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A raíz de fumigaciones, muerte de ciervos del pantano, merma de la producción apícola y otras situaciones de riesgo, el sábado se realizó una reunión entre pobladores, autoridades locales y empresarios arroceros en una de las municipalidades locales.

En la mañana del sábado las poblaciones de dos municipios del Norte del departamento de Ñeembucú, Villa Oliva y Villa Franca(120km de Asunción), lograron que sus autoridades abran un espacio de información y debate relacionados a los últimos acontecimientos.

Estuvieron presente referentes de las familias locales, el intendente de Villa Oliva, Joel Aguero, concejales y representantes de la empresa Villa Oliva Rise, que inició trabajos para la explotación arrocera en el lugar, que quiere llegar a 5mil hectáreas de acuerdo a sus proyecciones de este año.

Un centenar de delegadas y delegados de la colonia campesina Barbero Cué, ubicada en el departamento de San Pedro, a 330 kilómetros de la capital paraguaya, se movilizaron frente a tribunales.

El objetivo de las mismas es exigir que de una vez la justicia paraguaya establezca los límites legales de las 17.343 hectáreas de tierra que el gobierno italiano donó a las familias en 2012.

La donación nunca se pudo concretar cabalmente porque empresas ganaderas lindantes, políticos locales y hasta ex presidentes del Instituto de la Tierra(Indert), maniobraron jurídicamente para beneficiarse con las tierras.

Otra denuncia de las familias incluso afirma que el propio presidente de la República, Horacio Cartes, tiene intereses puestos en el lugar, porque ocupa tierras al interior de las hectáreas donadas.

Producto de estos ardides, una anterior mensura judicial de 2013 dio como resultado que las tierras donadas tenían solo 14.090 hectáreas y no 17.343. Y un embargo cayó sobre las tierras, porque el ex intendente local, el hoy diputado Pastor Vera Bejarano, vendió en un remate las deudas de impuesto de las tierras.

Unos 300 indígenas supervivientes de un éxodo que empezó hace tres décadas, cuando un gran empresario ganadero les expulsó de su territorio ancestral en la vasta región del Chaco, han vuelto a su tierra prometida para exigir al Estado paraguayo que la titule a su nombre.

Los miembros de la comunidad indígena Xákmok Kásek son oriundos del Chaco, una región de especial riqueza medioambiental y cultural.

A finales de febrero reingresaron al terreno que les pertenece, de acuerdo con una sentencia de 2010 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).

Son 10.700 hectáreas, repartidas entre una empresa agrícola y la propiedad de un gran terrateniente, el estadounidense Roberto Eaton, quien les expulsó a principios de la década de 1980.

La Corte sentenció al Estado paraguayo a restituir toda esa extensión a los indígenas antes de 2014.

La comunidad, formada por miembros de los pueblos sanapaná y énxet, no aguantaba más.

Habla siempre. Di más. Tal vez si hablaras un poco más un poco más aún, acaso la palabra que buscas al fin salir podría de su prisión, llenar el mundo con su latido… Josefina Plá

Este poema de la “Poderosa Josefina” ‒como la adjetiva un seminario en su homenaje que se realiza durante este marzo‒ está en la primera página de un folleto titulado “Una mirada sobre el feminismo en Paraguay” publicado en ocasión del Segundo Encuentro Feminista en 2005. Es un texto acertado, porque las mujeres debemos seguir diciendo mucho para encontrar nuestra propia palabra en la historia, todavía contada desde el poder hegemónico, donde las luchas son de los caudillos y las conquistas son militares, no ciudadanas ni colectivas.

En 2015, el 8 de marzo se festeja de forma contradictoria: desde los medios masivos y el mercado, con flores y mucha publicidad rosa; desde el movimiento social y el progresismo, con marchas por nuestros derechos y contra la discriminación. Es la tónica de los tiempos que vivimos las mujeres movilizadas, con una diversidad creciente en las ciudades y maravillosa fuerza organizativa en el campo, pero también enfrentando fortalecidos fundamentalismos políticos, económicos y culturales.

En Paraguay se movilizaron referentes de distintas articulaciones de los pueblos, rechazando el intento de la Cámara de Senadores de transformar el artículo 18, que buscaría legalizar la explotación privada al interior de tierras indígenas. Los senadores proyectistas pidieron el retiro del proyecto, pero este ùltimo paso aún no se oficializó, pues en estos minutos sigue el debate en el Parlamento.

Organizaciones de pueblos indígenas y parte del movimiento social paraguayo rechazan en estos momentos la propuesta de seis senadores de distintos partidos políticos. Éstos trabajan desde fines de 2014 en la modificación del artículo 18 del Estatuto de Comunidades Indígenas o Ley 904/1981, que establece el régimen legal del Estado paraguayo hacia los pueblos ancestrales.

Las movilizaciones y manifestaciones de distintos sectores de la sociedad local contra el proyecto lograron que esta mañana los propios senadores promotores pidan su retiro, aunque hacia las 13 de hoy todavía seguía la argumentación sobre el tema en la sesión del Senado.