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El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, afirmó este lunes que abordará con las autoridades de Brasil, en la gira que emprende por ese país este miércoles, la posibilidad de seguir negociando un acuerdo de asociación entre la UE y el Mercosur sin Argentina por el caso YPF.

Tras su participación en el Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE), el diplomático señaló: "Brasil es una potencia emergente de un interés enorme para nosotros. Quien tiene que contemplar si quiere una negociación de una manera o de otra es Brasil".


"Para alcanzar un acuerdo de asociación, que tiene que estar ratificado por el Parlamento Europeo y por todos los Parlamentos nacionales, hay que cumplir las reglas del juego. Y es evidente que en este momento Argentina no parece cumplirlas", indicó García Margallo, respecto de la posibilidad de excluir a la Argentina en la negociación.


El Ejecutivo español considera que la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de expropiar YPF a la petrolera española Repsol impide proseguir la negociación de un convenio comercial entre la UE y los países que integran el bloque de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), si las autoridades de Buenos Aires no aceptan ofrecer a la empresa española una compensación justa.


Asimismo, el Ministro recordó que Argentina tiene "casos pendientes" en el organismo internacional encargado de dirimir disputas por inversiones (Ciadi), y que el Senado estadounidense "se ha propuesto considerar la expulsión de Argentina del G20 como consecuencia de lo que le ha hecho a Repsol".

El funcionario español, apuntó que la Comisión Europea tiene previsto descartar a Argentina de su sistema de ventajas arancelarias (el sistema generalizado de preferencias, SGP), a partir de 2014, por considerar que el país latinoamericano ha alcanzado un nivel de renta medio-alto.

Alrededor de 1.300 millones de toneladas de alimentos válidos para el consumo humano, una cantidad equivalente a casi un tercio de la producción mundial de alimentos, se desperdician o se pierden cada año en el mundo, según declaró este jueves en Madrid el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano da Silva.

Durante una intervención en el Foro de la Nueva Sociedad, organizado por Nueva Economía Fórum, Graziano da Silva advirtió de que los consumidores y comercios de los países ricos son responsables del desperdicio de 222 millones de toneladas de comida al año, una cantidad que "equivale a la producción neta del áfrica subsahariana".

A juicio del director de la FAO, los principales retos a que se enfrenta en estos momentos la lucha contra el hambre son el acaparamiento de tierras por parte de grandes empresas, la especulación con el precio de las materias primas, la falta de transparencia en los mercados y los problemas de financiación. 

En la actualidad, explicó, se dispone "de las tecnologías necesarias para producir de forma más sostenible, como la siembra directa o los sistemas de cultivo integrados", que ahorran agua y otros recursos. No obstante, se está "perdiendo la oportunidad de construir" a partir de estos logros debido a la falta de fondos por parte de la comunidad internacional, advirtió Graziano da Silva.

SOMALIA Y EL SAHEL

En este sentido, el responsable de la FAO reclamó un compromiso sostenible por parte de los países donantes "que no dependa de cada proyecto y permita una cooperación planificada". "Hemos sacado a Somalia del hambre, pero si no invertimos en aljibes y en programas de seguridad alimentaria, la crisis se repetirá el año que viene", advirtió, a modo de ejemplo.

Otro caso, prosiguió, es el de la región del Sahel, el otro foco de actuación urgente para la FAO en estos momentos, "que en 90 días dejará de aparecer en los periódicos porque empezará a llover". "Ahora bien, si no se actúa después, el problema volverá a repetirse", explicó Graziano da Silva. "No podemos evitar las sequías, pero sí que se conviertan en hambrunas", agregó.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo del bloque continental, desestimó la propuesta de España de desplazar a la Argentina de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur. En cambio, el vicepresidente del organismo y comisario de Industria, Antonio Tajani, instó al gobierno de Mariano Rajoy a buscar una salida diplomática a las diferencias que generó la expropiación de las acciones de YPF en manos de la española Repsol. "El problema es sólo sobre el asunto de Repsol. No es con el Mercosur o con Argentina", aseveró el funcionario europeo. Si bien Tajani no se privó de criticar la decisión argentina, erosionó los ánimos de represalias de las autoridades españolas.

"No hemos discutido la propuesta del gobierno español. Europa está con España. Pero el problema no es con el Mercosur", sostuvo Tajani ayer en Bruselas. Mientras la Comisión Europea desestimó dejar de lado a Argentina de las negociaciones para crear un acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur que liberalizaría el 86 por ciento del intercambio entre los bloques, Repsol envió misivas amenazando a las distintas petroleras para que no inviertan en Argentina.

La empresa que conduce Antonio Brufau mandó cartas a distintas empresas como Exxon, Chevron y Conoco Phillips, tres compañías que ya se reunieron con los responsables de la intervención de YPF, para advertir que emprenderá acciones legales para proteger sus intereses en YPF ante el posible desembarco de nuevos inversores. Según publicó ayer el diario Financial Times, la petrolera española aseguró que adoptará "acciones y/o procedimientos legales para proteger nuestras inversiones con el fin de prevenir interferencias incorrectas o competencia desleal de terceras partes que busquen sacar provecho de las actuales circunstancias".

Los precios mundiales de los alimentos registraron en abril un discreto descenso de 1,4 por ciento respecto al mes precedente, presionados a la baja por rubros como cereales y azúcar, informó hoy la FAO.

  El Índice de Precios de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se situó en un promedio de 214 puntos, tres menos que el valor de marzo.

No obstante, la entidad advirtió que el mencionado promedio se mantiene por encima de los 200 enteros.

El informe de la FAO estimó la producción mundial de cereales en 2012 en torno a dos mil 371 millones de toneladas, con un avance de 27 millones respecto al año precedente gracias a mayores aportes del arroz y granos diversos.

Sin embargo, para el trigo las previsiones consideran una caída del 3,6 por ciento en la cosecha, la cual quedará en 675 millones de toneladas, con los mayores descensos en Ucrania, China, Marruecos y la Unión Europea.

La FAO señaló además que la producción global de carne crecerá en el dos por ciento, hasta 302 millones de toneladas, mientras la de leche avanzará 2,7 por ciento para llegar a 750 millones de toneladas.

El índice se vio afectado por la contracción en las cotizaciones del maíz (2,5 por ciento), azúcar (cinco por ciento) y trigo (uno por ciento).

Como contraparte, el valor de los aceites vegetales registró un incremento del 2,2 por ciento.

El mencionado promedio evalúa los cambios mensuales en los precios de una canasta de productos que incluye cereales, oleaginosas, azúcar, lácteos y carnes.

 

«Dentro de cincuenta años, la crisis de las economías desarrolladas que estamos viviendo será solo una posdata de un aburrido libro de Economía. Estos años se recordarán como aquellos en los que los países pobres se volvieron ricos», afirmó hace unos meses el economista chileno Pedro Videla. Y en concreto, Iberoamérica parece batir todas las metas. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) la indigencia y la pobreza en la región es la más baja de los últimos veinte años.Pero en perspectiva, como recuerda Rodrigo Chaves, director de la zona del Banco Mundial, lo importante no es que Iberoamérica haya sorteado la crisis, «es que no la causó».

Así, la región parece haber aprendido de las crisis financieras que soportó en el pasado y ahora ha aplicado las lecciones con mayor eficacia que sus homólogos europeos. A pesar de esto, el continente no está libre de problemas. El Banco Mundial marca una ligera desaceleración de la zona para 2012, que ante la recesión europea y el menor crecimiento de las economías asiáticas, pasará de crecer un 4,2% en 2011 al 3,6%.

«Es el momento propicio para impulsar la integración regional y la coordinación económica es indispensable», apunta Érika Rodríguez Pinzón, coordinadora del panel América Latina en la Fundación Alternativas. Y es que la unión se perfila como una respuesta a los problemas económicos que sobrevuelan la zona. Pinzón apunta que la integración es necesaria para el desarrollo industrial de la región, lo cual reduciría su sobrecalentamiento económico y su exposición a los precios de las materias primas, principal razón de su crecimiento gracias a la demanda asiática.

Sin embargo, a pesar de que los proyectos de integración se acumulan, la región continúa contando con uno de los comercios interregionales más bajos del mundo: el dato tan solo alcanzó el 10% del total en 2010. Y es que, como apunta Pinzón, «la lentitud es patente en esta clase de procesos». El caso de Mercosur parece simbólico de este estancamiento. Integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, Mercosur aspiraba a ser un mercado común, quizás el más importante de Iberoamérica. Los números así parecían augurarlo: 210 millones de consumidores y un conjunto de países cuyo PIB representa el 75% de todo el continente. Pero como apuntó el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia, en un encuentro el pasado lunes: «El bloque está sumido en la atonía».

Un proceso estancado

Más de veinte años después de la firma del Tratado de Asunción, las trabas comerciales y aduaneras que se proponía eliminar siguen estando presentes. Y al igual que ocurre en la Unión Europea, la descoordinación entre socios es evidente. En marzo del año pasado, Argentina anunció su oposición a la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Uruguay y EE.UU.. Y las barreras proteccionistas del país austral afectan incluso a sus propios socios de Mercosur.

«Argentina arrastra dificultades en sus equilibrios macroeconómicos externos y recurre al control de cambios y de importaciones para intentar manejarlos. Esto genera cortocircuitos entre sus propios socios», apunta el economista argentino Carlos Melconian.

Esto también se da en Brasil y provoca que las exportaciones desde Paraguay y Uruguay a los dos grandes mercados sudamericanos tengan fuertes limitaciones. «El bloqueo que a veces hacen Argentina y Brasil a la producción uruguaya o paraguaya es aberrante» asevera Atilio Borón, profesor de la Universidad de Buenos Aires.

Ante las dificultades de Mercosur, otras uniones entre países parecen tener mejores perspectivas. Es el caso de la Alianza del Pacífico, que nació oficialmente el mes pasado con Chile. Colombia, Perú y México como miembros y que busca integrar un mercado de 215 millones de habitantes. Y con barreras comerciales mucho menores que Mercosur y mayor apertura a las economías extranjeras.

«El alcance que busca tener la Alianza es mayor pues uno de sus objetivos es que alcance de manera gradual el libre flujo de bienes, servicios, capitales y personas», afirma Fernando García, catedrático de la Universidad Iberoamericana de México. Y apunta que la Alianza es «producto directo de la necesidad de buscar el crecimiento económico ante la difícil situación por la que atraviesan EE.UU. y Europa». El bloque mira hacia Asia, donde China cada vez tiene un mayor peso comercial en Iberoamérica.

Una integración comercial es difícil «porque muchos países iberoamericanos tienen producciones similares y compiten directamente», señala Pinzón. En sus palabras, el verdadero peso del comercio interregional está en los productos manufacturados, «donde más se requiere un mercado regional». Y paradójicamente es en este ámbito donde se dan las mayores barreras.

«Frente a la crisis algunos países tienen la tentación de recurrir al proteccionismo. Pero en un momento tan complicado tenemos que hacer todo lo posible para eliminar barreras», afirma Benita Ferrero-Walner, presidenta de la Fundación Euroamérica y ex comisaria de Comercio de la UE.

«Estas tendencias proteccionistas son históricas, pero se agravan en el contexto de una crisis. Hay que evitar que prevalezcan», opina Borón. Las integraciones se ponen a prueba ahora, cuando las economías iberoamericanas comienzan a disminuir su crecimiento. Si bien el momento es dulce, los riesgos de la desaceleración sobrevuelan sobre la zona. Y la unión hace la fuerza.

Más de veinte años de Mercosur

Con la Unión Europea como modelo en la recámara, Mercosur nació en 1991 a través del Tratado de Asunción y sus países miembros son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Chile, Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador son miembros asociados y Venezuela aguarda su incorporación al bloque como miembro pleno, frenada por Paraguay. Posee algunos órganos institucionales como el Parlamento de Mercosur (Parlasur) que no es vinculante y Tribunales para resolver problemas internos. Los ciudadanos de los miembros plenos pueden viajar entre los países solo con el documento de identidad. El bloque posee Tratados de Libre Comercio (TLC) con Israel, la Comunidad Andina, Palestina y Egipto. Para que sus países puedan aprobar un TLC individual deben pasar por la aprobación del bloque. Uruguay recibió esa aprobación para firmar un TLC con México, pero no con Estados Unidos. El último problema del bloque ha llegado desde Bruselas. Desde hace cinco años se suceden las negociaciones para conseguir un TLC con la Unión Europea. Acuerdo que «no va a ser posible» según el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García- Margallo, debido a la expropiación de YPF por parte de Argentina. Sobre la mesa, Margallo ha planteado la posibilidad de que Bruselas negocie el tratado con un Mercosur «sin Argentina», país por país.