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El Parlamento Europeo aprobará un documento en el que le recuerda a Argentina que sus decisiones "no favorecen el clima y el entendimiento necesarios para alcanzar" un acuerdo.

El Parlamento Europeo prevé advertir a la Argentina que la expropiación del 51% de YPF tendrá consecuencias en su relación con la UE, incluso en las negociaciones abiertas para un acuerdo de asociación comercial con el Mercosur.

En un primer borrador de una resolución que prevé aprobar la Eurocámara el viernes y al que ha tenido acceso EFE, los eurodiputados recuerdan que la UE y el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) siguen en contacto para alcanzar un acuerdo, y que decisiones como la tomada por Buenos Aires para expropiar YPF "no favorecen el clima y el entendimiento necesarios para alcanzarlo".

Sin embargo, fuentes de la Comisión Europea han indicado en los últimos días que el caso de la petrolera es "completamente independiente" y que no establecen una "vinculación".

"Seguimos comprometidos con la conclusión de ese acuerdo", aseguró el portavoz de la Comisión Olivier Bailly el viernes pasado, aunque recalcó al mismo tiempo que es deber de la Comisión "defender las inversiones extranjeras hechas por los Estados miembro".

En el texto parlamentario también se pide a la Comisión Europea que lleve el asunto y la preocupación de la UE por el mismo ante el G20 y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En este marco, los eurodiputados consideran a la expropiación de YPF a Repsol como una violación de los compromisos internacionales adquiridos por parte de un Estado miembro de la OMC respecto de uno de sus socios.

Igualmente, se alerta a Buenos Aires sobre las posibles consecuencias que estos actos suelen tener, porque alejan a los inversores internacionales de un país.

Por otro lado, los eurodiputados piden a la Comisión Europea que tome cuantas medidas sean necesarias para evitar que se reproduzcan situaciones como las actuales y para defender los intereses europeos, un extremo que la propia vicepresidenta y alta representante de la UE, Catherine Ashton, ya ha señalado por su cuenta este martes por la tarde en la Eurocámara.

Finalmente, se habla de la tradicional amistad que ha unido a Argentina y Europa y se apuesta por el diálogo, la cordialidad y el entendimiento para el futuro de la relación transatlántica, indicó EFE.

Los precios mundiales de los alimentos subieron en marzo por tercer mes consecutivo impulsados por los avances en los aceites vegetales y los granos, dijo el jueves la FAO, con lo que volvió a colocar al problema de la inflación alimentaria en la agenda económica.

Los precios de los alimentos subieron a récords históricos en febrero del 2011 y generaron protestas vinculadas con la ola de inestabilidad de la Primavera Arabe en algunos países de Africa del Norte y Oriente Medio. Luego retrocedieron, pero comenzaron a repuntar en enero.

El índice, que mide los cambios mensuales de los precios para una canasta de cereales, oleaginosas, lácteos, carnes y azúcar, promedió 215,9 puntos en marzo, frente a los 215,4 puntos revisados de febrero, mostraron datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés).

Su índice de precios de los cereales promedió 227 puntos en marzo, en alza frente a febrero, debido a un avance de los valores del maíz, apuntalados por unos inventarios bajos y un mercado de soja fuerte, dijo la FAO.

"Uno puede ver aún más alzas en los precios a corto plazo", dijo el principal economista de la FAO, Abdolreza Abbassian, a Reuters antes de la actualización del índice.

La FAO también confirmó su pronóstico anterior de que la producción mundial de trigo caerá en un 1,4 por ciento en el 2012 desde la cosecha récord del año pasado, a 690 millones de toneladas.

Los precios elevados del petróleo han causado preocupaciones inflacionarias desde comienzos del año en curso. Los precios al consumidor en las 17 naciones que comparten el euro subieron 2,6 por ciento en marzo frente al mismo mes del año anterior, a pesar de las dificultades económicas de la región.

"El índice de precios de los alimentos tiene una correlación extremadamente alta con los precios del petróleo, y con el alza del petróleo, va a ser difícil que los precios de los alimentos no hagan lo mismo", dijo Nick Higgins, analista de materias primas de Rabobank International.

Los precios de la energía afectan la producción de fertilizantes además de los costos relacionados a la distribución de alimentos y el uso de maquinaria agrícola.

"En realidad vimos a las disminuciones (en el índice de alimentos) en el cuarto trimestre del 2011 como una anomalía y relacionadas más a liquidaciones de activos por la amenaza que representaba la situación macroeconómica europea que a los fundamentos agrícolas", dijo Higgins.

Un informe del gobierno de Estados Unidos la semana pasada que mostró estimaciones de las existencias de cereales más bajas de lo esperado y reducciones en las áreas sembradas de soja y trigo incentivó las preocupaciones sobre el suministro global de cereales, favoreciendo alzas en los futuros de los granos estadounidenses y europeos.

El maíz y la soja serían los motores principales en los mercados mundiales de granos hasta la recolección de las cosechas nuevas. Abbassian dijo que se esperan fuertes vaivenes en los valores debido a cambios climáticos en los principales países productores.

Podría haber una mayor volatilidad de precios si los productores estadounidenses deciden sembrar más soja tras ser atraídos por los precios elevados, agregó.

Los futuros estadounidenses de la soja subieron alrededor de 7 por ciento en marzo y avanzaron alrededor de 17 por ciento en el primer trimestre del año, debido a los temores sobre unos suministros estrechos, al tiempo que una sequía afectaba a Sudamérica.

Sin embargo, el economista de la FAO dijo que los precios podrían caer en el segundo semestre del año, con nuevas cosechas que aliviarían la tensión del mercado y llevarían a los valores promedio de todo el año por debajo de los niveles sin precedentes del 2011.

Sr. Presidente/ Sra. Presidenta,
La Via Campesina, el movimiento internacional campesino, de la mano de FIAN Internacional, quieren elogiar el trabajo desarrollado por el Comité Asesor en su estudio final sobre el avance de los derechos de los/as campesinos/as y otras personas trabajadoras en las áreas rurales.

El acceso seguro y el control sobre la tierra y sus recursos productivos están intrínsecamente vinculados al disfrute de los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos así como en varios tratados internacionales como el derecho a una alimentación adecuada, a la auto-determinación, a un adecuado estándar de vida, de vivienda, de salud, de cultura, de propiedad y de participación.

Notamos con gran preocupación que el actual fenómeno de acaparamiento de tierras está socavando estos derechos. Poderosos inversores extranjeros del sector privado y público están concluyendo acuerdos con los Estados para tomar posesión o control de la tierra - muchos de ellos incluyendo más de 10,000 hectáreas y otros más llegando hasta las 500,000 hectáreas - lo que es un punto crucial en el desarrollo de la actual y futura soberanía alimentaria de dichos países donde se realizan los procesos de acaparamiento. El Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas estima que entre 50 y 80 millones de hectáreas de tierras en países de ingresos medianos y bajos han sido objeto de negociación por parte de inversores internacionales que buscan comprar o arrendar esos terrenos. Todos los estudios disponibles que han examinado el impacto de esta voracidad por tierras coinciden en concluir que las transacciones de tierra a gran escala están menoscabando la seguridad alimentaria, los ingresos, los medios de vida y el medio ambiente de la población local.

Durante una conferencia internacional llevada a cabo en la aldea Nyeleni, en Malí, en noviembre del 2011, reiteramos el Llamado de Dakar firmado por más de 900 organizaciones a nivel mundial, para resistir contra el acaparamiento de tierras por todos los medios posibles, para apoyar a aquellas personas que luchan contra este fenómeno y para presionar a los gobiernos y a las instituciones internacionales para que cumplan con sus obligaciones, asegurando y sosteniendo los derechos de los pueblos.
El estudio final del Comité Asesor juega entonces un importantísimo rol al abordar el problema de acaparamiento de tierras, de manera conjunta a la discriminación histórica que se hace del campesinado, especialmente de las mujeres, dentro del acceso y control de los recursos productivos como la tierra, el agua y las semillas.

Urgimos a la comunidad internacional, incluyendo las agencias de desarrollo, y a las Naciones Unidas, a cambiar significativamente sus políticas de manera que contribuyan a la realización plena de los derechos de campesinas y campesinos y de otras personas trabajadoras en las áreas rurales, incluyendo políticas que den prioridad a atender las necesidades de las personas más vulnerables trabajadoras en el medio rural.
Esto incluye el mejoramiento en la puesta en marcha de los actuales instrumentos de derechos humanos que protegen los derechos de campesinas y campesinos y otras personas trabajadoras en las zonas rurales, puesto que sentimos que dichos instrumentos existentes son claramente insuficientes en la protección de nuestros derechos.

Las violaciones a nuestros derechos sobre la tierra ocurren mientras que el fenómeno actual a nivel global de acaparamiento de tierras se está agudizando, y el hambre sigue siendo predominante en las áreas rurales. Son todas éstas las principales razones por las que necesitamos mayor reconocimiento y mayor protección de los derechos de campesinas, campesinos y personas trabajadoras del medio rural. Así, la creación de un nuevo instrumento especial dentro del sistema internacional de derechos humanos para la protección del campesinado y de otras personas trabajando en zonas rurales es crucial para superar y vencer el problema.
El empobrecimiento y la marginación del sector campesino y de las demás personas que trabajan en zonas rurales, en muchas maneras, ha contribuido significativamente al empeoramiento de la actual situación alimentaria. Campesinado y trabajadores y trabajadoras en áreas rurales deben de situarse en el corazón mismo de los esfuerzos que van hacia la superación de la discriminación en el disfrute pleno del derechos a la alimentación. Si los derechos humanos deben prevalecer, la comunidad internacional necesita ser valiente y audaz y actuar con la diligencia necesaria para aumentar la protección de los derechos humanos de campesinas, de campesinos y de todas aquellas personas trabajadoras en las áreas rurales.

Les agradezco,
Sr. Presidente / Sra. Presidente

Presentada por Javier Sáchez Anso, miembro del Comité Coordinador de La Vía Campesina

Los precios globales de los alimentos subieron en enero por primera vez en seis meses y podrían mostrar una nueva alza en febrero debido a que las preocupaciones sobre el clima adverso en las principales regiones productoras elevaron el valor de granos y aceites vegetales, dijo el jueves la ONU.

El incremento de precios de enero no implica una amenaza tan grande para la inflación como la escalada de los valores de los alimentos de un año atrás, cuando los precios treparon a un récord, dijo la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés).

Los precios globales de los alimentos, que han estado en baja desde julio del 2011, subieron casi un 2 por ciento en enero frente al mes anterior, con un promedio de 214 puntos para el índice de la FAO.

"Es una pausa en una tendencia bajista más que un cambio (de sentido), con mucha imprevisibilidad," dijo el economista senior de la FAO, Abdolreza Abbassian, a Reuters en una entrevista.

"Hay espacio para un incremento en los precios en febrero debido a lo que hemos visto en la primera semana," dijo Abbassian, quien agregó que los altos valores de la energía, los tipos de cambio y la fortaleza de los mercados bursátiles podrían impulsar los precios de los alimentos este mes.

El clima en los principales países productores seguía siendo un factor clave para los precios, dijo Abbassian.

Los precios del maíz y la soja en Estados Unidos avanzaron recientemente por expectativas de menores cosechas en Sudamérica, que sufre una severa sequía.

"La presión inflacionaria de los precios de los alimentos no es tan significativa como hace un año," dijo Abbassian.

Los precios mundiales de los alimentos medidos por la FAO alcanzaron un récord en febrero del 2011, lo que contribuyó a avivar la inflación y fomentar el malestar de la Primavera Árabe. Los precios cayeron en la segunda mitad del 2011.

El índice de precios de los alimentos de la FAO, que mide cambios mensuales en los precios de una canasta alimentaria de granos, oleaginosas, lácteos, carnes y azúcar, permaneció 7 por ciento por debajo de la cifra de enero del 2011 y muy por debajo del récord de 238 puntos alcanzado en febrero del año pasado.

MEJORA LA SUMINISTRO

Fuertes suministros con producciones y existencias finales mejores de lo que se esperaba previamente podrían agregar presión para que bajen los precios de los alimentos, dijo Abbassian.

La FAO elevó su estimación del panorama de la producción mundial de granos a un récord de 2.327 millones de toneladas, un alza de 4,6 millones en relación a su previsión anterior y 3,6 por ciento por encima de la producción del 2010.

También incrementó su panorama de las existencias mundiales de cereales para el final de la campaña del 2012 en 5 millones de toneladas a 516 millones.

En enero, los cereales forrajeros, como el maíz, registraron el alza más fuerte en el índice de la FAO, con un aumento de un 6 por ciento, impulsados principalmente por un balance estrecho del suministro y la demanda globales y por preocupaciones sobre el panorama de las cosechas en Sudamérica, dijo la FAO.

Los precios del trigo también avanzaron, con un alza de 1,5 por ciento en el índice del trigo por impulso de los precios del maíz, el agotamiento del suministro de exportación de Rusia y un clima adverso en varias regiones productoras importantes, dijo el organismo.

Los precios globales de los alimentos seguirían cayendo este año ya que un debilitamiento de la economía mundial atemperará la demanda en medio de un incremento de la oferta, aunque un alza en los precios del petróleo podría r

Tres cuartas partes de los 925 millones de personas que pasan hambre en el mundo viven en zonas rurales de países pobres y en desarrollo, y mejorar su capacidad de producción y acceso a los alimentos es la clave para combatir este problema, afirmó hoy el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

"Se trata de productores pobres, con las tasas de productividad más bajas. Tenemos que mirar ahí para encontrar la respuesta al problema del hambre", dijo Graziano da Silva en una conferencia organizada por "The Economist" para debatir sobre la capacidad del mundo para alimentar a 9.000 millones de personas en el año 2050.

Graziano da Silva subrayó la necesidad de aumentar la producción y mejorar la distribución y suministro "donde más se necesita, en los países en desarrollo, y combinarlo con medidas que mejoren el acceso a los alimentos para las personas más necesitadas".

En este sentido, abogó por "potenciar los vínculos entre la producción local y el consumo a través de programas de dinero en efectivo por trabajo y transferencias de dinero en efectivo".

Estas medidas, argumentó el director general de la FAO, "no solo incrementan la capacidad de recuperación de las familias, sino que estimulan la producción y los mercados locales al traducir sus necesidades alimentarias en un impulso del consumo".

Graziano da Silva recordó que hoy en día la comida a disposición de cada persona es un 40 % superior que en 1945, pese a que la población se ha incrementado desde entonces en 4.500 millones de personas, algo que no se ha traducido en un reparto equitativo.

"La evidencia de nuestro fracaso colectivo es que casi 1.000 millones de personas están malnutridas y que más de 1.000 millones de personas sufren de sobrepeso o de obesidad", destacó.

Graziano da Silva explicó que si no se mejora el acceso alimentario en el ámbito local, se corre "el riesgo de tener un mundo en 2050 con suficiente comida para todos, pero todavía con millones de personas desnutridas. Muy parecido a hoy".

"Incluso si ampliamos nuestra producción agrícola en un 60 % (en los próximos 40 años), el porcentaje de malnutrición en los países en desarrollo estará en torno al 4 % en 2050, es decir, habrá 300 millones de personas insuficientemente alimentadas", expuso.

"La pregunta no es si podremos alimentar a la población mundial en 2050, sino cómo lo hacemos", ya que existen los recursos y la capacidad -"hoy y en las próximas cuatro décadas"- para garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial, según Graziano da Silva.

El director general de la FAO llamó la atención también sobre el derroche de comida, ya que en la actualidad se tira o se malgasta un tercio de los alimentos que se producen, unas 1.300 millones de toneladas de alimentos al año, sobre todo en el mundo desarrollado.

El derroche 'per cápita' de los consumidores de Europa y América del Norte es de entre 95 y 115 kilos al año, mientras que en el África subsahariana y en el sur y el sudeste de Asia la media anual de comida que se desperdicia es de entre 6 y 11 kilos 'per cápita'.

"Si redujéramos el derroche y la pérdida de alimentos en torno a un 25 %, tendríamos comida adicional para unos 500 millones de personas al año sin tener que producir más", añadió Graziano da Silva.