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Con una inversión superior a los $1.000 millones, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras de Colombia, y tres comunidades indígenas, lograron construir sendos invernaderos para la producción de legumbres y hortalizas que nutrirán a más de 355 familias de la baja, media y alta Guajira.

 

Una pugna por la dirigencia de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía (Confeniae) se trasladó estos días a la sede de la Secretaría de la Gestión de la Política.

Un grupo de integrantes de esta organización acudió a las instalaciones de la entidad gubernamental para pedir que se reconozca a lo que denominaron la “única y legítima” dirigencia de la Confeniae, presidida por Marlon Vargas.

Sin embargo, la secretaria de la Política no los atendió y decidieron permanecer en el Auditorio durante toda la noche del lunes y se retiraron alrededor de las 09:30 de ayer.

Con Vargas a la cabeza, este grupo de manifestantes se movilizó a la sede de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) hasta hoy para reunirse con la secretaria de la Política, Paola Pabón, y “dar solución a este conflicto”.

Felipe Tsencush, presidente de la Confeniae, sostuvo que su dirigencia está legalmente reconocida y minimizó las acciones del otro grupo.

“Es una decisión aislada de este grupo... pretenden entrar por la ventana, atropellando la normativa interna de la organización”, dijo Tsencush.

Elvis Nantip, presidente de la Federación Interprovincial de Centros Shuar, que apoya a la directiva actual, sostuvo que Tsencush es presidente de la Confeniae desde marzo del 2016 y su periodo tiene una duración de tres años y concluye en marzo del 2018.

En un comunicado, la Secretaría señaló que: “Su gestión está enmarcada en los procesos de diálogo franco, coordinado y sin presiones. Y continuará promoviendo los diálogos dentro de la hoja de ruta acordada previamente”.

FUENTE: EL UNIVERSO

 
 

Los árboles de uno de los paisajes de Sudamérica que más rápido está desapareciendo acaban convertidos en carbón vegetal para los estantes de supermercados Europeos, según un informe de la ONG Earthsight.

Mujeres y negras. Llegaron a América hacinadas en barcos para ser vendidas en las plantaciones, una esclavitud que el racismo prolongó muchos años después de que la posesión de hombres y mujeres quedara prohibida. La discriminación de los negros no ha tenido nunca un punto y final y ciertos brotes supremacistas sugieren a veces una involución.