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Domingo, 17 Septiembre 2017

Agronegocio: práctica y discurso

Enrique Castañón Ballivián

Jueves, 03 Agosto 2017

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Del 14 al 16 de junio se celebrará el III Encuentro Mundial del Gran Chaco Americano en la ciudad de Villa Montes, en Bolivia. El evento está organizado por el Consejo Continental de la Nación Guaraní (CCNAGUA) que articula a indigenas guaraní de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.

Dialogamos con Celso Padilla Mercado, líder indígena de Bolivia y actual presidente del CCNAGUA, quien nos explica que la finalidad del evento es hacer visible la crisis climática que afecta a la región sudamericana del Gran Chaco, lugar en el que habitan pueblos originarios de los cuatro países mencionados.

La ciudad de Villa Montes, ubicada en el departamento de Tarija, dentro de la región del Gran Chaco, reporta elevadísimos índices de calor y es afectada por las concesiones otorgadas a empresas transnacionales, razón por la cual fue elegida para ser sede del evento que permita mostrar los problemas climáticos.

Los Valles cruceños ha sido considerada una tierra de oportunidades para la producción de uva que en los últimos años ha crecido de forma considerable, actualmente en esta zona del departamento existen 350 hectáreas cultivadas y con un potencial de crecimiento hasta de 40 mil hectáreas más. De acuerdo a los datos de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Santa Cruz está en segundo lugar en producción de uva ya que el primero es Tarija con 2.115 hectáreas y en tercer lugar está Chuquisaca con 320 hectáreas.

Uva de alta calidad. Peregrín Ortiz, gerente general de la bodega Uvairenda (lugar de la uva), indicó que al pasar el tiempo el fruto cultivado en los Valles es considerado de alta calidad tanto que los productores ya no tienen dificultad para vender en el mercado, "Antes no tenían espacio para vender las uvas, se competía mucho con las importadas, es más, los vendedores el fruto nacional lo hacían pasar como si fuera de otro país, temían que la gente no lo consumiera", explicó Ortiz.

El ministro de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico, informó que la producción de arroz cayó en esta gestión en al menos 30 por ciento a consecuencia de las bacterias y sequía que afectaron los cultivos principalmente en las zonas de producción tradicional de Santa Cruz.

"El año pasado hemos producido 472 mil toneladas y este año estamos produciendo 338 mil toneladas, hay una disminución aproximada del 30 por ciento de la producción de arroz con relación al año pasado", señaló la autoridad.

Pese a esta reducción, el ministro garantizó el abastecimiento del mercado interno a precios similares, ya que el país cuenta con unas 89 mil toneladas del grano acopiados en silos de Emapa (Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos).

A causa de sequías, granizadas y heladas ocurridas en los últimos meses, en el departamento, el valor bruto de la producción puede tener una merma de entre 30 y 35% este año, según estimaciones de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba. El sector campesino calcula una reducción del 40%.

Los ocho sectores productivos del departamento generan aproximadamente 723,47 millones de dólares anuales a los que las pérdidas agropecuarias podrían restar más de 253 millones este año, explicó el asesor general de la CAC, Fernando Quiroga.

Quiroga dijo que la sequía fue lo que más aquejó al sector agropecuario, particularmente en el valle central, y que los lecheros están entre los que sentirán mayor impacto pues sus cultivos de maíz forrajero, que es un elemento central para proveer de alimento a su ganado en invierno, no maduraron y no hubo el rendimiento normal en la época de lluvias que les permita hacer acopio. Así, la falta de alimento que se avecina en el invierno reducirá la producción.

La sobreexplotación, alta sedimentación, contaminación del Pilcomayo por residuos mineros y el cambio climático provocan que el sábalo esté en el umbral de su extinción, según alertó la Dirección de Biodiversidad de la Gobernación de Tarija.

En los últimos cinco años, se redujeron considerablemente la biomasa y el tamaño de esa especie piscícola que están por debajo de los rangos permisibles.

Actualmente el sábalo tiene una talla de 29 a 32 centímetros cuando debería tener una longitud de 35 a 38 centímetros y su peso oscila de 600 a 700 gramos en lugar de más de 1 kilo.

La directora de Biodiversidad, Estela Serrano, confirmó que por estos factores negativos el sábalo ingresa al umbral de su extinción que si no se aplican medidas de protección corre con ese riesgo.