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Raúl Benítez, representante regional de la FAO, advirtió hoy que "un aspecto clave para avanzar hacia la erradicación total del hambre en la región es que los pequeños agricultores tengan mayor acceso a recursos como la tierra".

FAO, CEPAL e IICA presentaron una nueva publicación conjunta, Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas, que hace una radiografía del contexto macroeconómico de América Latina y el Caribe, el estado de su agricultura, ganadería, bosques, pesca y desarrollo rural, e incluye un apartado especial que analiza la tenencia de tierra en la región.

La seguridad alimentaria es un reto regional y global que requiere aumentar la productividad, mejorar la transparencia del mercado e impulsar la coordinación de políticas que favorezcan la vida de la población, consideró la Sagarpa.

El titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Francisco Mayorga Castañeda, planteó que en México se avanza en innovación y transferencia de tecnología para producir más, de manera sustentable.

El jefe de Comunicación y Relaciones Exteriores de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Enrique Yeves, ha asegurado este martes que "se puede eliminar el hambre en el mundo, no es una utopía", a pesar de que, matizó, "mucha gente cree que es un problema endémico".

   En su opinión, es "inaceptable" que 900 millones de personas, uno de cada siete habitantes en el mundo", muera de hambre en un planeta en el que, además, "se está produciendo el doble de los alimentos que se necesitan". "Es un escándalo social, político y moral, en el cual la comunicación juega una parte fundamental", apuntó.

   En este sentido, Yeves hizo hincapié en que es "muy importante" contar con el apoyo de la comunidad internacional y que esté "sensibilizada" para, de esta forma, "poder presionar a los gobiernos y que tomen medidas acordes para acabar con el hambre en el mundo".

   Así lo señaló el jefe de Comunicación y Relaciones Exteriores de la FAO en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) junto al director general de Inter Press Service (IPS), con motivo de su participación en el encuentro 'Comunicación para el cambio social y el desarrollo'.

   Yeves se mostró satisfecho porque en España, "en líneas generales", la población es "muy solidaria" y se siente "partícipe" de los problemas que existen en los países del Tercer Mundo, a pesar de la crisis.

   No obstante, la difícil situación económica por la que atraviesan las naciones occidentales sí que implica que las políticas de ayuda a la cooperación "estén siendo revisadas a la baja". A este respecto, el cargo de la FAO comentó que está desarrollándose "el reflejo de la nueva política en el mundo".

   Así, mientras los países "tradicionalmente donantes" tienden a "reducir o intentar mantener" la ayuda, están surgiendo "nuevos países emergentes" como Brasil, Sudáfrica, India o China, que actualmente "juegan un papel preponderante" en muchas áreas en vías de desarrollo.

   Por su parte, Lubetkin resaltó que la crisis "no está cancelando la información para el desarrollo" ya que cuestiones como el cambio climático o el hambre siguen estando en las agendas y teniendo cobertura. Asimismo, añadió que gracias a los nuevos medios y redes sociales "se ha abierto el campo".

   "Con internet se ha pasado de la era de la información a la era de la comunicación", explicó el director de IPS, quien agregó que antes el receptor era "pasivo" mientras que ahora la comunicación es "horizontal".

   Finalmente, ambos subrayaron la importancia de "formar e informar" a la opinión pública, ya que "son los votantes los que deciden a través de sus papeletas las políticas de los gobiernos. "Que la población sea malinformada o manejada es nuestra responsabilidad", insistió Lubetkin.

 

 

El presidente de la Comisión Europea no mencionó pero dijo que espera que en enero, en la cumbre UE-América latina, se dé un mensaje contra el proteccionismo y las medidas populistas. 

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, aseguró que los Veintisiete siguen queriendo lograr un acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur, pero advirtió que las "posturas proteccionistas"de algunos países del bloque suramericano lo hacen difícil. En un discurso ante embajadores europeos, Barroso aseguró que el objetivo de Bruselas sigue siendo cerrar un acuerdo de asociación, que incluye un acuerdo de libre comercio, a pesar de que las negociaciones no han registrado avances en los últimos meses. 

"Es justo decir que las recientes posturas proteccionistas de algunos miembros del bloque no ayudan", subrayó el jefe del Ejecutivo comunitario. 

Barroso confió en que de la cumbre UE-América Latina que se celebrará el próximo mes de enero en Chile pueda salir un "claro mensaje contra el proteccionismo y ciertas formas de populismo". 

El presidente de la CE no citó a ningún país en su mensaje, pero en los últimos meses las relaciones comerciales de la UE han sido especialmente tensas con Argentina. La Comisión Europea decidió la semana pasada abrir una investigación a raíz de una denuncia presentada en julio por el Consejo Europeo del Biodiésel, que considera que las importaciones de biodiésel argentino son objeto de "dumping" (su precio en la UE se sitúa por debajo de las tarifas nacionales) y están causando por ello un perjuicio importante a la industria comunitaria. 

Barroso se refirió también a las relaciones bilaterales con Brasil. Según el presidente de la CE, el acuerdo de cooperación entre Europa y Brasil sellado en 2007 "ha permitido lograr progresos (...), pero todavía no ha alcanzado todo su potencial en lo que se refiere a cooperación en asuntos globales". 

Venezuela se convirtió el pasado 31 de julio en miembro pleno del Mercosur, bloque que conforman, además, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, país que fue suspendido por sus socios a finales de junio tras la destitución de Fernando Lugo de la Presidencia paraguaya.

 

 

La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han pedido este martes que la comunidad internacional lleve a cabo una acción "rápida y coordinada" para evitar una nueva crisis alimentaria mundial como la sufrida entre 2007 y 2008.

En un comunicado conjunto, esos tres organismos de la ONU han advertido de que la situación actual en los mercados de alimentos, caracterizada por fuertes incrementos en los precios del maíz, el trigo y la soja, hace temer la posibilidad de que se repita la historia.

"Tenemos que actuar rápidamente para asegurarnos de que estos incrementos en los precios no derivan en una catástrofe que afecte a decenas de millones de personas durante los próximos meses", han subrayado el director general de la FAO, José Graziano da Silva; el presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze; y el director ejecutivo del PAM, Ertharin Cousin.

DOS PROBLEMAS

   Según estos organismos, hay dos problemas a los que hay que hacer frente, uno a corto plazo y otro a largo plazo.

   Por un lado, el alto precio de ciertos alimentos, que "puede afectar seriamente a los países que dependen de las importaciones y a las personas más pobres", y por otro, la forma de producir, comerciar y consumir alimentos en un momento en que la población y la demanda están creciendo y se sienten los efectos del cambio climático.

   "Para responder a estos desafíos, estamos más preparados ahora que hace cinco años" porque "hemos desarrollado nuevas políticas y nuevos instrumentos", dice el comunicado.

   La población más pobre y la que vive en países dependientes de las importaciones se encuentra en una situación más vulnerable ante el aumento de los precios de las materias primas a nivel internacional porque en los mercados locales eso significa que la gente destina la mayor parte de sus ingresos a comprar comida.

REDES DE SEGURIDAD

   Los tres organismos proponen un "enfoque dual" que consiste en "apoyar inversiones a largo plazo en agricultura, sobre todo los minifundios" y, al mismo tiempo, establecer "redes de seguridad para ayudar a los consumidores y productores pobres a evitar el hambre, la pérdida de activos y la espiral de la pobreza".

   "Unas redes de seguridad asequibles, predecibles y transparentes son algo totalmente necesario como protección frente a los recurrentes picos en los precios y a las crisis", han señalado la FAO, el FIDA y el PMA en referencia a los sistemas de protección social.

   También consideran necesario que los pequeños productores de alimentos dispongan de herramientas mejores para aumentar su productividad, aumenten su acceso a los mercados y estén menos expuestos a los riesgo. Además, la gente necesita "empleos y sueldos decentes" para poder obtener la comida que necesitan.

ACTUAR SOBRE LAS CAUSAS

   En cuanto a lo que no se debe hacer, los tres organismos recomiendan que los países eviten "comprar compulsivamente" e imponer restricciones a las exportaciones. Asimismo, recuerdan la importancia de actuar sobre las causas del aumento de los precios de los alimentos.

   En los últimos cinco años ha habido tres momentos en que se ha registrado un importante incremento. A veces se debió a las condiciones meteorológicas, otras a desastres naturales como inundaciones y en otros casos al uso cada vez más frecuente de reservas de alimentos para fines distintos de la alimentación o a la especulación financiera.

   "Somos vulnerables porque, incluso en un año bueno, la producción mundial de cereales apenas alcanza para satisfacer la creciente demanda de alimentos, pienso y combustible en un mundo en el que cada año hay 80 millones de bocas más que alimentar", han explicado las tres agencias de Naciones Unidas.

   "Estamos en riesgo porque solo unos pocos países son grandes productores de alimentos básicos, y cuando se ven afectados, todos los demás lo están también", han agregado.

PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS ESTABLE

   Por eso ven necesario "promover una producción de alimentos estable en los países pobres que importan comida", para que haya más alimentos disponibles en los mercados locales y se generen puestos de trabajo e ingresos, especialmente en las zonas rurales, donde viven el 70 por ciento de los pobres del mundo.

   "También debemos abordar el hecho de una tercera parte de los alimentos que se producen se pierden porque se deterioran o se dañan", han destacado.

   Por último, el comunicado recomienda "revisar y ajustar" las políticas que promueven usos alternativos de los cereales, por ejemplo reduciendo la producción de biocombustible cuando el suministro de alimentos está en riesgo.