conectividad son bastante graves?

Publicado el Jueves, 30 Abril 2020
Bárbara Chepillo Vial, Matías Cox Verdugo

53 - El oficio de colchandera: Mujeres rurales conservando la tradición a lo largo de la historia en el Valle de Itata, Chile

Autor: Bárbara Chepillo Vial, Matías Cox Verdugo
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_CHL
Fecha de publicación: 30, Abril, 2020
Editorial: IPDRS
N de paginas: 17
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El oficio de colchandera: Mujeres rurales conservando la tradición a lo largo de la historia en el Valle de Itata, Chile1

Bárbara Chepillo Vial2 - Matías Cox Verdugo3

El siguiente ensayo pretende explorar las distintas aristas que implica el desarrollo del oficio de las colchanderas 4 del Valle de Itata. La producción realizada por estas mujeres atravesó distintos contextos históricos donde las relaciones de producción fueron variando. Véase a través del alcance a nuevas tecnologías para la producción (máquinas de coser) o los distintos escenarios económicos a los cuales estas comunidades se veían imbuidas. De esta manera se pretenderá dar una caracterización de lo que es este oficio. Cabe recalcar que este es un trabajo realizado principalmente, por las mujeres de las comunidades de la región Ñuble de Chile.

Mediante la recolección de los distintos relatos mostrados por Chepillo (2019) en el trabajo etnográfico “Colchanderas del valle de Itata: oficios, tradiciones y prácticas” pretende ahondar en los cambios que se enfrentaron distintas personas. Y a la par, demostrar cómo este trabajo ancestral, el oficio femenino de las colchaderas respondió a distintos contextos. Cabe mencionar que, en muchos casos, este oficio también es realizado por hombres. En ese sentido, diferentes aspectos fueron modificados como la propia producción y adoptando distintas formas de organización. Así como las agrupaciones de colchaderas, que dan vida a tal oficio.

En resumen, lo que pretende el ensayo es, a través de la caracterización, entender cómo se vive el oficio de colchandera y como este se ha ido adaptando en los distintos contextos históricos. Así como menciona Federici (2008), la reorganización del capital internacional en los años 60 y 70 va en una directa relación con la precarización del trabajo, donde la feminización de este permite la precarización del mismo. En sus palabras: “Parece, prácticamente como si de una norma social se tratase, que el valor del trabajo se reconoce, y casi que se crea, mediante el rechazo al mismo” (Federici, 2008, p.160).

Situación similar sucede con el oficio de colchanderas debido al rechazo por parte de los hombres a considerar esta actividad como suya, dejando en consideración a las mujeres la valorización de forma autónoma y autogestionada por parte de las estas.

El estudio etnográfico se realizó el año 2017 en el valle de Itata, ubicado en la región Ñuble de Chile. Específicamente en las comunas de Ninhue, Quirihue y Trehuaco. Se pudo apreciar que una de las características principales del territorio es dicho oficio realizado por mujeres campesinas. Las cuales, utilizando la paja de trigo, tejen largas trenzas a las que luego denominan “cuelchas”. Cabe mencionar que el trigo utilizado no es cualquiera, si no, que son variedades locales en donde la semilla fue cuidada y traspasada de generación en generación. Así, permitiendo la perpetuación de las tradiciones de las cultoras del territorio.

La inclusión del método etnográfico para el desarrollo de las ciencias agronómicas permite entender las distintas aristas que tiene esta. Si bien la agronomía cuenta con un amplio campo científico, generalmente no desarrolla el aspecto social. El cual está ligado a la producción de alimentos y por tanto al agro, de manera estrecha. Por otra parte, entender la materia prima, en este caso el trigo, como un recurso artesanal lejos de la industrialización y por ende capitalización, permite el desarrollo de pequeños agricultores. Al menos en Chile forman casi un 90% de unidades productivas del país (Berdegué y López, 2017). Además, mencionar las diferentes disciplinas que convergen dentro de este estudio, relacionando de manera específica, a profesionales en la antropología, en diseño, y agronomía. Permitiendo ampliar la visión de cómo trabajar y entender de alguna manera u otras diferentes disciplinas que se encuentran ligadas.

Por lo cual, es necesario comprender esta producción de conocimiento como etnobotánica. Debido al entendimiento de una realidad territorial de personas que dan forma a este y a las distintas plantas y materias que confluyen. También es necesario entender la relación que establecieron las personas con el entorno, y las disponibilidades de alimentos que estos generan. La domesticación de las plantas, como menciona Guillén (2010), es la aparición de la agricultura. Lo cual va modificando el tipo de grano. Por otro lado, también es necesario remitirse a distintos trabajos realizados en Sudamérica. Tanto para el estudio de la producción de artesanías con materias primas vegetales locales, como en Colombia. Donde un gran porcentaje de oficios artesanales del país emplea fibras de plantas silvestres y cultivadas como fuentes de materia prima según Casas y Lozano (2018). O la preservación de la yuca en la Amazonia por parte de las mujeres de comunidades indígenas. Tal como muestra el trabajo de Perez y otros (2019).

1 El presente ensayo obtuvo el 4to Lugar en el concurso “Mujeres rurales: innovando estrategias, transformando realidades” en la versión 2019. Organizado por el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS).

2 Bárbara Chepillo Vial, de nacionalidad chilena, es Ingeniera Agronómica. Parte del Proyecto FIA: “Tejidos de paja de trigo: adaptación de variedades locales, recuperación de trenzados tradicionales y nuevas utilizaciones del trenzado para las colchanderas del Itata”.

3 Matías Cox Verdugo, de nacionalidad chilena, es Ingeniero en Ejecución Química. Y en la actualidad es estudiante de Antropología de la Universidad de Santiago (Chile).

4 El oficio de ‘colchanderas’ se refiere a las cultoras de la cuelcha, una trenza fina de paja de trigo que se usa en la confección de sombreros y otros artículos.

Publicado el Jueves, 30 Abril 2020
Monserrate Vásquez, Grace Campoverde, Andrea Cisneros, Kelly Rueda.

52 - Mujeres rurales, mujeres tierra, guardianas de vida

Autor: Monserrate Vásquez, Grace Campoverde, Andrea Cisneros, Kelly Rueda.
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_ECU
Fecha de publicación: 30, Abril, 2020
Editorial: IPDRS
N de paginas: 20
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Mujeres rurales, mujeres tierra, guardianas de vida1

Monserrate Vásquez, Grace Campoverde, Andrea Cisneros, Kelly Rueda2

Trabajar con mujeres, sin duda, es una experiencia indescriptible, por el acercamiento con uno de los grupos sociales en condición de desventaja en cuanto a derechos y obligaciones. La historia puede evidenciar la constante lucha de las mujeres en busca de la igualdad con los hombres. Donde nosotras tengamos opiniones y actitudes políticas e ideológicas muy diversas, ya que nuestros intereses son muy diferenciados. Sin embargo, como seres humanos tenemos una serie de derechos comunes que van desde el derecho al trabajo, libertad de expresión, entre otros. (Red, 2005).

Este ensayo surge como una necesidad de contar la experiencia de acercamiento con las diferentes mujeres pertenecientes a una feria agroecológica. Surgió gracias a un trabajo de vinculación de la universidad; donde nosotras, como estudiantes, para cumplir nuestras horas de trabajo de vinculación, tuvimos la oportunidad de participar en este proyecto. Mismo que trajo consigo varias anécdotas que nos ayudaron a conocer, de cierta manera, diferentes aspectos de la vida de las mujeres rurales, en este caso indígenas. Muchas veces las actividades diarias de este grupo de mujeres son desconocidas e inclusive no tomadas en cuenta, ni tratadas con la verdadera importancia que tienen para el sostenimiento del diario vivir de sus comunidades y de la localidad.

La feria agroecológica “La Pachamama Nos Alimenta” es un espacio creado por mujeres campesinas indígenas. Surge para brindar un espacio donde las familias, especialmente aquellas en que las mujeres cultivan y producen alimentos, puedan comercializar los productos que cada una de ellas siembra en su chakra 3. La participación de las mujeres en la feria dinamiza la economía de las familias. También les brinda la posibilidad de administrar sus propios ingresos dentro de un contexto donde las brechas de género, para el acceso laboral, aún son grandes, en base a la división sexual del trabajo. Según el Informe Anual del cumplimiento de los Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) en Ecuador (2018), las mujeres reciben una remuneración 22% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo. Además, la Organización de Naciones Unidas establece que la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo remunerado propicia un cambio significativo en el contexto familiar.

Las actividades que realizamos como parte del proyecto de vinculación con la comunidad consistía en transportarnos al domicilio de cada mujer en las diferentes comunidades rurales. Así, poder cumplir con la actualización de datos de su organización. Durante el transcurso de nuestro trabajo se pudo observar distintos problemas como llegar a los domicilios, pues las carreteras estaban en mal estado. Otras veces no se podía conseguir un medio de transporte que nos lleve con facilidad al lugar que necesitábamos. En algunos casos no podíamos llegar con la persona correcta porque no se encontraba en el domicilio o, simplemente, no teníamos una manera de contactarnos.

En fin, se presentó un sin número de dificultades, pero estás no impidieron que se realicen nuestras visitas. Las experiencias que vivimos nos motivaron a escribir este documento, como un medio de expresión que nos brinda la oportunidad de mostrar cómo las mujeres rurales aportan a la transformación de sus realidades, dentro de su mismo entorno. Y cómo el contacto con sus realidades, a su vez, transformaron las nuestras. El palpar de primera mano diferentes experiencias generó la necesidad de dar la importancia debida y necesaria al papel que tiene una mujer, no sólo dentro el área rural sino también en el sector urbano. Su quehacer diario recrea, sin ellas saberlo, un cruce de experiencias y lazos de interdependencia entre sectores.

Tras la recopilación de varias anécdotas, tanto de las autoras como de los demás participantes en el trabajo de vinculación, se pudo identificar cinco temas muy importantes para la redacción de este registro escrito. Tocaremos los siguientes temas: la feria como espacio de oportunidades no sólo económicas, sino que también de fortalecimiento social entre las participantes. Otro tema es el trabajo desde la chakra, poniendo a consideración el esfuerzo que hacen estas mujeres al momento de volverse agricultoras. También un tema importante es aquel que muestra cómo es el nivel educativo de las mujeres rurales y cómo hay grandes cambios entre generaciones. Otro tema que se aborda es acerca de las relaciones entre pareja y cómo es el diario vivir para la familia rural, se topa el tema de la simultaneidad que tienen las mujeres rurales entre actividades. Y, por último, presentamos un tema que engloba a los demás, pero tiene una perspectiva en torno a la edad de las distintas mujeres.

1 El presente ensayo obtuvo el 3er Lugar en el concurso “Mujeres rurales: innovando estrategias, transformando realidades” en la versión 2019. Organizado por el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS).

2 Las cuatro autoras, de nacionalidad ecuatoriana, cursan el décimo semestre de la carrera de Ingeniería en Gestión y Desarrollo Social de la Universidad Técnica del Norte (Ecuador).

3 Chakra: Espacio de tierra donde se siembra, que tiene un significado muy profundo entorno a la cosmovisión andina.

Publicado el Miércoles, 29 Abril 2020
Anabella Verónica Denuncio

51 - Mujeres indígenas rurales en el Chaco Argentino: Del espacio doméstico al espacio público

Autor: Anabella Verónica Denuncio
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_ARG
Fecha de publicación: 29, Abril, 2020
Editorial: IPDRS
N de paginas: 26
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Mujeres indígenas rurales en el Chaco Argentino: Del espacio doméstico al espacio público1

Anabella Verónica Denuncio 2

Mujeres Indígenas y Proyectos de Desarrollo en el Gran Chaco argentino

El Gran Chaco argentino forma parte de una región mucho más amplia: el Gran Chaco Americano. Se trata de un territorio boscoso de gran diversidad, tanto social como ambiental. Su extensión incluye más de un millón de kilómetros cuadrados. Y comprende parte de los actuales territorios de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil. Constituye la mayor masa boscosa de Sudamérica después de la Amazonía. Cuenta con una amplia variedad de ambientes y una vasta diversidad de especies vegetales y animales que hacen de esta zona un área clave para la conservación de la biodiversidad.

Asimismo, desde el punto de vista socio-cultural, cuenta con una gran diversidad de grupos étnicos y lingüísticos: wichís, chorotes, ayoreos, qom (tobas), pilagás, guaraníes, matacos, sólo por nombrar algunos. Cuya presencia en la región es preexistente a la conformación de los estados nacionales. En los cuales, actualmente, se hallan comprendidos.

Paradójicamente, pese a tener una gran riqueza ambiental y socio- cultural, el Gran Chaco argentino posee los peores índices socio-económicos. Es decir, según los datos del último Censo Nacional realizado en 2010, la región registra los índices más altos de pobreza. Así como los porcentajes más elevados de hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) de Argentina.

La implementación de políticas y acciones de intervención en el territorio chaqueño destinadas a transformar su fisonomía natural y sus estructuras productivas y poblacionales constituye un fenómeno de larga data. Solo circunscribiéndonos al período de construcción del Estado-Nación argentino es posible mencionar algunos hitos significativos. Tales como las economías de enclave forestales, la campaña militar al norte para liberar tierras y el proyecto de fundación de colonias agrícolas con población migrante europea (Sapkus, 2009). Décadas más tarde, los intentos de implementación de un modelo desarrollista volvieron a priorizar este territorio como espacio testigo de los beneficios de “modernizar” las economías regionales (Rofman, 1993). Como advierten diversos autores (De la Cruz, 1997; Gordillo, 2006; Trinchero, 2000), el despliegue de estas dinámicas de transformación estuvo intrínsecamente asociado a la historia de despojo, violencia, persecución, marginación y miseria que caracterizó la historia reciente de las poblaciones indígenas que habitan estos territorios en forma ancestral.

Sin embargo, dentro esta tendencia general, es preciso advertir matices significativos en torno al rol asignado a las poblaciones indígenas en las dinámicas de transformación referidas. La amplitud que adopta este contraste puede ejemplificarse considerando las diferencias existentes a nivel de dos instrumentos de política internacional. Mismos que permean políticas públicas sobre la cuestión indígena a nivel gubernamental como no- gubernamental. Me refiero a los convenios elaborados desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que fueron subscriptos por Argentina. Por una parte, el Convenio 107, promulgado en 1957, resulta un ejemplo claro de la orientación del proyecto desarrollista de la segunda mitad del siglo XX. En tanto establecía, sin ambages, que los Pueblos Indígenas representaban sociedades temporarias destinadas a desaparecer a través de la aculturación programada o “modernización”. En contraste, casi cuarenta años después, el Convenio 169, establecido en 1989, propuso un giro radical en el modo de concebir a estas poblaciones. Estableció como principios rectores el reconocimiento del carácter pre-existente al Estado-Nación y el derecho a la diversidad étnica y cultural.

Desde mediados de 1960 el territorio chaqueño fue el destinatario privilegiado de la instalación de equipos de trabajo de tinte eclesial, católicos y protestantes, en zonas rurales con presencia campesina e indígena. Los agentes que conformaban los equipos de trabajo llevaron adelante extendidas estancias entre los indígenas. Donde emprendieron proyectos integrales de desarrollo, dirigidos al mejoramiento de la salud, educación y el 5

trabajo. Pues se enmarcaron en el ethos desarrollista de la época y para ello contaron, fundamentalmente, con el apoyo de donantes extranjeros (Bray, 1989). Me refiero, por ejemplo, a Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como el Instituto de Cultura Popular (INCUPO), ASOCIANA, FundaPaz y la Junta Unida de Misiones (JUM). Las mismas accedían a financiamiento de organismos eclesiales europeos como MISEREOR, Pan para el Mundo, Organización Intereclesiástica para la Cooperación al Desarrollo (ICCO), entre otros.

En sus inicios, la implementación de estos proyectos se apoyó en la idea de que la inversión de tecnología y capital permitiría alcanzar el “desarrollo”. Se confiaba en que esas intervenciones lograrían mejorar la calidad de vida y el acceso a bienes y recursos materiales y simbólicos, reduciendo la pobreza y la desigualdad. Además, mediante un enfoque integral, a través de la actuación sobre la economía, educación, salud, vivienda, alimentación y productividad, se pensaba que podría romperse, decisivamente, el círculo vicioso de la pobreza, ignorancia, enfermedad y baja productividad. Y, una vez que eso se lograra, el proceso de desarrollo económico podría volverse auto-sostenido.

No obstante, hacia mediados de la década de 1980, como puede advertirse en informes de la época, elaborados por los organismos cooperantes (Von Bremen, 1987; Wallis, 1986), emergieron profundas críticas hacia las acciones de las agencias de desarrollo. Esos informes indicaban que los programas implementados durante casi dos décadas no habían logrado producir transformaciones profundas en la remisión de la pobreza.

Asimismo, durante los años 70’ y 80’, los avances de las teorías de género en la academia y el movimiento feminista impulsaron profundos debates. Los cuales condujeron a que los planificadores del desarrollo comenzaran a detenerse en el rol de la mujer. Una temática que hasta el momento había sido ignorada. Las críticas feministas efectuadas a ese tipo de proyectos permitieron observar que el trabajo de las mujeres había estado ausente en los cálculos de los planificadores del desarrollo. A partir de entonces comenzó a considerarse que uno de los factores del fracaso de las agencias de desarrollo, para mitigar la pobreza, era consecuencia de haber focalizado la tarea en los varones. Sin tomar en cuenta el rol de las mujeres.

Desde entonces, el paradigma del desarrollo se dirigió a las mujeres desde diversos enfoques. En un primer momento, fueron consideradas como un “camino rentable” para invertir y alcanzar el desarrollo económico. Posteriormente, esta idea fue sustituida por el concepto de “empoderamiento”. Entendido como el afán de lograr revertir la subordinación de las mujeres y mejorar su autoestima. A través del fortalecimiento de la ciudadanía, con capacitaciones dirigidas al conocimiento de sus derechos. Esto condujo a que los temas “mujer” y “género”, así como el interés en las poblaciones indígenas, cobraran relevancia en los programas de desarrollo. Pues se convirtieron en tópicos prioritarios en las agendas de las entidades de financiamiento internacional.

En este ensayo realizo algunos aportes analíticos sobre las mujeres indígenas rurales organizadas a partir de proyectos de desarrollo rural y su participación en el espacio público. De manera concreta me propongo contribuir a la comprensión de los procesos organizativos e identitarios, protagonizados por mujeres indígenas rurales en el espacio público. Desde un abordaje metodológico que combina etnografía con análisis de documentos, me focalizo en la experiencia de las mujeres qom (tobas) que habitan las comunidades indígenas rurales de Pampa del Indio en la provincia de Chaco, Argentina. A través de la observación del caso de la organización “Nate’elpi Nsoquiaxanaxanapi” 3 (“Madres Cuidadoras de la Cultura Qom”). Considero un período temporal que abarca las últimas tres décadas, desde 1985 hasta 2015.

En consecuencia, en este ensayo reconstruyo la trayectoria organizativa de este colectivo de mujeres indígenas. Por un lado, coloco especial atención en las actoras e instituciones que promovieron la organización base. Y observo el desempeño de actividades que permiten comprender cómo las mujeres indígenas lograron trascender el espacio doméstico. Y así, ganar mayor presencia en el espacio público, tanto comunitario como extracomunitario. Por otro lado, exploro las tensiones entre la defensa de los derechos colectivos a la diversidad étnica y cultural y los derechos individuales de las mujeres que son expresados por las mismas indígenas al presentar sus demandas en el espacio público.

La tesis que sostiene este ensayo afirma que las mujeres indígenas de Pampa del Indio- Chaco protagonizaron procesos organizativos e identitarios. Mismos que les permitieron trascender el espacio doméstico y visibilizar sus voces en el espacio público, comunitario y extracomunitario. A través de la organización de diversas actividades de trabajo y capacitación que se enmarcaban en proyectos de desarrollo llevados adelante por ONG de tinte eclesial. Al hacerlo, la dimensión de la maternidad y la posesión de una “cultura ancestral” ganaron potencia y centralidad en sus demandas de territorio, salud y educación intercultural. Es decir, estos aspectos jugaron un papel fundamental en su construcción como sujeto político en el espacio público. Tensando la división dicotómica entre los derechos colectivos a la diversidad étnica y cultural y los derechos individuales de las mujeres. En este sentido, considero que cuando las mujeres indígenas enarbolan sus demandas en el espacio público, suelen priorizar la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas a la diferencia étnica y cultural. Y colocan en una posición subordinada la defensa de sus derechos como mujeres. Sin embargo, esto no significa que desconozcan las desiguales relaciones de género y poder en que se hallan inmersas.

 

1 El presente ensayo obtuvo el 2do Lugar en el concurso “Mujeres rurales: innovando estrategias, transformando realidades” en la versión 2019. Organizado por el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS).

2 Anabella Verónica Denuncio, de nacionalidad argentina, es Socióloga (UBA), Magíster en Ciencias Sociales (IDES/ UNGS), Doctoranda en Ciencias Sociales y Humanas (UNQ). Becaria Doctoral en Temas Estratégicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Investigadora del Instituto de Estudios sobre Ciencia y Tecnología (IESCT) de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina).

3 El nombre de la organización está escrito en lengua qom (toba).

Publicado el Miércoles, 29 Abril 2020
Natalia Silva Furlani y Lidia Furlani Caballero

50 - Las potencias donde “no pasa nada”. Relatos de la vida cotidiana de las mujeres de la ladera del cerro Pie de Palo, San Juan - Argentina

Autor: Natalia Silva Furlani y Lidia Furlani Caballero
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_ARG
Fecha de publicación: 29, Abril, 2020
Editorial: IPDRS
N de paginas: 25
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Las potencias donde “no pasa nada”. Relatos de la vida cotidiana de las mujeres de la ladera del cerro Pie de Palo, San Juan - Argentina1

 

Natalia Silva Furlani 2
Lidia Furlani Caballero3

Has criado muchos niños Has cuidado muchos fuegos Has plantado y cosechado Has llorado en el desierto Has vivido muchas vidas Que te gritan en el pecho Donde aúllan las mujeres Que quemaron en el fuego PARA CREAR MUJER Inés Lolago4

En este ensayo queremos contar qué pasa donde parece que “no pasa nada”. Esta es una expresión utilizada por los y las pobladoras del árido sanjuanino para referirse al devenir cotidiano de la vida sin acontecimientos importantes. Desde ahí pretendemos poner en valor las narraciones de los modos de vida de mujeres para mostrar cómo sostienen la vida y tejen la comunidad a paso lento. Al igual que las mujeres del relato, nosotras también habitamos la ruralidad argentina y por eso nos permitimos hablar en primera persona. Estas narrativas nos ayudan a pensar en el desarrollo rural situado y concreto. Pensándonos desde nuestra identidad indígena ocultada creemos que, a través de ella, estas realidades pueden conectarse con las otras hermanas de las comunidades indígenas campesinas. Para hermanarnos en este ser latinoamericanas.

El llamado a la convocatoria del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) concede la ocasión para conjeturar respecto de la autogestión de las mujeres desde la capacidad de lucha al embate colonial capitalista. En las prácticas que aseguran la alimentación y afirman el tejido comunitario. Quien nos lea hallará una búsqueda de la identidad indígena en las prácticas cotidianas de las mujeres. Para mostrar cómo desde allí se crean vínculos basados en la reciprocidad, que permiten intercambios no monetarios entre los miembros de la comunidad. En las siguientes páginas el lector y la lectora no encontrará las crónicas memorables de la apropiación de tierras, ni la defensa de una reserva natural, tampoco la experiencia de un movimiento social creciente. Si no, narraremos la cotidianeidad de las mujeres del lugar donde nacimos y crecimos. Porque creemos en su potencia para el desarrollo.

Para presentar las ideas en torno a la autogestión de las mujeres, este ensayo se ordena alrededor de cuatro apartados. Una presentación de quiénes somos las que escribimos y desde dónde lo hacemos. Luego, planteamos una contextualización de la geografía y un breve análisis histórico sobre la conquista del territorio indígena. Posterior, desarrollamos tres relatos sobre mujeres: una mujer mitológica, una mujer contemporánea y un grupo de mujeres vinculado a una experiencia de ferias. Por último, expondremos las reflexiones, respecto al desarrollo de este trabajo.

 

1 El presente ensayo obtuvo el 1er Lugar en el concurso “Mujeres rurales: innovando estrategias, transformando realidades” en la versión 2019. Organizado por el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS).

2 Natalia Silva Furlani, de nacionalidad argentina, es MSc. en Estudios Sociales Agrarios de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO - Argentina). Coautora de una basta producción de textos científicos en torno a la agroecología. Hasta la fecha brinda Cátedra de Planificación y Desarrollo Rural Sostenible en la Universidad Nacional de San Juan, entre algunas de sus actividades.

3 Lidia Furlani Caballero, de nacional argentina, psicóloga, maestrando en Metodología de la Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Juan y doctorando en Psicología en Universidad Nacional de San Luis. Becaria doctoral del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Su propuesta de tesis doctoral se vincula al estudio de la micropolítica del deseo de mujeres rurales. Actualmente trabaja en el Instituto de Investigaciones Socio Económicas (IISE) de la Facultad de Ciencias Sociales en Universidad Nacional de San Juan (Argentina).

4 Inés Lolago es autora, compositora e intérprete argentina. Para escuchar la canción “Para crear mujer” acceda a: https://open.spotify.com/track/5zBgrz0MemkyzNMzdmaxDV?si=SR6L7ZUMQYKf0ZJ-r2rwHA

Publicado el Viernes, 13 Diciembre 2019
Francisco Hidalgo Flor

49 - Comunidad Agora, barrio: pilares del levantamiento indígena – popular de octubre 2019

Autor: Francisco Hidalgo Flor
Lugar: - COM_EXPLORATIONS_EXPLORACIONES_GEOREFERENCED_OPTION_ECU
Fecha de publicación: 13, Diciembre, 2019
Editorial: IPDRS
N de paginas: 10
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Comunidad Agora, barrio: pilares del levantamiento indígena – popular de octubre 2019[1].

Por: Francisco Hidalgo Flor[2]

 

La magnitud e intensidad de la revuelta indígena – popular por la derogatoria de las medidas que llevaron a la elevación del precio de las gasolinas y del transporte público, sorprendió a todos, en primer lugar, a las élites gobernantes, que habían calculado una tibia y “manejable” respuesta desde las clases populares, y también a los sectores populares de la ciudad y del campo que se iban reconociendo en la creciente masividad y fortaleza de las movilizaciones.

Esa sorpresa y amplitud de la protesta, que llegó a copar buena parte del país, especialmente en la región andina del Ecuador, al punto de poner en cuestión la estabilidad del propio régimen de Moreno, fue la que obligó a que las clases dominantes, a regañadientes, se hayan visto obligadas a retroceder y echar abajo las medidas.

La revuelta indígena popular de Octubre es un acontecimiento aún en movimiento, por ejemplo, al momento de escribir este artículo se ha instalado un parlamento popular bajo iniciativa de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – Conaie para discutir las propuestas de los movimientos sociales, mientras que el gobierno ha presentado una nueva ley tributaria, y reabre las reuniones alrededor de la reforma laboral.

Este levantamiento social, que “golpeó el tablero” del continuum de la transición del retorno neoliberal, marca una presencia fortalecida de las reivindicaciones populares, y tiene la virtud de evidenciar la multiplicidad de las resistencias, se hacen presentes los marginados, los excluidos, ante los impactos de más de una década de modernización capitalista.

 

[1] Ponencia presentada en el XV Seminario Internacional Gramsci – Bogotá noviembre 2019, Universidad Nacional de Colombia

[2] Sociólogo, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central del Ecuador, investigador de SIPAE.

Publicado el Miércoles, 04 Diciembre 2019
Magali Vienca Copa Pabón y Amy Michelle Kennemore

48 - Construcción de la justicia desde la justicia indígena: Experiencias interlegales de Inquisivi - Bolivia

Autor: Magali Vienca Copa Pabón y Amy Michelle Kennemore
Lugar: La Paz - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 04, Diciembre, 2019
Editorial: IPDRS
N de paginas: 16
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Construcción de la justicia desde la justicia indígena: Experiencias interlegales de Inquisivi

 

Magali Vienca Copa Pabón[1] / Amy Michelle Kennemore[2]

 

Introducción

El 19 de marzo de 2018 se inauguró un Tribunal provincial y mixto (ayllu y sindicato) de Justicia Indígena de Inquisivi, una provincia de seis municipios ubicada en el suroeste del departamento de La Paz. La creación del Tribunal es resultado de una lucha legal de las autoridades de justicia indígena para resolver un conflicto de límites de terrenos entre dos comunidades: la comunidad de Titiamaya del Ayllu Cagua y la Comunidad de Sopocari del Sindicato Agrario. Dicho conflicto – que había derivado en un proceso penal por avasallamiento- puso en cuestión las estructuras internas tradicionales dentro del Ayllu y del sindicato para resolver el conflicto, lo que impulso a las autoridades hacia la ruta de la justicia indígena para reclamar sus derechos fundamentales de ejercer la justicia según sus propias normas y procedimientos.

La herramienta principal de esta lucha fue un “conflicto de competencias”, mecanismo jurídico establecido por la Constitución Política del Estado bajo el marco de pluralismo jurídico igualitario. En un conflicto de competencia, las autoridades de la Jurisdicción Indígena Originaria Campesina (JIOC) y los jueces de la justicia ordinaria se disputan la competencia de un caso concreto.

En un contexto donde las vías formales hacia la autonomía indígena parecen parcialmente – si no casi completamente – bloqueados, el marco constitucional del pluralismo jurídico en Bolivia se ha convertido en un sitio de lucha y innovación legal por parte de muchos lideres indígenas originarios en los años recientes. En algunos casos, como el caso emblemático de Zongo, las autoridades indígenas originarias lograron desafiar las normas que delimitan severamente los derechos colectivos avanzados en la Constitución, tales como la Ley de Deslinde Jurisdiccional (Ley No 073/2010)[3], para arrebatar un proceso jurídico de características penales y ambientales a un juez ordinario.

Lo inédito del Tribunal Mixto de Inquisivi es el establecimiento de la primera instancia a nivel provincial (compuesto de varios municipios, secciones y comunidades) que es conformado por las autoridades tanto del Sindicato y del Ayllu, dos estructuras de organización político-jurídica que tradicionalmente se presentaban como distintos y hasta antagonistas. Ambas relacionadas con categorías como campesino, originario e indígena. La categoría “indígena originario campesina” (singular y sin comas) fue el resultado de debates dentro del Pacto de Unidad, una entidad representativa de amplios sectores populares como los sindicatos campesinos y las organizaciones indígenas en la Asamblea Constituyente. Según Schavelzon (2012: 93), una gran parte de la tensión se centraba en el hecho de que muchas de las organizaciones campesinas no querían dejar de ser reconocidos como aymaras o quechuas, pero tampoco querían dejar sus organizaciones sindicales o su identificación como campesinos, dado de que podría significar la pérdida de derechos que correspondía con una u otra de las categorías.

Por otra parte, hemos visto los límites que estas autoridades enfrentan al poner en vigencia su derecho a ejercer la justicia indígena. La primera barrera que enfrentan las autoridades indígenas es acceder al Tribunal Constitucional debido a las brechas legales y burocráticas que enfrentaron, sumado a la incertidumbre que viene después de su victoria legal para resolver un caso concreto.

Nuestra participación ha sido el seguimiento y documentación del caso desde que las autoridades indígena originarias plantearon el conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional. El motivo central de nuestra investigación es mostrar cómo en el fortalecimiento de sus luchas jurídicas las comunidades de Inquisivi construyeron nuevas instituciones indígenas propias para encarar los nuevos desafíos que enfrentan, paradójicamente, por la incorporación de estas instituciones al seno del Estado Plurinacional. Además de destacar los límites y dificultades que enfrentó el Tribunal mixto, nos interesa mostrar sus esfuerzos por construir lo propio. Usamos el concepto de “lo propio”, de los intelectuales aymaras, como esa posibilidad de pensar a partir de la identidad, así, dentro de la justicia indígena lo propio nos ayuda a demarcar aquellos “límites para avanzar” dentro la jurisdicción indígena superando las categorías de identidad/diferencia señaladas desde afuera. Al contrario de la autoidentificación o una categoría de derecho como es la de “indígena originaria campesina” señalada en la Constitución Política del Estado (CPE), la identidad se trata de lo que Fausto Reinaga (1978) llamó el “pensamiento indio”, como la voz de denuncia e interpelación contra una subordinación encubierta pero también de avanzar hacia un sí mismo. Fernando Untoja (2000), llama “lo propio” al retorno y ruptura con las categorías de identidad superpuestas desde afuera, y señala que existe una conflictividad simultánea entre lo propio y lo ajeno (ver también Copa, 2017: 59).

Por otra parte, el caso nos brinda la oportunidad de repensar el papel de intermediarios en un nuevo escenario de “diálogo de saberes” que busca alimentar nuevas maneras de articularse entre sí mismos y con el Estado.

En el caso del Tribunal Mixto, el surgimiento de estas nuevas instituciones y estratégicas de lucha jurídica dio paso a su creación a partir de una sentencia del Tribunal Constitucional que declinó la competencia a la jurisdicción indígena originaria campesina a resolver el conflicto entre la Comunidad de Titiamaya y la Comunidad de Sopocari. Con este avance, un problema históricamente construido y complejo (que el Estado no ha podido resolver) fue devuelto a la jurisdicción indígena y en su ejercicio le queda disputar y construir la legitimidad y legalidad propia del Tribunal Mixto para resolver el problema. Dentro de este proceso interno se va definir los alcances del diálogo entre sí mismos (sindicato-ayllu), para enfrentar los límites que el Estado ha ido poniendo a través de la historia y que se acumulan en un conflicto que va a mostrar estás contingencias en su propia jurisdicción.

En un contexto donde la interculturalidad y el pluralismo son ejes centrales de la construcción del Estado Plurinacional, los desafíos del uso del derecho estatal como estrategia de lucha ha sido reconfigurado.

Conscientes de la diversidad de experiencias y particularidades que se pueden presentar en cada caso, nos interesa reflexionar sobre los dilemas y tensiones que enfrenan los actores, destacando aquellos elementos y significaciones nuevas que tienen para las comunidades la incorporación del Tribunal Constitucional con sus sentencias, y sus efectos en el interior del sistema jurídico propio.

 

[1] Fue parte de la Unidad de Descolonización del Tribunal Constitucional Plurinacional como abogada constitucionalista (2012-2014), cursó la Maestría de Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, actualmente es abogada aymara independiente y miembro del comité de redacción de la revista Pukara.

[2] Candidata de doctorado en Antropología en la Universidad de California, San Diego. Tiene maestría en Antropología de la Universidad de California, San Diego (2014) y en los Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Norte Carolina, Charlotte (2012). A partir de 2014, vive en La Paz, Bolivia donde está realizando un estudio sobre el pluralismo jurídico, en el cual, en su papel como antropóloga activista, hace seguimiento de a casos concretos de conflictos de competencia entre las jurisdicciones indígenas y las del Estado por documentar, estudiar y difundir las experiencias de activismo jurídico.

[3] La Ley No. 073 de diciembre de 2010, llamada Ley de Deslinde Jurisdiccional, fue una de las primeras leyes promulgadas para garantizar el respeto constitucional al pluralismo jurídico, ya que la misma Constitución estableció que las jurisdicciones IOC están en igualdad jerárquica con las demás, siendo necesario establecer ámbitos de competencia para cada jurisdicción. En el artículo 10, que trata del ámbito de vigencia material, la ley excluye la competencia de la JIOC en delitos de materia penal, delitos contra el derecho internacional, los crímenes de lesa humanidad, delitos de seguridad interna y externa del Estado, delitos de terrorismo, los tributarios y aduaneros, delitos por corrupción, delitos cometidos en contra de la integridad corporal de los niños y adolescentes, además de los delitos de violación, asesinato u homicidio.

Publicado el Jueves, 31 Octubre 2019
Ruth Bautista Durán

47 - Autonomía indígena y prácticas de autodeterminación en Bolivia

Autor: Ruth Bautista Durán
Lugar: La Paz - Bolivia, Plurinational State of
Fecha de publicación: 31, Octubre, 2019
Editorial: IPDRS
N de paginas: 23
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Autonomía indígena y prácticas de autodeterminación en Bolivia

 

Ruth Bautista Durán[1]

 

 

Las actuales demandas por autonomía indígena originaria campesina (AIOC) en Bolivia, expresan la histórica demanda de las naciones originarias y pueblos indígenas por su libre determinación; y además, expresan la relación contenciosa con un Estado que de ser colonial y republicano, ha pasado a ser plurinacional, pero no ha dejado atrás su centralismo e insiste en burocratizar la viabilidad autonómica de los pueblos. La experiencia de las organizaciones campesinas e indígenas, nos convoca a revisar sus repertorios y no perder de vista el proyecto de largo aliento, por los territorios, la autodeterminación y el ejercicio de los derechos colectivos en el marco de los Estados plurinacionales.

Gonzalo Vargas (2016)[2] plantea que la autonomía tiene dos dimensiones, una basada en la territorialidad ancestral y política, y otra como entidad territorial gubernativa. Es decir, en una dimensión queda el territorio como base de la libre determinación y la autoridad comunaria, y en otra, la entidad territorial, una institucionalidad que administra y gobierna en la jurisdicción de acuerdo a las competencias que le confiere la Constitución Política del Estado Plurinacional (CPEP). Instaurada esta dicotomía, la articulación entre estas dimensiones, según el planteamiento de Vargas, parece ser el reconocimiento de la preexistencia colonial de los pueblos indígenas, que a su vez constitucionaliza la facultad jurisdiccional, que “siempre tuvieron” en el marco de la histórica autonomía territorial (190-92).

Respecto a la denominación que agrupa lo “indígena originario campesino”, Exeni (2015) explica sin mayores reparos que se trata de una categoría compuesta, resultado de una transacción en la Asamblea Constituyente para incluir a los pueblos indígenas de tierras bajas, tierras altas y comunidades campesinas. Una inclusión supuestamente horizontal, que supone una problemática importante, al momento de operar la libre determinación sobre los derechos al territorio.

Es importante prestar atención al suceso de las cosas. Copa, Kennemore y López (2018) explican que en el momento de la Asamblea Constituyente ocurrió una “domesticación”, porque los constituyentes del Movimiento al Socialismo (MAS) promovían la inclusión de los niveles autonómicos indígena y regional, para restar peso político a la autonomía departamental; es decir, a la denominada “nación camba” que en aquel contexto manifestaba su demanda autonómica. La última modificación del texto constitucional, “consolidó la visión instrumentalista sobre la autonomía indígena” y se desarticuló el poder constituyente (45-47). Si bien se planteó un Estado plurinacional, las naciones originarias y pueblos indígenas no adquirieron representación en la asamblea legislativa, y su participación se relegó a la intermediación de partidos políticos.

Con apenas tres gobiernos consolidados, se tiene una lectura respecto a la situación de los procesos AIOC, sus tendencias y momentos críticos. Exeni (2015) enfatiza los siguientes: la tensión entre lo plurinacional y la base neo extractivista del Estado plurinacional, por el control de los recursos naturales; las AIOC forman parte de estrategias más amplias de reconstitución territorial y política; las AIOC implican disputa y redistribución de poder; las barreras burocráticas por desidia estatal; las organizaciones matrices campesinas sienten recelo; los partidos políticos  vislumbran la pérdida de espacios de poder; la noción de interculturalidad se amplía hacia el “otro-no indígena” y disputas interétnicas; se impulsa el proceso del constitucionalismo plurinacional; y además, los procesos AIOC mediados por instituciones y técnicos, que imponen una vigilancia constitucional (68-69).

La autonomía indígena originaria campesina (AIOC) se la puede comprender “en relación al derecho a la libre determinación, reconocer las instituciones, sistemas de autoridad y ejercicio del poder de los pueblos y naciones; ejercicio de sus formas de autogobierno; ejercicio de sus derechos políticos y económicos implica el reconocimiento de sus derechos territoriales, acceso a la tierra, territorio y aprovechamiento de recursos naturales” (Copa, 2018); no obstante, cada AIOC presentará un sistema y dinámica peculiar, una historia propia y no pueden establecerse métodos, rutas, procedimientos generales, a riesgo de homogeneizar, las diferencias y particularidades que tanto esfuerzo y tiempo están costando reivindicar.

Al momento existen varias posturas que interpretan las autonomías indígenas, algunas desde un aliento más bien optimista insisten en su impulso por los aprendizajes que suponen los procesos, con todo y las trabas burocráticas; otras en cambio, menos acuciosas se concentran en las falencias, el renovado tutelaje estatal y la ausencia de referentes. Lo que notamos es que existe una generalizada postura demandante al Estado central, es decir que, al reconocer este rol principal en la viabilidad de los procesos autonómicos indígenas, nuevamente se reafirma su hegemonía. Entonces, el desafío que planteamos será establecer un rol colaborativo respecto a las autonomías indígenas, pensarlas desde su agencia e historia reivindicativa, y además, ubicarla en un espectro más amplio y no aislado del resto de la sociedad.

Este vértice reflexivo creemos que coadyuvará a afirmar la agencia social[3] –de los sujetos y colectividades- respecto al dominio estructurante y coercitivo del Estado. Entre las múltiples valoraciones a la deficiencia de la maquinaria estatal se presentan conductas como la ausencia de voluntad política y la rigidez burocrática, y en cambio, los protagonistas de los procesos autonómicos manifiestan estrategias y prácticas innovadoras, una activación permanente de la memoria y un ejercicio de su agencia -autogobierno- expresada en la consecuente tramitación de requisitos, y en la creatividad para imaginarse su propia estatalidad.

 

[1] Socióloga, investigadora del IPDRS, coordinadora del Movimiento regional por la tierra y territorio.

[2] Además de autor del texto referido, Gonzalo Vargas ha sido Viceministro de Autonomías, y estuvo a cargo de la Dirección de Organización Territorial.

[3] Bourdieu (1989) observa que la incorporación de la institucionalidad, y más la estatal, es la que habilita y limita la agencia social y por eso es necesario restituir a los agentes, a los sujetos sociales "un poder generador y unificador, elaborador y clasificador”. No obstante, los sujetos debemos considerar que nuestra capacidad de elaborar la realidad social, tiene que ver con nuestra inmersión en varios procesos situados de socialización y la práctica los principios organizadores socialmente elaborados y adquiridos.

Publicado el Viernes, 01 Noviembre 2019
Iñigo Arrazola Aranzabal, Claudio Adão Dourado de Oliveira

46 - A gestão pública das águas e os conflitos territoriais na Bacia Hidrográfica do rio Paraguaçu

Autor: Iñigo Arrazola Aranzabal, Claudio Adão Dourado de Oliveira
Lugar: - Brazil
Fecha de publicación: 01, Noviembre, 2019
Editorial: IPDRS
N de paginas: 13
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A gestão pública das águas e os conflitos territoriais na Bacia Hidrográfica do rio Paraguaçu

 

Por Iñigo Arrazola Aranzabal Mestre em Desenvolvimento Territorial Rural pela Flacso, Quito - Equador e Claudio Adão Dourado  de Oliveira

Antropologo pela Universidade Salesiana de Quito e Pós graduado em Direito Agrário, Universidade Federal do Rio de Janeiro - UFG

 

 

O  rio  Paraguaçu  é uns dos rios  mais  importantes  da Bahia.  Sua  nascente  se situa na Chapada Diamantina, conhecida também  como a ‘caixa d'água  da Bahia’,  e percorre  um trajeto de mais de 600 km atéculminar na baia do Iguape, no recôncavo baiano. O rio tem servido  de  eixo  fundamental   no  desenvolvimento histórico  do  Estado.  Na  sua  foz encontram-se  cidades como Cachoeira, antigo ponto estratégico  para a  colonização  do interior. Paraguaçu  significa  rio  imenso na língua  tupi, e na atualidade, em seu entorno podem-se  encontrar povos e  comunidades tradicionais  marisqueiras, pescadoras, camponesas,  quilombolas, ribeirinhas e   indígenas  que dependem  de suas águas  para sua reprodução.

Estes  povos  se  encontram também   distribuídos   pela  área   que  compreende a  Bacia Hidrográfica do Rio Paraguaçu, com mais de 150 afluentes. O artigo pretende oferecer uma perspectiva do  processo de  expansão  do  agronegócio  ao  longo  da  bacia  e  de  suas consequências para os atores locais nas últimas décadas. O documento éconstruído a partir do trabalho de campo realizado com a Caravana do Paraguaçu, uma iniciativa da Comissão Pastoral  da  Terra  (CPT),   Cáritas  Diocesana de Ruy  Barbosa, Comissão  Pastoral  dos Pescadores (CPP),  o  Movimento dos Sem  Terra  (MST)   e  o  Movimento Estadual   de Trabalhadores Assentados,  Acampados e Quilombolas (CETA), Movimento de Pequenos Pescadores  (MPP) e outras organizações,  movimentos  sociais, ambientalistas  e sociedade civil  comprometidos  com a defesa dos direitos territoriais. A  Caravana percorreu o rio desde o Recôncavo atéa Chapada com a intenção de visibilizar os conflitos causados pela apropriação  e  contaminação  das águas  por parte  de empresas, o  Estado e  os grandes projetos instalados  na Bacia. Durante seu trajeto, a Caravana colocou em diálogo  pessoas pertencentes a diferentes  partes da bacia para compartilharem suas experiências, problemas e lutas. O texto oferece  assim um relato deste caminho, focado nos conflitos gerados pela consolidação  do  agronegócio  em  diferentes partes da  bacia  e  nos  problemas que  a apropriação privadas das águas gera para a reprodução das comunidades  e povos.

Publicado el Martes, 30 Abril 2019
Fabrício Teló, Ricardo Braga Brito

45 - Sob o signo do despejo: a resistência camponesa no Estado do Rio de Janeiro (Brasil) a partir da trajetória de Roseli Borges

Autor: Fabrício Teló, Ricardo Braga Brito
Lugar: Brasil - Brazil
Fecha de publicación: 30, Abril, 2019
Editorial: IPDRS
N de paginas: 20
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A questão agrária no Brasil e na América Latina é politicamente elaborada diante da concentração fundiária e da correspondente dificuldade de acesso dos camponeses à terra. As experiências de despejo têm sido marca constitutiva do imaginário social e da vida de inúmeros trabalhadores e trabalhadoras rurais em todo o território brasileiro (MARTINS, 1983, 2003). Trata-se de uma experiência dramática e que, dada a sua recorrência e intensidade, é constitutiva da experiência dos despossuídos rurais no Brasil. Fonte de sofrimento, as ações de despejo desarticulam relações sociais e produzem desenraizamento territorial e cultural, mas ao mesmo tempo ensejam a articulação das resistências individuais e coletivas e novas formas de reinserção social.

A história de vida[1] de Roseli Borges, camponesa conhecida como Dona Rosa, ilustra de forma emblemática essa precariedade que marca o acesso dos camponeses brasileiros à terra e, ao mesmo tempo, as resistência com que reagem em meio a essas situações. Por meio de suas narrativas de experiência de vida, buscaremos articular um conjunto de histórias e experiências que, da perspectiva da rememoração, compuseram o passado recente dos camponeses no estado do Rio de Janeiro e que continuam a se afigurar no presente, mostrando ser o despejo uma sombra que continua a ameaçar inúmeros trabalhadores e trabalhadoras rurais.

Sendo Dona Rosa uma mulher negra, pretendemos desenvolver uma análise com perspectiva interseccional de classe, gênero e raça (CARBYN, 1982; COLLINS, 2000) de forma a evidenciar as diferentes formas de desigualdade que tencionam as correlações de força e poder na sociedade brasileira, em particular no campo. Além disso, o fato de Dona Rosa não ter desempenhado papéis de liderança política ao longo de sua vida nos permite dar visibilidade a histórias de vida das “pessoas comuns”, tantas vezes invisibilizadas, já que na maioria das vezes os estudos priorizam quem mais se destacou nas lutas.

Aos 66 anos de idade, Dona Rosa é hoje uma atingida pelo projeto de construção da barragem do Rio Guapiaçu, investimento estatal que  mais uma vez acena com a possibilidade de ter que sair da terra em que desenvolveu sua vida. Ao sintetizar o despejo enquanto elemento central de sua experiência de vida, Dona Rosa enfatiza elementos que ilustram a condição de subalternidade que marca os camponeses em geral:[2]

[...] a única coisa que eu entendo é a exploração. A única coisa que eu entendo é o despejo, a covardia.

O artigo baseia-se em entrevistas com Dona Rosa, documentos de diferentes arquivos, notícias de jornal e entrevistas com demais camponeses das regiões analisadas. Por meio dessas fontes, foi possível apresentar os diferentes contextos sociais e os distintos períodos em que viveu Dona Rosa: o pré-golpe, quando ainda era criança; a ditadura empresarial-militar[3] (1964-1985) e os novos dramas e resistências desde 2013/14.

[1] Segundo Camargo (1984), a história de vida é uma abordagem rica nas ciências humanas ao permitir a compreensão da cultura a partir das vivências e elaborações do ator estudado, uma compreensão “por dentro” que se realiza pelo contato intensivo com o ator observado, estudado e escutado, de tal modo a tornar possível a compreensão da cultura através de sua história de vida e de sua percepção. História oral e história de vida possibilitam, assim, reconstruir eventos históricos e revelar a lógica, as conexões e o cenário social no qual esses eventos se desenrolam, articulando memória e biografia, vivência e história (CAMARGO, 1984; BOSI, 1994; FRANÇOIS, 2006).

[2] Dona Roseli foi convidada para contar sua história a uma turma de professores e professoras da rede pública de ensino do município de Cachoeiras de Macacu. Sua presença fez parte da atividade do Projeto de Extensão Memória das Lutas pela Terra no Rio de Janeiro, voltado para a capacitação de professores da rede municipal e estadual do município de Cachoeiras de Macacu, realizado no segundo semestre de 2017 e também no primeiro semestre de 2018. O projeto foi realizado pela Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro (UFRRJ); Universidade Federal Fluminense (UFF); Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ); Universidade Estadual do Rio de Janeiro (UERJ); Universidade Salgado Filho; Secretaria Municipal de Educação de Cachoeiras de Macacu; Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB); Grupo de Trabalho em Assuntos Agrários da Associação dos Geógrafos Brasileiros – Seções Rio e Niterói (GT Agrária – AGB); Coordenadoria Estadual por Memória, Verdade  e Educação em Direitos Humanos da Superintendência de Promoção dos Direitos Humanos, da Secretaria de Estado de Direitos Humanos e Políticas para Mulheres e Idosos do Rio de Janeiro; Sociedade Clube da Esquina de Amigos do Arquivo Histórico de Cachoeiras de Macacu. O projeto pode ser acessado no sítio digital: <https://memoriasdaslutas.wordpress.com/apresentacao/>. Acessado em: 18/12/2018. 

[3] Conforme apontado por Melo (2014), a opção por caracterizar o período ditatorial e o golpe como “empresarial-militar” busca qualificar de forma mais detalhada o grupo social que atuou de modo decisivo para a sua realização. Baseado em um conjunto de autores, Melo (2014) enfatiza a organização deste setor em prol da realização do golpe e da implementação de um conjunto de reformas e práticas que colocaram em vigor um projeto de sociedade capaz de levar adiante os interesses das classes empresariais do campo e da cidade, nacionais e transnacionais. Deste modo é possível superar as dificuldades colocadas pelo termo “civil”, mais genérico que o termo “empresarial”, além de apontar categoricamente o caráter de classe tanto do golpe quanto da ditadura.